sábado, 3 de diciembre de 2022

LUCES DE NAVIDAD

 


 Encenderán las luces,

 subirán hasta ellas

 como globos henchidos de aliento

 tus sonrisas de niño y trapo.


  Despertarán en el arca del desván

 de su sueño largo

 tus juguetes de inocencia, y de ilusión.

 Tus figuras de loza y barro.


   Volarán por la ventana

 en la noche oscura

 hasta los nidos de luz

 más allá de los tejados, 


 o se resguardarán en el suelo,

 bajo ese calor de los belenes

 luminosos

 de lumbre y paño.


 Tu gato y tu cordero,

 tu manzano y tu rosal,

 tu almohada de colores,

 la sonrisa de tu madre,

 brillarán de nuevo, 

 en el cielo oscuro

 y azul,

 estrellado.


Y eterno.


 La energía de tu padre,

 la paz de tus abuelos,

 ascenderán por la hiedra de destellos,

 que es esa escalera de luz

 que llega hasta el firmamento.


 Otro año más volverá la magia,

 el gozo y el dolor,

 la alegría y la tristeza

 del dulce recuerdo.


 Sí, encenderán las luces,

 y se apagará otro año,

 amargo, dulce,

 acabado.


 Paseas por las aceras.

 Ha llovido, el suelo está mojado,

 el cielo, lleno de estrellas,

 adornado.

 

Y desfilan ante ti

 todos los años que vendrán:

 concretos, intensos,

 escasos.


 Solo deseas convertirte ya en luz.

 Enamorar desde arriba

 a los de abajo,

 que pasearán un día como tú,

 con el alma rota, iluminada,

 bajo el brazo.


 Transformarte ya en esa magia de verdad,

 que hoy te envuelve con su halo.

 Y te hechiza.

 Convertirte en estrella

 no solo los días de Navidad.

 Sino ya siempre,

 solo luz,

 todo el año.  



 





sábado, 26 de noviembre de 2022

PARA ESTOS DÍAS CASEROS DE OTOÑO

 




PARA ESTOS DÍAS CASEROS DE OTOÑO

Ya casi nos habíamos olvidado de ellos, pero aquí están. Estos días lluviosos que nos meten en nuestras casas donde descubrimos que se pueden hacer tantas cosas.

Un placer para mí OFRECER COMO REGALO mi último libro (que es uno doble dedicado al suspense y a la intriga) a todos aquellos que elijan la lectura como una forma de enriquecer estos días.

Hay muchos lectores, pero me ha sorprendido que en solo 24 horas ya sea el número 1 en Amazon España y también que esté muy arriba en México y USA. Así que me atrevo a recomendarlo a todos mis amigos y estará gratis 24 horas más.

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lunes, 21 de noviembre de 2022

EXPERIENCIAS DE UN ACTOR INESPERADO

 




Desde que acepté, de una forma un tanto inconsciente, un papel de cierta relevancia que me ofreció su director y productor en el cortometraje de media hora "Por fin me jubilo", que yo mismo había escrito, a un tipo inédito en la interpretación como yo, he pasado por un tobogán de emociones.

Diez días de angustia, "me pondré nervioso", "me trabucaré con todo el mundo mirándome","retrasaré y encareceré el rodaje", "me tendrán que sustituir por otro", y otras lindezas. Pero diez días también de divertimento. Practicaba con mi mujer todos los días, yo en la ficción soy el marido de la protagonista, y acabamos convirtiéndonos en "Juan y Ainara". Algo que descubrí saludable y refrescante para cualquier pareja.

Descubrí también lo que es irse de bolos a hacer cine independiente. Levantarme a las seis de la mañana, recoger a otro miembro del equipo e irme conduciendo hasta Tudela, donde nada más bajarme del coche empezaba con mi primera secuencia. Noches de hotel, las mínimas.

