martes, 30 de diciembre de 2025

FLORES DE INVIERNO. MI RESUMEN DEL AÑO.


Los Años Nuevos siempre presuponen una voluntad de cambio, de mejora, de superación sobre los años que acaban de terminar. Sin olvidar que lo más importante es vivirlos, experimentar sus alegrías y tristezas, subir a sus colinas y bajar a sus valles, vivirlos, como digo, que es mucho más importante que existir en ellos.

No es un secreto, he escrito varias veces de ello, que a mí me encanta la parte más bella de las plantas, ya de mayor le pregunté a una abuela, que me cuidaba en El Sauce Curvo de niño cuando no estaba mi madre, que cómo era yo de pequeño. “Te chiflaban las flores”, me dijo. Cuando llega la primavera, siempre planto petunias y begonias en una terraza grande que tengo. Para mí una flor es la mayor obra de arte que conozco. Y el arte es belleza y trascendencia, que son las únicas emociones que conmueven de verdad a nuestra alma.

Yo las riego, hablo con ellas y, sobre todo, las miro. ¿Hay algún sitio mejor dónde mirar? Cuando estoy inmerso en el proceso de creación literaria es cuando más las siento cerca. Y combato así la soledad introspectiva a la que te lleva tu empeño de sacar de ti lo mejor de lo que llevas dentro.

Pienso que ser capaz de ver algo bello entre la podredumbre y la fealdad que a veces nos rodea en el exterior o dentro de nosotros mismos es como resolver el intríngulis del misterio de la vida. Pedalear cuesta abajo y con el viento a favor no tiene mérito, ascender por la serpenteante carretera que se pierde buscando lo alto de la colina, con el viento en contra y lloviendo a mares es otro cantar.

Mi padre, una de las personas más sabias que he conocido, y que mejor me conocía, valga la redundancia, me decía en mis malos días: “¡Paco, eres encantador casi siempre y da gusto estar contigo, pero cuando se te cruza el cable, se te cruza, en esos momentos, como ahora, no conoces ni a Dios!”.

Tengo un mal perder o simplemente me agarra la tormenta, el pesimismo o el lado oscuro de la vida, qué sé yo, no muy a menudo pero, sí de tarde en tarde. Luego, me arrepiento, aunque me cuesta muchísimo pedir perdón, compenso y reparo, eso sí, a mi manera y con creces los destrozos causados. ¡Como para ver la belleza de las flores, si es que las hubiera, en esos momentos!

Pero, ¡también las hay! Este año, por vez primera, he plantado unos cyclámenes y unas prímulas en mi terraza en pleno invierno, hace exactamente un par de días. Me conmueven hasta las lágrimas sus pétalos enhiestos, de unos colores brillantes que emocionan, cuando cae la tarde y bajan las temperaturas casi a cero. En esos malos momentos, cuando todo tiembla de frío y se te encoge el alma, ellas se revisten de mayor alegría, de mejor humor si cabe y me recuerdan que es posible la belleza, el buen corazón y los buenos sentimientos en los momentos aciagos donde todo parece irse a pique.

¡Benditas sean estas flores de invierno! ¡Y esos corazones que aguantan firmes en medio de la tempestad! Hago un resumen de este año y veo muchísimas flores en su estación, pero no soy capaz de ver tantas en invierno, que cuenta con muchos días y varios meses.

Por ello, me alegro sobremanera de poder observar mientras escribo en mi despacho esa alegría que desprenden mis nuevas vecinas. ¡Va por ellas! ¡Y va por mí! ¡Gracias 2025, por enseñarme tanto!







P.D. Repaso mi canal de you tube y observo cuáles han sido los vídeos más vistos, con más de 2000 visitas cada uno en 2025, en realidad en los seis últimos meses. No está mal: mi pueblo (y su trilogía) y mi chica brillan en ellos, esas flores que están en mi corazón durante todo el año.
https://youtu.be/zgDVnjYkWt8
https://youtu.be/zFtLLvoWfiA

¡Que paséis una gran noche y encaréis el nuevo año con la fuerza, la belleza y la ilusión de los cyclámenes y de las prímulas! ¡Porque así sea!

