lunes, 1 de octubre de 2012

LA FABRICA DE LOS SUEÑOS





LA FABRICA DE LOS SUEÑOS

Entonces vinieron los cómicos. Yo tendría cuatro o  cinco años. Vinieron con un pequeño circo, qué se yo, dos leones famélicos, tristones y cuatro monos pizpiretos .  Y aquellos payasos, calzados con zapatones, que se tiraban las tartas a la cabeza. Llegaron en un camión enorme, de catorce ruedas, que nosotros las contamos, una por una, varias veces, corriendo a su alrededor.

Yo llevaba sin dormir varios días, o durmiendo mal, quiero decir, preso de emociones y excitaciones sin cuento  Pero aquello del circo solo me dejó un poso de pena enjaulada, junto a los leones marchitos, y  un deje de tristeza exhalada por los ojos brillantes de los payasos,  maquillados de  hambruna y desesperanza.

No sabía yo  que la niñez, como la vida, era un desencanto permanente.  Del que te recuperabas, entonces, eso sí,  casi de inmediato. Con una nueva ilusión, con la que inaugurabas el mundo de nuevo, y la alegría, llena de luces, colgaba, otra vez, de los balcones de tus pupilas, tintineando como las campanillas de los caballos trotones.

Así que cuando, ya de noche cerrada, entramos en el salón del Ayuntamiento, el más grande del pueblo, y nos sentamos en aquellos bancos de madera, lo hicimos con el corazón expectante, mientras mirábamos fijamente a aquella pared blanca, sobre la que huían, atónitas, las arañas.

Entonces apagaron las bombillas y un chorro de luz inundó de color y de música aquella enorme pantalla de yeso blanco. A pesar de todo el tiempo transcurrido, de todas las ilusiones, de todos los desencantos, todavía me queda, adentro, aquella magia. No hay nada que me gustaría más que saber  el nombre de aquella película, que no he vuelto a ver, por mucho que lo he intentado y ya no sé dónde buscar.

    Había una pradera de un verde reluciente  y extraño y una vaca con dos terneros tumbados en ella, durmiendo al sol. Entonces apareció una niña de cabellos dorados y vestido rojo, la niña más guapa del mundo. Tanto, que miré hacia atrás, al proyector, para buscarla entre las estrellas de  polvo suspendido. Cuando regresé, enamorado, a la pantalla, un indio en un veloz y gigante caballo, portaba en la grupa a la niña, que me miraba, pidiéndome ayuda, con el terror y la esperanza pintada en sus ojos azules.

   Nunca la he olvidado. Y nunca la olvidaré.  Después de todos los años que soñé con ella. Todavía, cuando veo una del Oeste, ya casi no las ponen,  por un momento aparece el caballo veloz que me la trae de vuelta. Pero ya sé que solo es un instante y que nunca vuelve.

   Por eso, esta mañana, cuando nos hemos reunido, por primera vez, para la lectura técnica del guión, en un salón de la Casa de Guadalajara en Madrid,  me ha recordado aquel viejo salón del Ayuntamiento de mi pueblo alcarreño.  Y he aprendido, junto a un elenco artístico y técnico de primer nivel, lleno de premios, cómo  se ponen los ladrillos, uno a uno, para construir la fábrica de los sueños.

   El cortometraje se llamará “Victorita, Victorita…” y queremos que sea una primera presentación del proyecto de la película “El día que fuimos dioses”, cuyo guión ya está prácticamente terminado también .

    Hoy he visto,  más cerca que nunca, a mi chica de los cabellos dorados.  Sé que se esconde al otro lado de la pantalla, en la factoría donde un puñado de profesionales,  mezclan los colores en la paleta mágica, que es  como una pradera, reluciente y extraña,  donde se acunan nuestros sueños.

Francisco Rodríguez Tejedor
/www.eldiaquefuimosdioses.blogspot.com


viernes, 28 de septiembre de 2012

EXITO DE MARIA NARRO EN MADRID



EXITO DE MARIA NARRO EN MADRID.

