domingo, 3 de julio de 2022

EL DONANTE


 Un sueño que se había puesto cuesta arriba, tras aplicarle una buena dosis de esfuerzo, como siempre, empieza a ser posible. Hoy mi musa y yo hemos completado los primeros cien folios de nuestra novela "El donante". Eso quiere decir dos terceras partes de la misma. Y, eso significa, en definitiva, que, ya cuesta abajo, la terminaremos en los próximos  tres meses, calculo. Luego, el proceso de revisión, y le pondremos el lazo en 2022, tal y como estaba previsto. Estos días estamos trabajando duro y casi en exclusiva, salvo algunos apuntes por mi parte para mis próximos libros "Lejos del sauce curvo" y "Mil palabras para envejecer bien". El cine, este año, será más relajado: la película La fuga, que tiene guión terminado en el que no participo salvo algún pequeño asesoramiento, tiene también una producción ya muy encaminada y creo que mi contribución será muy poco necesaria también, así que casi lo agradezco para centrarme en sacar adelante este proyecto de "El donante".

Me hace mucha ilusión trabajar con y para mi musa, a la que por fin logré convencer para este proyecto, apartando momentáneamente a un lado su tradicional discreción y alejamiento de los focos.

Dejar para la posteridad esta novela escrita a cuatro manos será algo muy bonito. Un recuerdo especial para nosotros dos y también para los nuestros. Es una novela comercial destinada al gran público, en este caso sí que me hace ilusión llegar a mucha gente, ya veremos cómo queda al final, pero hoy la he releído y me está gustando.

Así que estos días toca trabajo duro, porque luego llegan las vacaciones y nos hemos prometido no tocar un papel, que ya abusamos el pasado mes que pasamos unos días en Altea y en Sotogrande. Volveremos a Altea en unos días, luego un viaje especial con nuestros dos hijos al País Vasco que, curiosamente, ellos que conocen medio mundo no han estado todavía, algunos días en El Sauce Curvo y luego mi musa y yo nos iremos por Europa, en nuestro primer gran viaje tras (es un decir) la pandemia.

Pero, ahora, toca "El donante". Escribir una novela es un gran esfuerzo. Terminarla es una gran satisfacción. Y, si es en buena compañía, lo es mayúscula. ¡Vamos allá!


jueves, 30 de junio de 2022

NOSOTROS TAMBIÉN QUISIMOS SER REVOLUCIONARIOS

 





Yo creo que todos, o casi todos, los jóvenes, desde que el mundo es mundo, han pasado por una etapa de rebeldía. Al fin y al cabo vienen a un mundo creado y administrado por otros, aunque les digan que es en su beneficio.  Y, cuando ya son conscientes de sus fuerzas y derechos, léase en torno a los dieciocho años, tienen ansias por derribarlo todo. ¿Para hacer un mundo mejor? Desde luego, pero, sobre todo, un mundo donde no sean ajenos, sino protagonistas. Es la fuerza de la renovación generacional y del progreso. La vida es una carrera de relevos como las competiciones atléticas del mismo nombre, y lo que quiere un joven es que el adulto deje de liderar la marcha y le pase el testigo a él. Como eso no ocurre tan pronto como ellos quisieran, viene la época de la rebeldía, de querer destruirlo todo. En ese empeño, entre otras cosas, ejercitarán los músculos y las pericias que les servirán para cuando, de verdad, les cedan el paso y tengan que construir su propio mundo y hacer realidad sus sueños.

A nosotros también nos llegó nuestra hora. Además, en unas circunstancias que yo calificaría de excepcionales. Franco agonizaba y había también una efervescencia general por cerrar ya, cuanto antes mejor, una etapa y empezar otra, que poco menos que inauguraría el mundo: un paraíso de libertad, igualdad y fraternidad, el viejo lema de los revolucionarios franceses.

Un día de aquellos ocurrió el famoso atentado de la calle del Correo, justo al lado de la Puerta del Sol y de la mismísima Dirección General de la Seguridad, que luego, mucho más tarde, sería sede de la Comunidad de Madrid. Así que, al día siguiente, a la hora del desayuno, los cuatro miembros de aquella pandilla tan heterodoxa que formábamos los únicos chicos del femenino departamento de la "Payment Order",  acordamos echar un vistazo por allí, al fin y al cabo nos quedaba a un centenar y medio de pasos desde la sede del Banco Trasatlántico de Ahorro, que tenía, y digo tenía, porque dejó de existir hace muchos años, fagocitado en una de las innumerables fusiones que vinieron luego, su sede en uno de los primeros números de la calle de Alcalá.

Sí, aquella pandilla de jóvenes empleados de banca la formábamos cuatro tipos cuyo único pegamento era, precisamente, ser los únicos chicos en un departamento donde las chicas, jóvenes todavía pero todas mayores que nosotros, eran mayoría. Estaban lideradas por la jefa Esperanza  que era alta como una jirafa y fuerte como una jefa de regimiento o como una mamma de las películas italianas de la época. El jefe del departamento, el señor Bermúdez, al que tratábamos de usted, era un hombre de pocas palabras, aunque de buen fondo, allí todo lo resolvían las chicas, salvo cuando el tema se iba de madre que intervenía Bermúdez, no sin antes ponerse rojo como un tomate.

