miércoles, 28 de septiembre de 2022

 


LA COMUNIDAD. 

(PARA "MIL PALABRAS PARA ENVEJECER BIEN")


Dicen que sentirte parte de un grupo, de una comunidad de personas afines, te reconforta sobremanera, te alivia la sensación de soledad, eleva tu autoestima y da un sentido más amplio a tu existencia, más allá de tus cuatro paredes interiores.

Yo, últimamente, y cada vez más, debe ser cuestión de los números del calendario, me siento parte de esa comunidad fraternal, de ese grupo tan frágil y especial de "homo sapiens" al que llamamos "humanidad".

Lo que ocurre es que últimamente para mí este grupo es más amplio de lo que era antes. Ahora incluyo en él también a los muertos, quizás porque, por cuestiones de calendario, como decía más arriba, me encuentro cada vez más próximo a ellos.

Ayer estuve en mi pueblo, El sauce curvo, me conmueve cuando llego al mismo y paso junto  al cementerio, al lado de la carretera y al comienzo del casco urbano. Mis padres y mis abuelos están allí, pero también muchos de mis tíos, algún primo ya y mucha gente que yo conocí y traté en mi niñez y también más adelante. Sus tumbas y mausoleos son sus casas; los pasillos, las calles; y todo el camposanto un barrio más del pueblo.  Forman parte de él, como forman parte de mi vida, igual que el resto de los vecinos que viven un poco más abajo, en casas más grandes y que están vivos.

Los saludo cuando paso, puedo hablar con ellos, construir fluidos diálogos entre nosotros, sentirlos, percibir sus vidas a través del recuerdo que ellas han dejado en mí. Exactamente igual que cuando saludo a alguien en la calle y le pregunto por su vida y me cuenta sus novedades.

Me siento cada vez más unido a los muertos. ¿Qué les separan de nosotros? Solo un poco de tiempo. Muy poco (comparado con la historia del mundo). En 25 años me reuniré con ellos, eso si la cosa va bien, si no, antes. Es como si se hubieran ido de viaje, o hubieran cogido unas vacaciones. En nada volveremos a estar juntos de nuevo, no porque ellos vuelvan a donde nosotros estamos, sino porque nosotros iremos a verlos.

Nosotros, los vivos, somos unos pocos, comparados con todos los muertos que en la historia han sido. La muerte es el estado mayoritario de nuestra comunidad, del grupo de los homo sapiens, pero también de otros grupos parecidos a los nuestros como los animales y las plantas que también ocupan su sitio en nuestro recuerdo. Puedo sentir el palpitar de los corderos domésticos, de los gatos, de los perros que latían junto a mi niñez, también el olor de los ciruelos, de los manzanos, de los rosales, de la lavanda... todo eso que murió, pero que formaba parte de mí.

Me alegro de ser parte de esa comunidad global, que incluye también a los muertos. Visto así, me enriquece mucho más, me reconforta, me tranquiliza, me acompaña, sé cual es mi destino en no muchos años: visitar su barrio, su casa, descansar en la pradera, recuperar todo lo que  perdí, que formó parte de mi vida en algún momento, completarme, ayudar desde allí a los vivos con la impronta de nuestro recuerdo, como ellos me están ayudando ahora a mí mismo, esperarlos con los brazos abiertos cuando les toque también a ellos el dulce tránsito.

Por eso envejecer no es el tranco final que te prepara para desaparecer, sino justamente aquel que te conduce al principio de la vida plena y duradera, con todos los que vivieron y con todo lo que antes vivió en ti. 

Me gusta eso que tienen los pueblos de reflejar en su micromundo el mundo global. El mundo completo. Ver las dos comunidades de vivos y muertos, los dos barrios colindantes que forman parte de un solo caserío. "Se fue para el otro barrio", dice el dicho popular. Y así es. En El sauce curvo, solo subir una pequeña cuesta y ya estás en el distrito de al lado.

En aquel donde solo tienes sobre ti el cielo azul de día y el universo estrellado de noche. Y todo ese mundo de recuerdos que fuiste acumulando mientras viviste es, entonces, la totalidad de tu esencia. Formas parte armónica de la comunidad de la vida, rodeado de la compañía de todo lo que una vez vivió, mientras esperas que se reintegren en él todos los que dejaste en el otro barrio. Ese en el que solo empleas 90 años, ¡en el mejor de los casos!, frente a toda la eternidad.

¡Cuánto me reconforta ser miembro de esta comunidad de la vida!

