Hoy estoy contento. Ya he escrito el primer capítulo de mi nueva novela, el más difícil. Cinco folios que me animan a coger carrerilla. Creo que es la primera vez que no sé cómo va a acabar una historia que estoy escribiendo. Lo tengo todo muy claro hasta la mitad. Luego, ya veremos. La vida es experimentar cosas nuevas, me digo. Así que a continuar y a ir descubriendo paso a paso dónde me llevan mis personajes.
Salgo a la calle y, dentro de esta locura de tiempo que padecemos, puedo respirar ya la primavera que viene. Y no sólo yo: los almendros han decidido ya apostar por ella. ¡Qué obra de arte es un almendro en flor, por Dios! ¡Qué esplendor ofrecen a los que los miramos!
Y yo decido también buscar en el almacén de mi memoria, y de mi literatura, ese destello que nos ofrecen estos días especiales, llenos del estruendo de la creación que se renueva otro año más.
Sí, días luminosos. ¡Gracias a todos estos momentos que nos ofrece la vida, y que nos dejan anonadados y agradecidos de sentirnos vivos!
DÍAS DE ESPLENDOR
Este esplendor luminoso
de la primavera
nos hipnotiza.
La alegría que renace
en los trinos de los pájaros,
la belleza y la elegancia de estos
que se pintan hoy en sus curvas delicadas
nos subyuga.
Nos conquista
la suavidad de las colinas verdes
a las que cruza un águila majestuosa,
el aire que llena nuestros pulmones
de esa intensidad indescifrable,
hecha de un aroma de íntima y total plenitud.
La belleza de las nubes,
pedazos de espuma en el cielo azul,
nos estremece,
reflejo hoy de nuestro mar interior
bañado de luz y de alegría.
Nos enamora
esa sinfonía de colores
que nos inunda los sentidos,
ese estruendoso silencioso
de la naturaleza que crece,
y se expande,
y se reproduce
a nuestro alrededor.
La caricia que hoy percibimos
en ese aire cargado de fragancias
nos estimula,
y la armonía de las piezas con las que hoy
vemos hecho el mundo,
y a nosotros mismos,
nos conmueve.
Hay días así,
contigo.
Y sentimos,
emocionados,
una alegría tan grande,
y un temor tan profundo,
que nos refugiamos bajo
un almendro lleno de flores,
anonadados e hipnotizados
por el colorido
de su estruendosa belleza.
Como si a su cobijo
nos inyectaran,
de repente,
ese suero de ilusión,
de vitalidad,
esa eficaz vacuna
que protegiera
de toda enfermedad,
y para siempre,
a los destellos de amor,
que este luminoso día de abril
nos inundaron por un momento
el pecho
de poesía.
Y qué mejor que este "Hipnotizados" de Cold Play, que a mí me llena de plenitud y de vida. Sí, sobre todo, de ansias de vivir, desplegando la totalidad de nuestros sentidos para captar tanta belleza.
https://www.youtube.com/watch?v=WXmTEyq5nXc