Alguien me dijo una vez que, en el cine, todo se hace para los actores, pero sin los actores. Te visten, te cuidan, te maquillan, te preparan. Quince personas a tu servicio, pero solo para que hagas todo lo que ellos quieren de ti. Hasta que el director grita acción y tú te quedas desnudo ante la cámara que luego será la pantalla. Los actores nos unimos con los ojos, nos cogemos de las manos y nos damos ánimos mutuos y, cuando ya nos hemos transportado a nuestros personajes, todo resulta fácil. Somos como las novias preparadas con su traje de nupcias para que se casen con su personaje. Y el director, que es el cura, hace repetir una y mil veces la ceremonia hasta que queda a su gusto. Cuando no, va añadiendo sobre la marcha variantes no preparadas. Cuando por fin grita: "¡Lo tenemos!", un placer inmenso nos recorre a los actores: hemos dado todo lo que querían de nosotros.

La mayor parte de mis secuencias eran interiores pero, al final, por una serie de circunstancias tuve dos escenas en las dos plazas más importantes de Tudela y de Magallón. Con los curiosos mirándonos fijamente, comprendí el narcisismo del actor: un escudo con el que se cubre la desnudez de su intimidad. Un chaval, mientras preparábamos, me soltó a mí, tal vez porque le parecía el más mayor, o sea el que mandaba en aquello: "Oye, a mí me gusta el cine, sácame en tu peli". Si él supiera...

El corto se empezó a grabar en julio por los sanfermines, donde transcurre, pero hubo que suspenderlo, porque se iniciaba la película "La fuga" rodada parcialmente en Angola y se ha retomado ahora, casi en invierno. Así que teníamos que utilizar vestuario de verano en un día gélido de noviembre. En exteriores ensayábamos con los abrigos puestos y rodábamos en camisa.  Hasta diez veces por secuencia quitando y poniendo el abrigo, ¡si sobrevivo a esta no cogeré un catarro jamás!

El rodaje es una gran familia, se convive mucho, nos contamos muchas cosas. Comemos, nos cambiamos juntos, dormimos en el mismo hotel. Si hay buen ambiente es muy enriquecedor. En este caso lo fue.

Y el cine tiene una magia, un glamour, que permanece. Rodamos en casa de una señora mayor que también tenía un pequeño papel en la obra. Nos invitó a todo el equipo a una paella enorme en una casa de pueblo también enorme y entrañable. Nos juraba y perjuraba que, después del día de su boda, ese estaba siendo el día más feliz de toda su vida. Su marido sonreía al verla tan dichosa.

Yo volví, tras dos días, hace unas horas con mi mujer, que me acompañó en todo el viaje, disfrutando de un anochecer amarillo y rojo, bellísimo. También de pantalla de cine.

Y, de regalo, recibí un mensaje del director: "Has estado bien. Y ahora que has roto el  hielo, lo mismo te llamamos para otras cosas". Le dije que sí, claro. Ya iremos viendo. Por el momento vuelvo, y encantado, a mis letras, que es lo mío. En el fondo, lo vi meridiano anoche, un escritor es también un actor. Jugamos a crear personajes para otros, detrás de los cuales, tras un burladero de espejos y contraespejos, estamos nosotros mismos. Disfrazados de otro. Como hacen los actores.

FOTO: En la plaza de Tudela con la joven e interesantísima actriz Laura Sáez, mi hija en la ficción, mentalizándonos para el rodaje de la secuencia de los abrigos.

OTRAS FOTOS DEL RODAJE:

Rodando escena en el ambulatorio médico.


Parece que mentalizándome con las indicaciones del director:


Preparando escena de la cocina con la Ayudante de Dirección:




Comida en casa de Gloria, la entrañable señora Brígida del guión, radiante al fondo de la foto, abrazándose a nosotros.



Otra foto de la comida hecha precisamente por la "señora Brígida"




jueves, 10 de noviembre de 2022

ACTOR

 


Casi a primeros de año, cuando me jubilé, escribí una historia al respecto: “Por fin me jubilo”. Se me ocurrió hacer un guión y se lo mandé a Manuel Serrano, de la productora Tus Ojos. Si lo subvencionan, me vino a decir, lo hacemos. 