Para sacudirnos aquella tiranía femenina nos uníamos entre nosotros como lapas. Jacinto era el mayor del grupo, debía tener unos veintitrés, y era más de derechas que el escudo de la falange, aquel día precisamente estaba que echaba humo despotricando porque no entendía que no estuvieran ya los tanques en las calles. El siguiente en edad, unos veinte, era Rolando, al que sus padres, unos comunistas históricos, le habían puesto este nombre que significa "nacido de la tierra". Rolando era de la ORT, un sindicato más rojo que las amapolas y aquel día era objeto de nuestras bromas y chanzas,  la cafetería que habían volado los etarras en la calle del Correo se llamaba precisamente Rolando.  Luego estaba Santi que tenía unos diecinueve y, a pesar de que era solo levemente gordito y de mediana estatura, en todo lo demás era clavado al mismísimo Sancho Panza, es decir, un tipo con los pies en el suelo, sentido común y tratando de llevarse siempre algo para la andorga. Y por fin yo, que era el benjamín del grupo, al borde de los dieciocho, que no sabría muy bien cómo definirme en aquella época. Quizás solo un chico de pueblo que acababa de llegar a Madrid, muy curioso y cauto. En mi casa,  a mi madre solo le preocupaba la micropolítica familiar, es decir su marido y sus hijos y mi padre a lo único que tenía aversión era a otra guerra civil.

–Germán, lo único que le pido a Dios es que, cuando muera Franco, porque está claro que se va a morir en su cama, estos de las izquierdas tienen menos fuerza que el pelo de un calvo, no volvamos a las andadas. Le peor que hay es una guerra civil, hijo. ¡Te lo digo yo que la sufrí de niño!

Sí, gracias a muchas personas como mi padre, se haría posteriormente la Transición. Todos estaban dispuestos a ceder en algo, con tal de no llegar nunca al horror de lo que habían conocido en la Guerra. 

Así que salimos a la calle, pero apenas nos pudimos acercar.... (CONTINUARÁ)

CAPÍTULO PARA LA NOVELA: "LEJOS DEL SAUCE CURVO"

miércoles, 22 de junio de 2022

EL VIAJE ES LA RECOMPENSA

 



Sí, el viaje es la recompensa. El viaje de la vida, se entiende. Es también el título de un libro que he leído hace poco. Un libro especial, sin duda.  Aún más especial, si cabe, para mí.

Y, ahora, el fin está cerca / y así me enfrento al último telón.

He vivido una vida plena. / He viajado en todas y cada una de las carreteras.

Y más, mucho más, que eso. / Lo hice a mi manera.

Esta vieja canción de Frank Sinatra que se recoge en este texto habla de ello.

Decía que este libro es especial porque se centra en los últimos años de la vida de un hombre que sabe que va a morir en breve. La enfermedad ELA es incurable y matemática. Cada día que pasa vas perdiendo movilidad en algún músculo hasta que ya, prácticamente inmóvil, eres incapaz de respirar. Aunque tu cerebro conserva toda su lucidez hasta el último momento. Este libro está escrito por el paciente en mitad de este proceso.

Le puede pasar a cualquiera. Por ejemplo,  el autor se llamaba como yo, Francisco, y a ambos nos llamaban, Paco. Trabajó en mi misma empresa, el BBVA. Y, por un año, fue mi jefe. Podría haberme tocado a mí, el algoritmo de elección se equivocó por milésimas.

Sí, Francisco Luzón fue mi jefe en 1988, aunque entre ambos hubiera varios escalones intermedios. Él era el gran boss, el Director General de la División de Riesgos del Banco y yo todavía un pipiolo, un analista aunque con cierta experiencia ya. No tuvimos una relación estrecha. Pero sí que recuerdo que la primera vez que subí a exponer una gran operación al Consejo del Banco, te presentaban formalmente y leían una pequeña biografía tuya. Él leyó la mía y, cuando mencionó mi pueblo de nacimiento, Sacecorbo, levantó una ceja y me miró más detenidamente. Luego supe que él procedía de El Cañavate, una aldea tan minúscula como la mía,  en la provincia de Cuenca. Allí nos rodeaban a los dos 25 prohombres de la alta burguesía y nobleza vasca, la casta de Neguri.

Llegó a ser uno de los banqueros más poderosos de España y de Latinoamérica. Al año siguiente, el Gobierno lo nombró Presidente de Argentaria y posteriormente fue Vicepresidente Ejecutivo del Santander y mano derecha de Botín. Al poco de jubilarse con una pensión de 65 millones de euros, le diagnosticaron la ELA.

Por ello el libro que escribió tiene tanto mérito. Es un texto emotivo, pero directo y sin ambages. Tenía fama de ser un hombre ambicioso, amante de las medidas necesarias aunque fueran duras. Su libro es igual.

