Haciendo los preparativos ya para el rodaje durante algunos días de septiembre y octubre de nuestro documental "La herencia de Paquita". Será un rodaje complejo que habrá que llevarlo preparado al milímetro. Menos mal que en imagen y sonido se incorpora Raúl Mota, viejo amigo con una gran experiencia, que me ayudará muchísimo a que la factura final sea de calidad. Eso esperamos al menos. A mí me quedan unas semanas frenéticas para tenerlo todo bajo control. ¡A ver si hay suerte y todo sale bien!
En este teaser puede verse algo de la médula de esta obra, que pretende ser conmovedora y aleccionadora y, sobre todo, motivadora, vencer a la soledad siendo persona mayor es posible. Veremos muchos ejemplos de superación y hay organizaciones como la Fundación Alicia y Guillermo que no tienen otro objetivo sino este.
Grabado con mi propia voz en off en mi despacho, este teaser solo pretende ilustrar y presentar lo que será la obra definitiva.
Ahí va esta primicia para los amigos de este blog: https://www.youtube.com/watch?v=B49hhP09dgQ
Y, para alejarme un poco del estrés que me espera, he huido esta mañana a mi pueblo de El Sauce Curvo. Hacía tiempo que no iba y tenía que cortar el riego automático y arreglar otra serie de cosas, una casa de pueblo siempre necesita cuidados para ir sorteando las inclemencias del tiempo y de su propia soledad.
Tras tomar un café con unos amigos de allí que siempre nos ponen al día de lo que acontece, que suele ser a menudo que alguien casi de nuestra edad nos ha dicho adiós para siempre y, aprovechando que mi wife estaba entretenida ordenando unos cajones me he dedicado un ratito a algo que me encanta pero que, como muchas otras cosas, tengo medio abandonado por mi mala organización o por mi ambición en meterme en tantos charcos que al final no acabo de chapotear en ninguno.
Pero, algo he podido hacer esta vez.
He conseguido poner las primeras cosas en mi "museo del recuerdo", una habitación en una dependencia auxiliar que la voy a convertir en depositaria de todo aquello que me ha rodeado a lo largo de mi ya no corta vida.
Hoy he destinado un par de anaqueles a juegos, miniordenadores, miniteléfonos, libros, puzles, juguetes con los que un día jugué con mis hijos y que he ido guardando como celoso perro guardián. Me quedan muchos más, ya sé al final que mi principal misión en este mueble expositorio, será seleccionar aquello que permanecerá en él. De momento ahí van algunas fotos:
Estand educativo infantil años noventa.
Bendición apostólica de Juan Pablo XII de 1989, de nuestro viaje de novios a Roma y otras ciudades italianas, que estaba extraviada y ha aparecido rebuscando por aquí y por allá.
Una máquina de escribir Olympia de los años 70.
Un calendario personalizado regalado a mis padres en 2016. Un aldabonazo en el corazón recuperar estos regalos que una vez hicimos a aquellos a quienes quisimos y que se han adelantado un poco en nuestra despedida de este mundo. Nada nos llevamos y todo queda aquí, para nuestro recuerdo y nuestro aprendizaje de la vida.
Como esta placa conmemorativa del 50 aniversario del matrimonio de mis padres fechada el 27-10-1997 que les regalamos toda la familia. Ahí está el origen de todos nosotros, como nosotros dejaremos también nuestra huella a nuestros hijos y a los hijos de sus hijos, tal vez como en este caso, mediante un regalo que nos harán y que ellos recuperarán cuando nosotros nos hayamos ido . El ciclo de la vida.