FOTO: con mi hijo, que tuvo el detalle de acompañarme en la plantación de las flores de invierno. Solo se ve una pequeña parte de todas ellas.


jueves, 25 de diciembre de 2025

UN AÑO MUY ESPECIAL ( y V)

 

MIS DOS GRANDES AMORES

Se termina el año y quiero dar homenaje un año más a los dos grandes amores que mueven mi existencia: mi chica y la literatura.

Aunque llevamos casi cuarenta años juntos, yo le digo a menudo que somos unos recién casados, llevamos solo año y medio, según certificaría el Registro de Las Vegas. Y tenemos que comportarnos como tales. Sí, yo creo que hacemos una buena pareja, yo siempre en las nubes, literaturizándolo todo, (aunque, eso sí, tengo también una vertiente realista, profesional y previsora al máximo) y ella, una mujer pragmática y pegada al día a día, aunque con una sonrisa atemporal y sugestiva y un carácter hecho a medida para la compañía. ¡Esa suerte que tengo!

Yo he escrito mucho de su sonrisa, para el público y solo para ella, que es lo que más me cautivó cuando la conocí. Solo puedo decir que el encantamiento continúa. Es una fuente de paz y buenos sentimientos inagotable, un barco en el que yo me monto y hasta las aguas más turbulentas se me hacen calmas en él. ¡Qué sería de mí si un día la perdiera!

Este año, de una forma imprevista y espontánea, surgió este videoclip que resume muy bien lo que quiero decir.
https://youtu.be/NeFRk5QYSY4

Vuelvo a ver estas imágenes y me llevan a lo que escribí un día:

“Sí, he escrito muchas veces sobre tu sonrisa y tu alegría. Para el público y también para ti. Pongo aquí, casi de memoria, algunos versos:

Yo me cuelgo de tu sonrisa / que es como una luna / que se columpia en el firmamento / luminosa, / eterna y, / sobre todo, / indefensa.

Porque tu sonrisa / no tiene barreras, / ni escudos, / ni empalizadas.

Solo es una invitación continua / a que me adentre / en tu corazón.



Tu alegría.

Me conquista tu alegría, / cómo chispean tus ojos / cuando nos miramos.

Esa luz que traspasa / mis pupilas / al verte / y me llena / de una dicha tan grande / como un día de sol.

Tu alegría es cálida / estimulante. / Igual que tu sonrisa / que es como una mañana de domingo / que nunca se termina.

Me enamoro cuando hablas, / sin parar, / como trinan los pájaros, plenos de alegría en primavera / de las cosas que pasan / en el mundo / o / a ti y a mí.

Tu alegría me enchufa / al lado bueno / de la vida, / ella es la corriente / que ilumina mis días / y dora / de luz / las inciertas esquinas / de la calle.

Sí, me conquista / tu alegría / esa suerte de tenerla / a mi lado.

Sé que es / un regalo / de oro / del dios / de la vida.


Sí, pienso, mientras edito, lo mejor que sé, las imágenes de nuestra historia, que tu sonrisa quiere decir: “me gusta, quiero agradarte”. Y que tu alegría significa: “si me tratas bien, te daré ese tesoro que yo solo tengo, mi íntima alegría”.

Y pienso también en la cara oculta de tu luna, que tan bien conozco, y que me gusta, y me atrae, tanto como la lucida. Esos días vulnerables, necesitados, pesimistas, que solo son el necesario reverso a tu alegría. Esos días donde se necesita mucha paciencia, mucho temple, para llevarte otra vez a la cumbre donde habitas. Los conozco bien, mi madre era también así. “Cada día me doy más cuenta de lo que me parezco a tu madre, yo diría que en un noventa por cien, por lo menos”. A lo mejor sois así todas las mujeres.

Tu vida, mi vida… Hoy me llenan por dentro estos recuerdos. Me reconforta tu sonrisa. Tu alegría. El poderlas vivir a tu lado. Como entonces, cuando éramos tan jóvenes y apostábamos por conseguir lo que hoy tenemos y que no quiero perder nunca. ¡Siempre contigo!”