Hay hombres que luchan un día y son buenos. / Hay otros que luchan un año y son mejores. / Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. / Pero los hay que luchan toda la vida, / esos son los imprescindibles. Así, con estas sentencias de Bertold Brecht buscaba él a su equipo. A su imagen y semejanza.

El trabajo lo fue todo para él. Pero, ¿qué queda cuando el premio a todo un esfuerzo es un final como la ELA? Francisco Luzón ofrece la respuesta de que, a pesar de todo, en el viaje está la recompensa. Por otra parte, el tener fijada una fecha cierta para la muerte, te permite precisamente atender aquellos temas que quizás desatendiste hasta entonces como, en su caso, ciertas relaciones familiares. El saberse con un tiempo escaso de vida hace que, además, selecciones muy bien tus objetivos y te concentres en lo realmente importante: él creó la fundación Francisco Luzón para el tratamiento de la ELA, una de las más importantes de España y preparó la vida futura de sus hijos y nietos.

No nos damos cuenta pero, llegados a cierta edad, todos tenemos una ELA diagnosticada. Ya no viviremos un gran número de años. Nuestra fecha de caducidad cada vez está más cercana, aunque cada uno tenga la suya. Reparar aspectos desatendidos, preparar el futuro de los nuestros y disfrutar de esos últimos bombones que, además, son los que mejor saben, debiera ser un acicate suficiente para saber envejecer bien.

 Sí, en el viaje está la recompensa. A mí, además, me gusta pensar, y me gusta creer, quizás es que soy un optimista empedernido, que la vida no termina, y que la muerte solo es una cortina que, cuando descorramos, nos permitirá ver y disfrutar, otra vez, de todos aquellos que lo hicieron antes que nosotros. 

Brindo por ello y por todos aquellos que nos dejaron su testimonio para no desorientarnos en exceso en este viaje maravilloso.

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PARA EL PROYECTO: "MIL PALABRAS PARA ENVEJECER BIEN"


lunes, 13 de junio de 2022

HASTA EL FIN DE LOS TIEMPOS (PARA "LEJOS DEL SAUCE CURVO")

 



Germán se mueve por la casa contento, quizás porque hoy cree, otra vez, que la vida, y el amor, son para siempre. Pero no habla de ahora, el hoy a menudo se confunde en su mente, sino de entonces, de cuando aquellos años mágicos de su adolescencia y primera juventud. 

Hoy quiere escribir de aquella deflagración, de aquel terremoto íntimo  que sintió y que a veces ha dudado de que fuera real. Pero, claro que lo fue.

 Hoy ha vuelto a ocurrir. No la deflagración, pero sí el recuerdo de lo que sintió entonces. Siempre se afeita escuchando la radio, hay una emisora en que mezclan canciones de siempre con las noticias del día.

Le ha dado un vuelco el corazón. Hacía muchos años, quizás décadas, que no la escuchaba. No sabe ni siquiera si Roberta Flack sigue viva, pero "La primera vez que vi tu cara" no ha muerto en su corazón. Y da las gracias a la vida por ello.

Es una canción que no muchos conocen, aunque para él fuera, durante mucho tiempo, la más hermosa del mundo. Y todavía sigue siéndolo, junto con otras, una de las más bellas, sin duda. La conoció también en la radio, un día como hoy de hace cincuenta años.

Pero lo importante no es la canción, sino lo que él sintió cuando la vio,  a aquella chica, casi una niña como él. Solo recuerda que le inundó una alegría tan grande como la del buscador que encuentra el tesoro que anhela, o como si el mundo de repente estuviera bien hecho para siempre y tú tuvieras tu sitio en él, engarzado a un amor eterno y mágico, hecho a medida para ti. 

Se llamaba Rosa María, una chica que apareció con unas amigas en El Sauce Curvo, el día de la fiesta. Venía de Sigüenza donde solía pasar los veranos, aunque vivía en Madrid. Ah, Madrid, Madrid... Llevaba una blusa amarilla como aquel vestido de Mabel, su otro gran amor infantil desaparecido en México. Fue como si retornara de nuevo y se fusionaran ambas para crear la Dulcinea definitiva que él siempre había anhelado y necesitado. Pero ahora con el añadido de las hormonas adolescentes, que dotaban a aquel enamoramiento de un sustrato de pareja definitiva, de hombre y mujer que vivirían juntos como tales hasta el final de los tiempos. Sí, cuando él vio a Rosa María, supo que no estaría solo jamás en el mundo y que ella sería su alma gemela para surcarlo, para enriquecerlo, hasta el final de los tiempos. Supo que, sin experiencia ninguna, había sido tan afortunado de encontrar el amor definitivo que todos buscan. Por ello le inundaba aquella alegría, aquel agradecimiento sin límites.

Cuando estaba a su lado, aparte de adorarla, apenas sabía lo que hacer, Dios proveería ante su falta de recursos, se decía. A veces estaba tan lleno de dicha que se movía  como si estuviera ebrio, envarado como si no supiera manejar todo lo que le inundaba por dentro. De hecho recuerda que estaba tan contento que bebió con sus amigos sin límite hasta que cogió una cogorza monumental. Una mínima celebración de la suerte que había tenido con su chica, debió pensar.