Esta tarde en la que, tras las ventanas, la lluvia discurría a placer, en regatos abundantes, por las aceras, hemos escuchado, dentro, "Las palabras del viento", de mi paisana y amiga María Narro, en la 
casa por antonomasia de las palabras escritas, es decir en La Casa del Libro de Madrid.

Allí, aunque muy bien acompañada por dos escritores de raza, han hablado, sobre todo, sus personajes: Merche, Morse, Bernarda, Laura y tantos otros. Yo tengo debilidad por María y no lo oculto. Su obra es como ella: chispeante, ocurrente, divertida pero, también, profunda, sencilla pero con retranca y valiente, muy valiente.

Tenía yo ganas de ver cómo María se desenvolvía en una
novela totalmente diferente a "Fotos de un adiós", un libro con una carga emocional y biográfica importante para ella. Me ha gustado este libro aparentemente desestructurado, donde el lector va recibiendo fogonazos, brochazos, pálpitos llenos de vida, de ternura, latidos de corazones, de personajes, que luchan por mantenerse en pie, lidiando con
sus pasiones, con sus sentimientos, buscando el amor, que envuelve todo el libro.

Y todo ello, con el trasfondo de la Guerra Civil, pero la de verdad, la que se le cose a cada persona a la piel y la deja llena de cicatrices, apaleada, atónita ante tanta crueldad e infortunio. Lo dijo María esta tarde. Hay que hablar de estas cosas sobre las que, a las personas de nuestra generación, han extendido una capa de densa neblina, quizá para que no hurgásemos en tanta podredumbre. Y hay que saber, para no repetir los errores de la historia. En este libro el lector encontrará todo lo bueno y también todo lo malo de lo que es capaz el ser humano.

Me gustan los personajes de María Narro, pegados a la tierra, llenos de sabiduría popular, particularmente Merche y su mundo en Pelegrina. Y sus diálogos, llenos de chispa, de vida, de ocurrencia.

Larga vida a "Las Palabras del Viento", que hoy dominaba los anaqueles de la librería más importante de España. Sacar adelante un libro hoy en día, con lo que está cayendo en nuestro país, tiene un mérito sin par. Ver crecer a una escritora de mi tierra, me llena de alegría, y de orgullo. Disfruté muchísimo con la velada, con la presentación, amenísima, llena de gente. Creo que en La Alcarria está madurando una excelente cosecha de escritores. Hoy levanto mi copa por María Narro, y brindo por su éxito. Me gustan "Las Palabras del Viento" y me gusta su valentía, su empuje, no estamos ya ante una escritora novel, emergente, sino ante una realidad literaria acrisolada, que nos brinda, y nos brindará, excelentes frutos.

Francisco Rodríguez Tejedor/www.eldiaquefuimosdioses.blogspot.com

martes, 21 de agosto de 2012

AVENTURAS VERANIEGAS: TRAILER ASCENSION A LAS TETAS DE VIANA.




Desde el blog News 2 Win me hacen este anticipo o trailer del vídeo de la memorable ascensión a las Tetas de Viana. Yo, particularmente, he quedado estremecido con esta Superproducción. Esperemos a ver el video en su totalidad, que promete.





viernes, 10 de agosto de 2012

CHARLAS SOBRE ECONOMIA.


Para momentos de crisis: Charlas mensuales sobre economía para el blog Up to Date Right now. Aquí van las correspondientes al mes de julio y junio.  Espero que sean llevaderas y que, en cualquier caso, el desahogo de tanta frustración y dificultad presente no suponga cargar contra este humilde mensajero que promete volver a sus quehaceres habituales en este blog después de las vacaciones.