 Deberíamos ir más a menudo a los pueblos, para no olvidar estas cosas tan sencillas, tan hondas y tan importantes, que a veces nos tapa, con su neblina,  el ajetreo de la gran ciudad o, lo que es peor,  la depresiva inercia nuestra de amargarnos en exceso porque el calendario siga engrosando nuestros ya abultados números. 






 

 


miércoles, 21 de septiembre de 2022

SE PUBLICA "EL ASTRÓNOMO"

 




     Tras un interesantísimo y evocador viaje a las ciudades imperiales de Centroeuropa donde hundió sus raíces el gran imperio Austro-Húngaro, me pongo las pilas y, de madrugada, lanzamos la publicación de "El astrónomo", en digital, en Amazon: link de enlace:  rb.gy/voydrg

     En breve, publicaremos la edición impresa, arriba pueden verse sus impresionantes cubiertas. Una novela para que los amantes de la novela negra y de la literatura en general disfruten, no solamente con la trama y el contenido, sino también con la forma de narrarlo, con el estilo, donde se aúnan: el suspense, el drama sicológico, el romanticismo y la acción más directa. Desde aquí levanto mi copa y brindo por el nacimiento de esta novela que tendrá un largo recorrido. Si no al tiempo.

     Así que sin apenas  horas para descansar, llegué muy avanzada la tarde de ayer, pero con el regusto de tanto arte visto y disfrutado, y no nos olvidemos que el arte llama al arte, me sumerjo de nuevo en mis proyectos, con el alma repleta de puentes y de parques, de músicas, de nubes y de lluvias. De cafés, de postres, de conversaciones y de amigos... de vivencias junto al gran Danubio. ¡A trabajar toca! Pero con el zurrón repleto de ideas y sensaciones. 

     Me sorprendió Praga, eso que ya había estado allí como unos veinte años atrás. El esfuerzo restaurador ha sido inmenso. Pero Viena, Budapest y Bratislava, por este orden, también lucen de maravilla.Aquí en uno de los puentes sobre el Danubio a su paso por la capital checa.




     

lunes, 12 de septiembre de 2022

LA VIDA COMO EXPERIENCIA CIRCULAR




 El primer viaje que yo hice fuera de España fue a Viena. Comencé a viajar por el extranjero bastante tarde, con 24 años cumplidos, a esta edad mis hijos, y cualquier millenial, se habían recorrido medio mundo. Pero yo, y otros muchos de mi generación,  trabajábamos y estudiábamos. A mí cuando tenía vacaciones en la universidad no me las daban en el banco, y a la inversa. Y luego estaba la mili, en la que tampoco te dejaban salir. En fin era lo que había entonces.

Pero sí puedo decir que, en este campo, recuperé terreno rápidamente y he sido un gran viajero. Por motivos profesionales, llegué a tener equipos a mi cargo en prácticamente todos los continentes, como por vocación personal, porque viajar es una forma de cultivarse, como pocas.

Recuerdo que tardé dos días en llegar a Viena desde Madrid en tren, con aquel viejo sistema para jóvenes, que creo que sigue en vigor, ¡el Interraíl! Con una escala estrambótica en Ginebra, donde arribé a las dos de la mañana y, tras el cierre de estación, ¡estos suizos y sus horarios!,  me vi con mi maleta en la calle vagando por la noche ginebrina rodeado de todo el lumpen propio de esas horas.

Claro que eso solo fue el comienzo. Cuando por fin arribé a Viena, tras coger un taxi y entregarle al taxista la dirección escrita en un papel, porque yo no sabía una palabra de alemán y solo tres o cuatro de inglés, nos dábamos cuenta entonces que el francés solo servía para ver películas eróticas al otro lado de los Pirineos, llegué a la residencia de estudiantes donde un amigo que estaba haciendo un cursillo de alemán  me había invitado a compartir habitación con él y pasar unas semanas por Austria, me esperaba una sorpresa mayúscula. Me dijeron en recepción que mi amigo no estaba pero que me daban la llave de la estancia para que dejara mis cosas. Recuerdo que abrí la puerta y me topé a la altura de mis ojos con varias cuerdas que iban de un lado a otro de la habitación en las que había colgados varios sujetadores y braguitas. En fin, dejé la maleta en un rincón sin tocar nada y me dispuse a esperar a mi amigo, ¡y a prepararme para la cama redonda que me aguardaba esa noche!

Como el lector probablemente ya haya adivinado, estas cosas no pasan ni en las películas. Todo se aclaró más tarde, cuando vino mi amigo y otro suyo con su novia, con quien se había cambiado de habitación para acoger a esta última, porque la suya era más pequeña.