 A ella también se la veía feliz, tenían mucho tiempo, eran unos críos, y El Sauce Curvo y Sigüenza por los veranos y Madrid, donde él se instalaría en un par de años, serían la geografía por la que transitarían y concretarían aquel amor que a ambos les había señalado con su dedo mágico. 

Germán retornó al internado de Sigüenza y Rosa María a su domicilio habitual en Madrid.  En una de aquellas interminables tardes lluviosas seguntinas fue cuando él escuchó por primera vez la canción "The first time ever I saw your face".  Su hermana le había regalado un transistor Sanyo con un auricular y, mientras oía llover al otro lado de los cristales, y pensaba en ¨Rosa María,  escuchó el título que engarzaba perfectamente con lo que él estaba viviendo en aquellos momentos: "La primera vez que vi tu cara".

La voz de Roberta Flack le conmovió. Apenas sabía inglés, de hecho solo entendía lo de "my love", que se repetía bastante, así que él buscaba versos bellísimos con los que acompañar a aquella voz que interpretaba como nadie aquella íntima melodía que él convirtió en el himno de su amor.

La primera vez que vi tu cara / creí que el sol subía a tus ojos /  y la luna y las estrellas / eran los regalos que le entregabas / a la oscuridad y a los cielos infinitos / mi amor.

Y la primera vez que besé tus labios / sentí que la tierra se movía en mis manos / como el corazón tembloroso de un pájaro cautivo / que estaba ahí, a mi disposición / mi amor.

Y la primera vez que dormimos juntos / sentí tu corazón tan cercano al mío / que supe que nuestra alegría llenaría la tierra. / Y que duraría hasta el final de los tiempos, mi amor.

Y que duraría hasta el final de los tiempos, mi amor.

La primera vez que vi tu cara...

Germán hoy habla y entiende el inglés bastante bien. Roberta Flack canta unos versos bellísimos en su canción. Pero aún más bellos son los que él escribió para ella. Para Rosa María. Y para Roberta Flack.

Nunca se los enseñó. Ni ella contestó a ninguna de sus cartas. Nunca se besaron y nunca estuvieron juntos en la misma cama e hicieron crecer su amor.

Otro día escribirá de ello.

Hoy solo quiere compartir la alegría de esta vieja canción. Él se alegra mucho de haberla escuchado de nuevo. Nunca olvidará aquella luz. La de cuando vio la cara de Rosa María por primera vez.  Ellos nunca salieron juntos ni coinciden desde hace mucho, pero la alegría del amor, piensa hoy Germán, dura hasta el fin de los tiempos. Como dice la canción de Roberta Flack.

Su mujer Clara se alegra de verlo hoy tan feliz. Y le pregunta por ello.

–Germán, me alegro de verte hoy tan contento, ¿por qué es?

–Ah, Clara, el amor, el amor... –y se acerca y le da un beso a su esposa– que cuando te llega, ya nunca se marcha...


https://www.youtube.com/watch?v=VqW-eO3jTVU

sábado, 11 de junio de 2022

DONDEQUIERA QUE ESTÉS ( PARA “LEJOS DEL SAUCE CURVO")

 






Sí, Germán sabe que todas esas flores que llamean en la pradera, que llenan nuestra vista y nuestra alma de tanta alegría, son solo un reclamo de seducción.  Una llamada para encontrar pareja, un ropaje de domingo para atraer al mejor partenaire con el que crear de nuevo vida.  Las flores son el maquillaje atractivo de las plantas, como los trinos son las canciones de amor de los pájaros, como la berrea es el grito desesperado de los ciervos para denunciar que no quieren seguir estando solos.

Solo el amor, la búsqueda de él, mueve el mundo de una manera tan gigantesca. Durante la adolescencia y la primera juventud nada habrá más importante en el mundo de los chicos y de las chicas que se asoman a él temblorosos y esperanzados.

Germán recuerda hoy ese tránsito. No sabe por qué, hoy ha soñado con Andalucía y con el flamenco. Hoy el viento en Madrid le trae la fragancia de Macarena. Estuvo a punto de llevarla a El Sauce Curvo, pero al final no pudo ser.

Dondequiera que estés/ te gustará saber que / por flaca que fuese la vereda / no malvendí tu pañuelo de seda / por un trozo de pan.

Y que, jamás, / por más cansado que estuviese / abandoné tu recuerdo a la orilla del camino. / Y, por fría que fuese mi noche triste, / no eché al fuego ni uno solo / de los besos que me diste.

Por ti, por ti brilló mi sol un día / y, cuando pienso en ti, / brilla de nuevo. / Sin que lo empañe la melancolía / de los fugaces amores eternos.

Dondequiera que estés / te gustará saber / que te pude olvidar / y no he querido. / Y por fría que sea / mi noche triste / no echo al fuego ni uno solo / de los besos que me diste.

Dondequiera que estés / si te acuerdas de mí.