ENTREVISTA   RESUMEN JULIO 2012




ENTREVISTA RESUMEN JUNIO 2012


lunes, 30 de julio de 2012

ENTREVISTAS VERANIEGAS


SEGUNDA ENTREVISTA A LA LUZ DE LA LUNA

   Dado el inesperado éxito de "la primera entrevista a la luz de la luna", con más de 250 visitas en You Tube, volvemos a repetir tándem, con nocturnidad y alevosía, entre mi hijo pequeño y gran bloguero y
yo. Solo recomendable para noctámbulos de vacaciones y muy amantes de la literatura de Francisco Rodríguez Tejedor.

domingo, 8 de julio de 2012

VACACIONES




Me marcho de vacaciones. Me dedicaré a leer, a escribir y a recargar las pilas. Echaré de menos estos contactos virtuales con amigos que, en muchos casos, considero de verdad. Pero, de vez en cuando, es bueno, creo yo, desconectar de todo, o de casi todo. Así que por un tiempo estaré "fuera de cobertura"
Seguro que a la vuelta os encuentre a todos frescos y lozanos y con ganas renovadas de arrancar el nuevo curso. Eso espero, y deseo.
Os dejo, abajo, un texto que habla un poco de todo esto.
Un fuerte abrazo.


" EL CORAZON Y EL TIEMPO"

El tiempo trabaja en la mente y en el corazón de los hombres. Parece que no pasa nada, pero sí pasa. Ese silencio cotidiano que se rompe cada día con el roce fugaz de la hoja del calendario que se pasa. Una y otra vez, uno y otro día. El peine que recoge, cada mañana, unos cuantos cabellos que ya no nacerán. Les ha llegado su tiempo. Como a esa arruga, a esa ojera que aparece tras una noche de sueños revueltos, o de amor apasionado, y ya no se vuelve a alisar nunca más. También le llegó su tiempo.
—¿Qué arrugas cría el corazón?, ¿qué grietas se abren en la ilusión de cada día? —se pregunta a continuación Jacinto Jiménez en su cuaderno.
El hombre lucha contra el tiempo, el duro paso del tiempo, a lo mejor no sabe lo que es el tiempo y por eso se desgasta tanto luchando contra él.
A veces el tiempo engaña a las hormigas. Se muestra inmóvil, estancado y hasta congelado. Entonces a los hombres les entra el aburrimiento, parecen no pasar las horas, ni los minutos, ni aun los segundos y, tras el aburrimiento, viene la angustia. Algo hay que hacer para romper ese paroxismo que les invade, para volver al movimiento.
Es el momento de los viajes, cuanto más lejos mejor. ¿Qué tiempo tendremos allí?, ¿habrá que cambiar la hora?, ¡vamos a hacer las maletas! Se abren los armarios, se buscan las cosas más insospechadas, las ropas que nunca se usan, los libros que nunca se leyeron y cada cosa que se pone en la maleta es como una pequeña pieza que se le pone al reloj del tiempo que, poco a poco, echa a andar otra vez en sus corazones. A veces para siempre, o para una larga temporada. A veces, sin saber cómo, se va parando de nuevo, el reloj, a medida que se van sacando las cosas de la maleta en el sitio de destino.
Jacinto Jiménez tiene un amigo que se llama Álvaro, Álvaro Artola. Se conocieron hace muchos años cuando ambos eran universitarios. A Álvaro siempre le gustaron los negocios, el mundo internacional, los viajes. Hace algún tiempo que no hablan.
—Dónde estará —se pregunta Jacinto—. Seguro que en algún sitio exótico. O, tal vez, pegándose el lujazo de un crucero.
Él todavía no lo ha hecho. A Cristi le da mucho respeto el mar y sus bamboleos.
—¡Ah! ¡Cruzar los mares a la puesta del sol con una copa en la mano, mientras vas peinando los cabellos rizados de las aguas! Ca- balgar sobre el mar debe ser como domar al potrillo de la vida, manejar con soltura las riendas del tiempo, hasta que te vas acoplando con tu cabalgadura y notas cómo el animal se va refrenando, se va serenando y, al final, solo queda la paz armoniosa del movimiento íntimo, resignado, pero también vital, de la existencia, que es como un juego de olas que acaban desfallecidas en la arena de la playa. Ah, hacer las maletas e irte a navegar, quién pudiera...

FRANCISCO RODRÍGUEZ TEJEDOR/EL DÍA QUE FUIMOS DIOSES/EDITORIAL ALHULIA 2011