Pues bien, el corto se rodará la próxima semana, cosa que ya me había anticipado Manuel. Una gran alegría y, hasta ahí, todo fenomenal. Pero hoy me llama para decirme que ha pensado en mí para el segundo personaje más importante, y el primero masculino. Que me va muy bien el papel. Toma nísperos! Y claro, qué voy a decirle yo. Que sí, por supuesto.Y orgullosísimo.

Pero cuando he colgado me ha entrado el canguelo. Yo solo he salido en un pequeñísimo papel en una de sus películas, un cameo en “Semillas de alegría”. Pero esto es otra cosa.

Yo soy un tipo tímido, puedo serlo enfermízamente, como mi madre. Aunque también puedo ser un tío muy echado para adelante en determinados casos, como lo era mi padre. A ver cómo salgo de esta.

Estaba yo relajadamente mirando el mar, unos días de vacaciones por Altea, viendo tranquilamente cómo mi novela El astrónomo va subiendo a buen ritmo en las listas, y ahora me encuentro con esto: preso del miedo escénico. Menos mal que mi mujer me cuida y me anima  como solo ella sabe hacerlo.

En fin, espero no demorar en demasía el rodaje con mi inexperiencia y que podamos llegar sanos y salvos al estreno. Dios me coja confesado! Ahora hasta mis propios diálogos me parecen larguísimos!

FOTO: En el photocall del estreno el  pasado mes de marzo de la peli “Aquí y ahora, vida” en Madrid, donde participé como guionista y productor ejecutivo.



miércoles, 2 de noviembre de 2022

SOLOS TÚ Y YO

 



 

 Se irá este sol de noviembre
 que dora los sauces,
 se quebrará la paz
 de estos momentos felices.

 Caerá la lluvia helada
 sobre nuestras sonrisas
 inocentes.
 Esas que se besaron
 en las esquinas
 de este momento de luz.

 Huirán las cigüeñas
dejando sus nidos vacíos
 sobre las altas y desiertas
 y solitarias torres.

 Pasará el tiempo
 detrás de las cortinas
donde dormimos nosotros
 y nuestros sueños de futuro.

 Y las calles se llenarán de nieve y silencio otra vez.

 Sólos tú y yo
 en el duro invierno,
 helado y callado,
 de nuevo.
 Resistiendo en nuestra madriguera.

 El sol se ocultará días y días.
 El calor huirá tras los últimos tizones
 en la chimenea.
 Y solo se escuchará
 cómo cae la lluvia contra la ventana
 y esparce sus lágrimas en ella.

 Encogidos por el frío
 nos apretaremos el uno contra el otro, 
y nos cubriremos de besos,
 con la manta del amor
 y con el aliento del deseo.

 Caerá la noche larga.
 Y nos dormiremos abrazados,
 soñando con la primavera.
Apostaremos
 porque el mañana
 se seguirá aliando con nosotros,
una vez más.

Cuando el sueño nos gane,
cuando cerremos los cansados ojos,
cuando, ausentes y desvalidos,
  la oscuridad nos convierta
a nosotros
 prácticamente 
en nada,
nuestro amor resistirá
por los dos.

Y vencerá de nuevo, 
como tantas otras veces, 
a ese helado
y duro
invierno
que ya se acerca.

domingo, 30 de octubre de 2022

LITERATURA Y OTOÑO

 (PARA "MIL PALABRAS PARA ENVEJECER BIEN" Y "LEJOS DEL SAUCE CURVO").

Tengo una gran suerte, lo sé, de tener como gran afición a la literatura. Aunque a veces me pase y literaturice todo lo que me ocurre. Aunque en ocasiones me abstraiga en mi mundo y la gente cercana a mí tenga que tocarme en la puerta y sacarme de él. Hace unos días leí una gran sentencia de Woody Allen: "La jubilación solo tiene sentido en quien hace trabajos que no ama, los que trabajamos en lo que nos gusta no lo dejaríamos jamás".