Hoy Germán escribe en su ordenador estos versos que no son suyos, sino de un poeta inmenso que se llama Joan Manuel Serrat.  Pero solo porque un día prometió que nadie más escucharía los que él escribió para una flor de azahar que un día llenó su mente de esas extrañas mariposas, cuyas alas solo uno ve, en toda su belleza, cuando se alejan en la lontananza. Dondequiera que estés.





miércoles, 1 de junio de 2022

ARREGLARLO TODO

 

   




Las alcantarillas son las arterias 

de tu corazón.

Por ellas circula el dolor

que es el plasma que te queda 

de tu pasado.


Los latidos son el tictac del reloj

del tiempo que te queda,

el aliento del verdugo que se acerca

con el hacha de la justicia en la mano.


¿Cuánto dolor causaste?

 Segaste margaritas 

que crecían dulcemente en las cunetas.

Atropellaste inocencias

 que solo buscaban un rayo de sol.

Malgastaste tu tiempo

en fruslerías sin valor.

Fuiste una apariencia andante

ajena a los girasoles

que buscaban el apoyo de tu hombro.


El dolor convierte

en vidrio hiriente

tu húmedo aliento,

y tú soñabas

en el comienzo de este juego

ser un hombre bueno.


Te conviertes en restaurador

de todo lo que rompiste,

obra ingente para el escaso 

tiempo que te queda.


Tu lado bueno te nombra,

pero hoy es día de 

de dolores y fragelo,

de sangre y veneno,

de alcantarillas sucias,

de arrepentimientos.


El tiempo se acaba,

solo quieres limpiar las cañerías,

que corra por ellas, clara, el agua,

secar de sangre los puñales,

dar sentido a las torpezas,

bruñir el óxido de tu alma.


Si tú pudieras arreglarlo todo,

cubrir los negros tatuajes,

maquillar las cicatrices,

acallar los gritos

de los olvidados inocentes,

recibir su perdón,

podrías dormir en paz.

Escuchar el tictac de tu reloj 

que se acaba


No temer la llegada del alba.

Mirarte en el espejo,

verte guapo,

como te decía tu madre,

y descansar por fin,

….con una flor en el pecho

y una sonrisa en la boca.



Para MIL PALABRAS PARA ENVEJECER BIEN


viernes, 27 de mayo de 2022

 







ESE MOMENTO (Para "Mil palabras para envejecer bien")


No sabe cuándo empezó el proceso. O, al menos, cuándo se dio cuenta él. Tal vez fue aquella mañana en la que se miró al espejo y se observó aquellas ojeras tan remarcadas. O aquella otra en la que la piel de la cara se le mostró áspera tras afeitarse, inclusive tras aplicarse el “after shave”. O quizás fue aquella tarde en la que un joven se levantó del asiento del metro y lo miró, cargado él con una bolsa grande eso sí, y él miró a su vez para atrás, y atrás ya no había nadie.

O a lo mejor cuando se dio cuenta fue cuando notó que le trataban muchas veces de usted o que le cedían el paso al entrar y salir por las puertas de los establecimientos… Pero hubo un momento definitivo en que él empezó a dudar, a no tenerlo claro, a pensar si los demás ya le clasificaban en esa última categoría: la de viejo, a la que él se resistía, como gato panza arriba, en entrar…



LOS AMORES IDÍLICOS Y LOS AMORES DEL DÍA A DÍA (Para "Lejos del sauce curvo")

Germán se sienta al ordenador como todas las mañanas. Sabe que su vida mana en aquellos regatos de su adolescencia y primera juventud. Qué gran suerte haber encontrado el otro día en el trastero aquel viejo diario, precisamente cuando sus recuerdos ya se agotaban.

Algún día, cuando su mente se aclare, lleva unas mañanas en que se le juntan en la cabeza muchas cosas, escribirá de aquel caos que habitaba también en su mente de chaval por aquella época. De aquel caos referido a las chicas de su edad: a las diosas que reinaban en su imaginación y en su ilusión de las que él se prendaba en cuerpo y alma, más bien lo segundo, porque lo primero se perdía en la distancia infinita, pero también a las chicas normales y corrientes que le rodeaban en el día a día y que quizás, algunas de ellas al menos, también se prendaban de él mientras que él se perdía en los sueños e idealizaciones futuras con sus diosas del olimpo.

"Hoy después de diez días, vuelta con María José. Es una mujer enorme. La empiezo a apreciar en lo que vale. Hoy, Pablo, ella, Maricarmen y yo hemos estado en una cafetería y hemos charlado un poco de todo. Jamás la había visto hablar sobre cosas serias y formales. Me ha sorprendido. Nos ha hecho pasar un rato muy, muy agradable. Yo también he estado cariñoso con ella. Vamos a seguir viéndonos los sábados y los domingos, me propongo no hacerle ninguna faena. Tampoco, como me ha recomendado Merche –pasa dos noches en casa con mi hermana–, voy a mirar por el porvenir, dice Merche que somos unos críos".

"Otra vez María José, puede que no esté loco por ella, pero vale lo que pesa. El domingo en Latins, con Ángel y Loli (la delgadita de Sigüenza, qué coincidencia), me sorprendió. Tiene una capacidad enorme de "integración social" con las personas que no conoce. Puso todo de su parte para que pasáramos una tarde buena".