Aún así recuerdo aquel viaje como algo inolvidable. Viena es una maravilla y el resto del país, hermosísimo también. En la foto, paseando por las calles de Innsbruck, con la rabiosa juventud de entonces pintada en la cara. Volvimos por Venecia, el sur de Francia, visitando Cannes (ya entonces yo suspiraba por el cine) y Montecarlo. Al llegar a la frontera, mi amigo que era asturiano, giró para Oviedo y yo me fui, ya solo, a conocer París. Nunca olvidaré aquellos momentos de arribar a la capital francesa, donde yo, a nivel de idioma, me manejaba un poquito mejor.

Han pasado más de cuarenta años desde entonces. Y, cosas de la vida, mañana salgo con mi mujer para un viaje por Centroeuropa. Quiero enseñarle Viena, que ella no conoce, porque sé que le va a gustar. 

Sí, la vida es una experiencia circular. Mi primer viaje es ahora el último, por el momento. El primero lo hice con un presente escaso y todo el futuro abierto y por delante. Este lo haré recogiendo el fruto de tanto esfuerzo y trabajo, el año en que he pasado a jubilado, y con la mente llena de recuerdos, de años vividos yendo de acá para allá, persiguiendo sueños y proyectos.

La vida empieza cuando eres niño. Y acaba cuidando de niños, siendo abuelo. Yo todavía no lo soy, pero todo se andará, supongo. Mientras tanto espero que Viena y el resto de ciudades que nos esperan nos acojan como a los viejos guerreros, cuando volvían cansados de tanto pelear y les ofrecían una cómoda cama y un buen vaso de vino. 

Y toda la belleza que encierran sus calles y sus palacios. Y sus parques llenos de música. Y el sol cuando nos despierte por las mañanas al otro lado de las cortinas.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

COMIENZO DE CURSO

 







Los años deberían empezar en septiembre, los estudiantes lo saben bien, tras el reparador descanso del verano. Yo, así me lo tomo. Así que es hora de establecer la agenda para los próximos meses.

CINE: Anoche estuvimos en el Café Berlín, de Madrid, donde se iniciaba el rodaje de "La fuga", una hermosísima historia protagonizada por viejas glorias del jazz que, un día, se escapan de una residencia de músicos ancianos para vivir su última aventura. Aparte de aparecer como figurantes, fue un placer acompañar, con otros amigos de la familia Tus Ojos, el arranque de esta película escrita y dirigida por Tuti Fernández, músico habitual en otras pelis de la productora, que se enfrenta a su primer largometraje, nervioso pero ilusionado, como no podía ser menos. Puede vérsele en la  foto ensayando una de las tomas.

Este año la temática de Tus Ojos es la tercera edad. ¡Qué coincidencia, el año que yo he entrado en ella! Nada más cumplir los 65, quizás para celebrarlo, ¡o para asimilarlo!, escribí el guión de un cortometraje denominado "¡Por fin me jubilo". Se lo mandé a Manuel Serrano y casi me había olvidado ya de él. Anoche me confirmó que cuenta con financiación del Gobierno de Navarra y que se rodará en noviembre, tras "La fuga". ¡No me lo pierdo! 

Para el año próximo haremos una peli sobre el machismo, ¡a todas las edades!, estaré en el equipo de guión. Pero de lo que creo que sí me voy a jubilar es de la Producción Ejecutiva. Demasiadas cosas ya...

LITERATURA: En los próximos días se publicará mi novela "El astrónomo", una dura novela negra llena de venganzas, secretos y amores rotos y de aquí a final de año remataré, junto a mi musa y esposa, María Natividad Tejedor, "El donante", que ahora tiene en sus manos el prestigioso doctor Corral, para supervisar todos los temas médicos en general y oncológicos en particular y el año que viene haré la segunda parte de la entrañable "Memorias del sauce curvo", una novela ambientada en los años setenta y ochenta, ¡cuando éramos jóvenes!, la literatura te permite disfrutar de todas las edades a un tiempo.

Empieza el cole. Empieza el curso...La vida continúa, tras el parón veraniego,... si la inflación y Putin nos lo permiten.


sábado, 3 de septiembre de 2022

EN BREVE "EL ASTRÓNOMO"

 


Ya tenemos portada para "El astrónomo".  Con algunas pequeñas variaciones, tras barajarla con otras posibles, esta será la portada definitiva de esta novela negra y policíaca. A mí me encanta. Ahí van unas líneas del comienzo de la novela.