Porque la literatura hace más bonito, y más profundo, y más interesante el mundo que escribimos. Los recuerdos de una vieja amistad, de un antiguo amor, de una época pasada de nuestra vida cobran una nueva y dorada perspectiva, cuando en realidad quizás fueron solo grisura y cotidianidad, como es la existencia en sí: un día al lado del otro, un latido a continuación del otro, la mayoría miméticos y reglamentados. Pero, también, si escribimos de la actualidad, de todo lo que nos acontece, de nuestras personas más próximas o del  mundo en general que vivimos en nuestro día a día, todo se reviste de una frescura adicional, de una impronta diferenciada, de un perfume extra. Porque literaturizar es enriquecer, es desdoblar la realidad en dos: la rigurosa del fotógrafo y la interpretación del pintor. A mí me gusta mucho más esta última, claro, aunque no olvide la realidad en sí.

Y en el otoño de la vida, las aficiones, las que sean: horticultura, viajar, tocar la guitarra, hacer senderismo, disfrutar de los amigos..., dan una luz especial a nuestro tiempo, en que la decadencia, el pesimismo, la soledad se acercan y nos cercan con sus tentáculos. Porque hacer algo que te gusta mucho, supone ofrecer al mundo aquello en lo que tú disfrutas más y, probablemente, por ello, es lo mejor que tú puedes ofrecer a los demás. Y eso te produce una sensación de plenitud inigualable.

Hoy levanto mi copa y brindo por las aficiones de todos y agradezco por tener la mía en particular y poder disfrutar de ella. En un día de otoño bellísimo, en el que he tenido la suerte de compartir un viaje corto con mi hijo pequeño a El sauce curvo, dejar unas flores en la tumba de los abuelos, ponernos al día de nuestras cosas y disfrutar del otoño en una pequeña excursión por el Parque del Alto Tajo.

Y escuchar en el coche su música, la música de los jóvenes de hoy. Él, de vez en cuando, me pone al día de lo que ha escuchado y le gusta. Y yo hoy, de todo ello me he quedado con este clásico de toda la vida, pero con una versión nueva que me ha llegado dentro.

Ahí va este "Stand by me":https://www.youtube.com/watch?v=LBPNx3FdTqs.

Escuchad con los ojos cerrados. El vídeo es muy malo. Y el autor, que tiene una grandísima voz, no es muy agraciado ni fotogénico el hombre. Eso es lo de menos.

FOTOS: Disfrutando de la música en el coche.




               En el Tajo, bajo el puente de Valtablado del Río.




               Otoño.



Y hablando de literatura, hoy ha salido un nuevo libro mío: Un pack de dos libros thrillers, "Al filo de la muerte", la antevíspera del Día de Todos los Santos. Los recomiendo: merecen la pena.

Aquí va la presentación y el link:https://www.amazon.es/PACK-THRILLERS-FILO-MUERTE-estremecimientos-ebook/dp/B0BKM4S1LQ/ref=sr_1_4?crid=Y7UMT3SRSZAN&keywords=francisco+rodriguez+tejedor&qid=1667168468&qu=eyJxc2MiOiIzLjE1IiwicXNhIjoiMi40MiIsInFzcCI6IjIuMTYifQ%3D%3D&sprefix=francisco+rodriguez+tejedor%2Caps%2C78&sr=8-4


PRESENTACIÓN DEL PACK “AL FILO DE LA MUERTE”

 La luna tiene dos caras: una la lucida y brillante que vemos, la otra, la misteriosa y oscura, que está oculta a nuestros ojos.

 La vida tiene dos caras: una, la que vivimos, la que experimentamos en nosotros mismos y en los demás; la otra es la muerte, misteriosa y oscura, como la cara oculta de la luna.

El único destino del vivir es el morir. La vida es algo transitorio y corto. La muerte nadie sabe lo que dura, pero debe ser larguísima porque nadie ha vuelto todavía. Por ello hay muchos más muertos que vivos. Hay una frontera entre la vida y la muerte. Esa franja de tiempo es la que explora este pack de novelas.