Germán piensa en María José, a la que no ha vuelto a ver desde aquella época, desde que lo dejaron unos meses más tarde. Aunque sí que se vieron, recuerda ahora, vivaz, Germán, pero fue algo fugaz, fugaz y definitivo. Él ya estaba terminando la carrera, tendría pues unos 21 o 22 e iba a casa de un compañero a preparar un examen. Fue en la calle Bravo Murillo, la calle donde vivía su amigo, pero que estaba de punta a punta de donde vivía, al menos en aquella época, María José. Él iba solo caminando y pensando en su examen. De repente levantó la cabeza y la vio. Iba de la mano de un chico algo mayor que ellos y rubio, le sorprendió lo de rubio, recordó que entonces no le gustaban los chicos que no fueran morenos como él. Fue tan rápido que se cruzaron en un santiamén, él más bien boquiabierto. Pasados unos segundos, Germán volvió la cabeza y allí estaba ella, que también la había vuelto, se cruzaron unas breves sonrisas, como un sincero homenaje a aquellos meses en que compartieron camino en la vida. Y ya nada más. Solo el recuerdo y aquellas fotos que, cuando rompieron, ambos acordaron en conservar.

Hoy piensa Germán, cuando su mente se lo permite, que toda su vida amorosa fue como una circunferencia, un largo recorrido curvo para volver al inicio. Su Clara del alma, la mujer de su vida, bien podría haber sido aquella primera, llamada María José. ¡Ambas le resultan hoy tan parecidas! ¡Con un núcleo, con una esencia tan similar!

Podría haberse enamorado perdidamente de María José, pero no se lo permitieron las diosas del Olimpo. El amor idealizado, el amor platónico, tiene una fuerza descomunal y más en los primeros años.

Un poco más adelante, entre las siguientes páginas de aquel viejo diario, Germán encuentra una carta que nunca fue remitida, menos mal, piensa hoy, Germán. Una carta que narra un amor romántico y literario, un amor que por aquel momento salió ganador en la mente de aquel muchacho.



miércoles, 18 de mayo de 2022

UN DÍA DE ESTOS

 


Un día de estos

voy a rasgar todos esos papeles,

 que me encadenan

 a la vida ordenada y lenta

 que por edad me toca.


 Voy a abrir la jaula

 con esos barrotes dorados,

 y extender de nuevo

las dormidas alas

 otra vez al amanecer. 


 Sí, cogeré el martillo

 y romperé todos esos espejos, 

como aluniza un coche

 contra un escaparate

 en el que no me veo. 


 Un día de estos

 te voy a empujar contra la pared

 y voy a hablarte al oído

 con los borbotones

de la pasión y del instinto

 que se me despiertan de nuevo.


 Sí, la vida me está volviendo a empellones

 a golpes de sangre y de impulsos fieros,

 cual animal enjaulado

 que busca la puerta

 para revolverte el pelo.


 Quiero volver a arañarte el alma, 

besarte dentro de ti,

 volver a los caminos inciertos,

 perdernos en la noche estrellada

 y no regresar jamás…


 Vivir otra vez a borbotones.

 Arrancar las hojas del calendario.

 Hacernos una barquita con ellas.

Y navegar…  





Con este poema abro oficialmente mi nuevo libro MIL PALABRAS PARA ENVEJECER BIEN, que no sé cuándo terminaré, si es que lo termino. Tengo tantos proyectos que se me amontonan en mi mesa de trabajo y en mi corazón. Hará trilogía con MIL PALABRAS PARA EL OPTIMISMO Y MIL PALABRAS PARA LA FELICIDAD, al que podríamos añadir también LOS MEJORES 101 MOMENTOS DE AMOR e inclusive POESÍA, VIDA MÍA, el conjunto de mis libros más personales.

Y luego todas esas cosas que me distraen, como la declaración del IRPF en estos días, uno no es que tenga muchas cosas, pero sí muy variadas, que diría el otro, y todo se llena de complejidad.

Así que, un poco para dar pena: llevo como un 30 por ciento de mi novela "El donante", a la que cojo un día y olvido dos.  Hoy me pide Manuel Serrano que adapte mi guión del corto "Por fin me jubilo" a la geografía navarra, me estoy documentando para "Lejos del sauce curvo" y, ahora, para "Mil palabras para envejecer bien". Trabajo de vez en cuando con una productora de Costa Rica en el guión de "Viejos en apuros", también para Manuel Serrano y tengo aparcada la segunda parte de "El día que fuimos dioses". Y, sobre todo, también quiero vivir. Ah, y menos mal que mis hijos se han olvidado por el momento de "Directivos", que no nos oigan, que si no directamente me suicidaba. Les doy pena, ¿verdad?

jueves, 12 de mayo de 2022

FELIZ CUMPLE ANTES DEL GRAN RETO.

