Tras diez días intensos de conocer, de disfrutar en familia la Costa Este Americana, vuelta a Madrid. Siempre, cuando vuelvo de viaje, pienso: "de Madrid al cielo". Hasta que, pasado un tiempo, necesito desplazarme por otros universos, por otros cielos estrellados, hasta que vuelvo al mío, al de siempre, donde quiero estar. Y eso son los viajes: el placer de escapar, de ilusionarse, de soñar. Y, luego, el placer de volver, de seguir con tus cosas, con tus rutinas... Hasta el próximo salto. Y así se va pasando la primavera, o el verano, o el año, y quién sabe si la vida entera, llena de sus adagios y sus allegros, con sus vaivenes, con el frufrú de su oleaje, con sus idas y venidas, ¡que los viajes explican tan bien!
Lo hemos pasado estupendo y me prometo escribir de cada una de las cuatro grandes ciudades que hemos visitado. Espero cumplirlo en breve,
Hoy lo voy a dedicar a descansar. Dejo unas cuantas fotos de recuerdo y un vídeo simpático sobre un momento en la noche de Nueva York: Ahí va: https://youtu.be/N8ts7MM8FRM
Guille, motivo de este viaje. Nunca olvidaré cuando nos enseñó Harvard y el MTI en Boston. Y, por su puesto, su universidad, la mejor del mundo en finanzas: la Wharton en Filadelfia.
Con mi chica en el obelisco de Washington.
Ali y Rubén bajo los cerezos maravillosos de Central Park en Nueva York.
Atardecer en Boston.
Fantasmeando en el autobús descubierto por Nueva York.
New York, New York... Siempre.