¿Por qué se vive? ¿Por qué se muere? ¿Por qué se mata? ¿Qué sabemos los vivos de la muerte, qué esperamos de ella? ¿Qué relación tenemos o queremos tener con los muertos? ¿Qué comunicación tienen los muertos con nosotros, qué quieren de nosotros?

A través de estos dos libros, (La novela “El claxon”, y cinco novelas cortas, reunidas en “Cinco estremecimientos”) el lector va a disfrutar en forma de suspense, cómo lidian los personajes con estas cuestiones en unas historias duras, impactantes, que emocionan y conmocionan. Llenas de intensidad, también de romance, de intriga.

Adelante pues a estos thrillers que se desenvuelven en el filo entre la vida y la muerte. Creo que el lector disfrutará al leerlos. Se enganchará a ellos, se emocionará, se acordará de sus seres queridos y, tal vez, reflexionará también sobre nuestra vida completa, la que vivimos y la que le sucederá.

El claxon, tiene guión cinematográfico y su proyecto está en estudio en una productora mexicana para su realización. La novela “Un mundo maravilloso” (dentro de “Cinco estremecimientos”) fue seleccionada para su realización cinematográfica en el Encuentro Oficial entre Productores y Creadores de la Comunidad de Madrid). Otras dos: “El club” y “La residencia”, lo han sido por la productora Tus Ojos. 

F.R.T. 





jueves, 27 de octubre de 2022

LAS SUECAS (I)

 

(PARA LEJOS DEL SAUCE CURVO)

Un día de aquellos de verano, de uno de mis últimos veranos con vacaciones, nos habíamos ido a Los Olmos a vaguear y a tumbarnos a la sombra sobre la hierba, a fumar, a beber cubatas de la cantimplora de Agus y, sobre todo, a hablar de chicas. Se aproximaban las fiestas de los pueblos vecinos: Canales del Ducado, Canredondo, Abánades, Esplegares  y, por supuesto, la súperfiesta de San Bartolomé. Estábamos Bertín, Ricardo, Agus, Javier y yo, intentando afinar la puntería en nuestros planes, mientras hacíamos un repaso de todas las candidatas a protagonizarlos.

Pasó por allí un mozo ya de veintitantos, que acababa de venir de la mili, un chaval apuesto y guapo, aunque con un nombre que empujaba a la chirigota: Agapito. "Sí, ríete tú del Agapito, que tiene un ídem que no se lo merca un negraco", había oído yo de él.

 El caso es que Agapito se detuvo un momento en el camino frente a la arboleda, seguro que él también se había pasado sus ratos allí haciendo más o menos lo mismo que nosotros. Había venido hacía no mucho de la mili como dije, de Canarias concretamente, muy cambiado por lo que decían, y las chicas casaderas se lo rifaban.

-¿Qué, dándole al coco con las tías? –nos soltó a modo de saludo.

Nos quedamos un poco descolocados por lo certero de su apreciación.

Tomó la palabra Bertín:

–¿De qué va a ser si no? Como tú, ¿no te digo?

Agapito, condescendiente como un profesor de primaria, cruzó el camino y se sentó con nosotros.

–¡Dame un trago, anda! –dijo señalando a Agus.

Luego, sin pedir permiso, sacó un Fortuna del paquete de Bertín, lo encendió con mi mechero que estaba sobre la hierba y, después de exhalar la  primera calada, dijo con un aire soñador, mientras miraba a las nubes.

–¡Lo importante en las tías es saber clasificarlas! –destiló por fin lentamente, como si fuera la fórmula resultante de una alquimia mágica.

–¿Clasificarlas? –ganó tiempo Agus, luego se le ocurrió aquello típico entre los chicos–. Ah, claro, las que están buenas y los fetos.