 

Últimamente no te vemos el pelo, trabajando y quedándote en la oficina a estudiar hasta las dos de la mañana, preparándote para el gran examen de dentro de una semana, ¡es lo que debes de hacer! ¡Aunque cuesta!

Te gusta plantearte retos como este, no lo has terminado y ya nos comentas que te estás planteando más para el resto del año. Te lo pide tu edad y tu fuerza, ¡muy bien!

Son días duros para ti. Llenos de trabajo y de incertidumbre sobre si lo conseguirás. Así que el cumple lo celebraremos como Dios manda cuando todo pase.

Pero queremos recordarte algunas cosas, por si dudas de tus capacidades, no las olvides en estos días donde vas a tener que echar el resto en tu preparación. Ahí van, ¡y también con algo de humor!


Cuentas con el total apoyo de tu Uni que, por algo será, buscó en ti a ese estudiante franquicia para sus campañas de marketing durante varios años.



Y no fue casualidad. Antes, el BBVA ya te distinguió en una de sus Rutas más difíciles, la de la conquista de la selva del Darién en Panamá, donde 250 estudiantes de 50 países repetisteis la hazaña de Vasco Núñez de Balboa.




A Clemente Cebrián, fundador y CEO de El Ganso, uno de los grandes emprendedores españoles, le encanta tomar cervezas contigo y hablar de negocios y de moda, esa que a ti te gusta.



Y los chinos no te pierden ojo.




De economía y de finanzas, qué vamos a hablar. Aquí, con el Vicepresidente del Banco Central Europeo y exMinistro de Economía español, calibrando la situación.






Hasta el Rey de España, recuerda, sigue tus pasos. 





Y la tele, ni te cuento.



Pero, sobre todo, lo más importante, tienes, desde siempre, a tu lado, escuchándote, apoyándote, queriéndote, a tu FAMILIA ¡No lo olvides!







 A tu lado, siempre, compartiendo los momentos más especiales, los buenos y los malos ¡Ánimo, campeón! ¡Te queremos!




Así que, vamos a por el CFA y, si es necesario, al abordajeeeee!






jueves, 5 de mayo de 2022

MADURANDO CREENCIAS (PARA "LEJOS DEL SAUCE CURVO")

 





29-10-74

"...El domingo no fui a misa. Fue casi deliberadamente, no era la primera vez, pero lo que sí era nuevo fue que le dijera prácticamente a la cara a papá que no iba, antes siempre le había mentido.

No tenía ganas de ir, y lo encontraba ridículo, necesitaba –lo digo sinceramente– salir, juntarme con alguien, hablar con alguien. Ya sé que en la iglesia y en misa se puede hablar con Dios, es más únicamente se va allí a eso, pero tengo tantos prejuicios formales, artificiosos y hasta sensibleros que, cuando lo hago, parece que estoy representando una comedia o farsa. Quiero que las cosas sean más auténticas, sobre todo en este aspecto que reconozco (el de la religión me refiero), uno de los más fundamentales de la vida.

Creo que mi educación arrastra un déficit en este sentido, o más que déficit un exceso de banalidades, tradicionalismos, superficialidades y cosas sin sentido, con las que no me encuentro nada a gusto, pero con las que –dado los perjuicios que suponen– reconozco que me va a ser bastante difícil desechar.

En este sentido voy buscando –para no mentir no de una manera total y constante– una renovación. También tengo miedo de renovarme en este aspecto equivocadamente, lo que sería luego un retraso y un lastre descomunal.

Así pues, en estos momentos estoy vacío, abandonando mis inercias pasadas pero sin encontrar aún nuevos asideros.  No me quiero atar definitivamente a nada, sin saber lo que es, lo que significa en sí, lo que significa para mí y, sobre todo, sin experimentar y comprobar (en la medida de lo posible) que los elementos de esa renovación espiritual no son huecos, artificiosos y carentes de profundidad.

Me tiraría discutiendo sobre estas cosas horas y horas. El reloj manda. El viernes, uno de noviembre,  espero agotar la pluma. ¡Hasta mañana!".


viernes, 29 de abril de 2022

DÍAS DE LUZ









DÍAS DE LUZ

Otra vez estos días luminosos…

Me recuerdo en la pradera verde y perfumada,
persiguiendo a las mariposas vestidas de color,
tú lavabas en el arroyo,
el aire transparente y azul,
yo, jugando con la mañana, con la brisa y con el sol,
tú me sonreías y me cuidabas en la distancia,
mamá,
en aquella primavera, una de las primeras que recuerdo…

Ahora me tumbo en mi terraza,
ese cielo azul que vuelve,
las nubes que pasan,
como la vida,
llena ya de ausencias,
del tiempo luminoso que se fue,
como agua entre las manos,
heridas y gozos que dejaron
las cicatrices del vivir.

Solo tú permaneces,
cielo azul, purísimo y transgresor
que alumbras todas las nostalgias
que me nutren y que me hieren,
ausencias de los que me quisieron,
y de ese que yo fui, cuando perseguía sueños y horizontes,
y tenía mil continentes que conquistar…

Sí, otra vez estos días luminosos.
Este juego de la vida que comienza.
O es solo la primavera,
que nos llena de flores,
de luces y de brillos.