Agapito sonrió esperando alguna respuesta más ocurrente por nuestra parte. A mí me interesaba poco aquello de clasificar a la chicas, yo ya había encontrado en Rosa María la respuesta a todas mis preguntas, así que permanecí en silencio. Los demás también lo hicieron, más que nada para que Agapito aclarara cuanto antes su solución mágica ante aquel laberinto irresoluble que sentían con el tema.

–Si tenéis esto claro no se os embotará la cabeza jamás. Tenéis que clasificar a todas las tías en solo dos grupos, ¡solo dos!, que son: aquellas de las que os podríais enamorar y aquellas otras de las que podríais coger experiencia.

Nos quedamos un poco chocados. Nos miramos unos a otros un tanto decepcionados.

A mí me surgió una duda. A veces me daba por pensar que a Rosa María yo no le gustaba tanto como ella a mí. Y eso es lo que le dije.

–¿Y si tú te enamoras de una y ella de ti no, qué pasa?

–Una buena pregunta, Germán, pero que tiene una respuesta clara y sencilla, ¿y cuál es?, ¡pues la pasas al otro grupo!

Me quedé boquiabierto. Yo no haría eso jamás. Pensarlo me producía una gran tristeza. El tal Agapito nunca debía haber sentido lo que yo vivía en mi interior en aquellos momentos.

Agapito me miró con cierta ternura. Y soltó una frase un tanto enigmática para mí entonces.

–Al principio hay que pasar la mona –y se dio un nuevo trago con la cantimplora–. Luego, todo se olvida.

Pero a Bertín no se le olvidaba aquello que le zahería la cabeza, y un poco más abajo de ella sobre todo, aquello del enamoramiento le importaba más bien poco, él andaba en una fase de conquista total al sexo opuesto.

–Agapito, eso está muy bien. Pero la experiencia, ¿cómo se coge?

Agapito fumó otra calada del Fortuna de Bertín y, tras expirarla, entornó los ojos de nuevo y dijo con firmeza:

–Donde estén las suecas, que se quiten todas las demás. Esas te ponen al día sin que tú tengas que hacer absolutamente nada. ¡Os lo digo yo! Yo me doctoré haciendo la mili en Canarias. Y, ahora, ya veis, impartiendo clases en Sace. ¡Y en los alrededores!

Aquel año llevaron el agua corriente a Sacecorbo, me acuerdo muy bien, el progreso llegaba también a  aquellos pueblos perdidos. Eso de lavarse por trozos en un balde, o en los Navajos de la Vega con las ranas se acababa. Otro día escribiré de ello. Hoy tengo que hacerlo de las suecas, una fuente del progreso sexual para toda aquella generación de entonces. Era el inicio del boom del turismo y las suecas debían estar hartitas de los rubios de su país y se encaprichaban de los morenos primitivos hispánicos.

Agapito nos había recomendado al final:

–Vosotros que vivís en Madrid y tenéis posibles no esperéis a la mili, daos un garbeo por la costa y os acordaréis de mí. ¡Os lo juro, chavales! ¡Las suecas son lo mejor que hay!

Sí, hoy me he acordado de las suecas porque me ha llamado Dani y me ha preguntado que qué tal estoy. Todo el mundo me pregunta que qué tal estoy. Como si fuera un bicho raro. A mí ellos también me parecen muy raros y no les pregunto nada. Le he dicho que bien, claro. Y también que si se acordaba de las suecas. Pero Dani se ha salido por la tangente, yo creo que no se acordaba o no quería hablar de ello.

Pero yo sí que me acuerdo, ¡y muy bien!, de aquel otro día que me llamó unos años más tarde de cuando hablamos con Agapito en la arboleda de Los Olmos. Aunque él no estaba allí. A lo mejor por eso no se acuerda.

–Oye, Germán. Mira, me acaba de llamar Chema, un amigo mío que está haciendo la mili en Palma. Me dice que se está poniendo morado con las guiris, ¿qué te parece si nos dejamos caer por allí?

Después de lo de Ibiza era imposible decir que no.