Del necesario olvido,
para volver otra vez,
más cansados y viejos,
al pálpito de la vida.

Esa que se llena de luz,
de ese aire transparente y azul,
que nos vuelve a inundar
de esperanza y de futuro
y, otra vez,
de reconfortante dicha.

domingo, 24 de abril de 2022

LA EXPERIENCIA DE APRENDER (PARA "LEJOS DEL SAUCE CURVO")

 




15-10-1974, martes:

"Cada día siento que te aporta una experiencia nueva. He estado revisando desde las vacaciones acá el diario... Es de gran utilidad, tanto como mirar al horizonte, al porvenir, mirar de vez en cuando para atrás, observar tus raíces, tu tronco. Da a veces mucha confianza, y una especie de seguridad ante viento y marea.

   En la universidad hay un ambiente un poco no-serio, pero no es tan malo como esperaba. Debería ser más serio, más de hombres, y no perder el tiempo en boberías infantiles. No sé si pienso esto porque he empezado a gustar de la ciencia en un sentido nuevo. Necesito saciar, dar respuesta a bastantes interrogantes. Pienso que la ciencia puede ayudarme en gran manera.

     En el trabajo pasa algo parecido. Pero estoy muy contento con mis compañeros y con mis jefes que valen un montón... 

     Es muy tarde. Mañana otra vez con la cadena. ¡Así hasta los 65 años, Dios mío! ¡A la cama!" 


16-10-1974, miércoles:

"...Me preocupa el trabajo. Hoy he sentido que a Javier (es nombre ficticio), que solo lleva cuatro meses más que yo, le han invitado a hacer horas y a mí no. No es envidia, es por mí. Es como si allí yo no importara para nada. Creo que también me tienen por algo de crío, soy el más joven con diferencia. Procuraré afinar lo más posible, no despistarme...

...Quiero no desfallecer. Un alivio:papá me ha llevado hoy a la universidad nada más salir del trabajo, he tenido que comer en el coche. Mamá me había preparado la comida con delicadeza..."

17-10-1974, jueves:

"...Prometí no desfallecer... menos mal a la proximidad del domingo y la familia, con su inestimable ayuda... En la universidad tengo compañeros más o menos conseguidos, en el trabajo, un desastre, este fin de semana me propongo un plan de ataque para abrirme paso entre los compañeros... Que mañana sea mejor que hoy. Son las doce, nada más".

21-10–1974, lunes:

"Como presumía, se me están juntando demasiadas cosas. Encuentro grandes dificultades para digerirlas. Es pronto para hablar...voy a esperar unos días a ver qué tal marcho".

24-10-1974, jueves:

"Hito del día de hoy: he "compuesto" a la guitarra una cancioncilla tremendamente bonita para mí, me ha empalagado el día. Reconozco que vivo en las nubes, a pesar de mi endiablado ritmo de vida. En estos momentos, en mi idiotez reconozco que como estos sueños egocentristas se afiancen en mí, voy a ser un desgraciado, un inadaptado. Lo malo es que no reacciono radicalmente y constantemente... Voy a enfrascarme en mi libro de Sociología, quizás me ayude algo.

¿Hasta un real día de mañana? 

¿Entro en mi segunda adolescencia? Me aterra.

29-10-1974, martes:

"...Hoy no he dado una a derechas: poca efectividad en el trabajo (estos días han sido atroces, no he dado una a derechas como digo), poca concentración en los estudios (todavía no he empezado con lo de la universidad, no hago más que confiarme en mi excelente memoria y en mis facultades, pero en estos momentos estoy aterrado, tengo una montaña de trabajo por hacer), el viernes  prometo firmemente ponerme al día...

Otra cosa, aunque no venga a cuento: María José (es nombre ficticio), puede que no esté loco por ella, pero vale lo que pesa. El domingo en Latins con Ángel (es nombre ficticio) y con Loli (es nombre ficticio), la delgadita de X qué coincidencia, me sorprendió. Tiene una capacidad de "integración social" con las personas que no conoce enorme. Puso todo de su parte para que pasáramos una tarde buena.

Con los estudios, vienen en lógica consecuencia la ampliación de mis conocimientos sobre el mundo, sobre las cosas y sobre las personas. La economía, la sociología, la estadística, etc., me están abriendo muchas ventanas y, lo que veo, nunca anteriormente me lo había imaginado así. Son unos golpes para mi mentalidad. Siento que mis ideas cambian de día en día con una velocidad y diversidad pasmosas. Las de hoy las considero más perfectas que las de ayer, y las de mañana destruirán a las de hoy.

Esto puede llevarme a un "cientificismo" sobre el mundo en el que no me gustaría caer. Creo que el mundo no puede explicarse mediante una o más ciencias. He de recoger estos conocimientos con ansiedad, sí, pero masticarlos y triturarlos concienzudamente para una perfecta digestión de los mismos. Estos conocimientos no deben ser únicos y exclusivos de mi entender de la explicación de la vida, han de ser instrumentos y ayuda complementaria... ".