Y qué decir de la literatura. Hace unos años publiqué un libro que se llama: “Literatura, vida mía”. Su sonrisa y la literatura son los faros que guían mi despertar todos los días. La literatura es el antídoto que yo uso para no contaminarme de lo peor de este mundo, de lo peor de mí mismo. Porque la literatura me hace inocente, niño, y me llena de futuro, de un futuro tan claro y estimulante como yo quiera. Y de unos amigos tan entrañables, tan fieles, que la soledad de este mundo no llega ni a rozarme. Sí, yo doy vida a mis personajes para que nunca me abandonen, en todos ellos hay algo de mí, y, cuando yo muera, no me iré del todo, eso, iluso de mí, es lo que pienso. Sí, todo escritor que se precie sueña con esa pequeña semilla que, tal vez, algún lector ha incorporado siquiera por unos momentos a su corazón y que, ojalá, algo de ella permanezca para siempre en él.

Este año he escrito un libro sobre mujeres. Una novela unida al mundo de la película "Hoy es todavía". Aprendí mucho de ellas en las reuniones de guión. Como cuando coescribí con mi chica "El donante" tras participar en el guión de "Aquí y ahora, vida". Esa película que recibió el Premio Platino Educa a la Solidaridad por el Círculo de Escritores Cinematográficos de España en 2023. He quedado satisfecho, ahora la tiene mi agente, me dirá en breve el camino que recorrerá. He comenzado a escribir un libro que me ilusiona mucho: "Destellos", palabras e imágenes en un cóctel que espero explore el mundo de la sensibilidad de estos dos sentidos tan importantes para cada uno de nosotros.

Y la vida pasa. Otro año más. Cada vez transcurren más rápido, yo lucho por detenerlos, por repasar a cámara lenta algunos de sus momentos, como hago ahora, para que no se pierdan del todo en la centrifugadora implacable del tiempo. Me voy satisfecho de este año, tampoco quiero pensar ahora en lo que me falta o en lo que me salió mal. Recuerdo mis deseos de cumpleaños, casi al principio del año, y me doy por muy contento. Ojalá todos los años terminaran igual de bien. Casi me da miedo decirlo, en esta vida la felicidad aletea solo en un instante. Y, por h o por b, nos acaba dejando solos en cualquier esquina. Disfrutemos, pues, el momento, me digo y, en unos días, esbozaré mis planes para el próximo año.

Así me veía yo a principios de febrero, en mi cumpleaños, recupero aquel vídeo para este diario literario y personal. Muy feliz, aunque un poco tocado. Se me nota en la cara y en la voz. No sabía yo que aquel malestar incipiente desembocaría en una neumonía de aúpa. Doy por bueno aquel precio que tuve que pagar por disfrutar el resto del año de salud, alegría y amor suficientes para rematarlo en estas fechas con tan buen sabor de boca. Ahí va:

https://youtu.be/SX7YY-RT-Ow

miércoles, 24 de diciembre de 2025

UN AÑO MUY ESPECIAL (IV)... ¡Y FELIZ NAVIDAD!

 


Se cumple ahora año y medio desde que nuestro hijo se fue a vivir a Londres. A hacer un MBA, como paso previo para intentar convertirse en un financiero de pro en la city financiera de Europa por excelencia, y una de las más importantes del mundo: Londres.

Una gran alegría y un orgullo muy grandes por ver su ambición, su esfuerzo compitiendo con los mejores, su resistencia y su visión. Que compensan, y mucho, a la nostalgia de cuando estaba más cerca y podíamos tocarlo todos los días.

Y otra alegría inmensa: la de los días inesperados en que nos sorprende con una visita, o la de estas vacaciones navideñas en que lo disfrutamos a tope exprimiendo cada momento que podemos vivirlo juntos.

Yo le hice un vídeo homenaje a su voluntad y a su ambición cuando se fue, quizás todo estaba ya en sus raíces. Ahora le estoy preparando otro para cuando termine. En enero se va a Wharton (Philadelphia-USA) a especializarse en Private Equity en esa universidad, la más prestigiosa del mundo en finanzas. Y, luego, el reto de encontrar un trabajo acorde a sus méritos y esfuerzo, que compense todo este largo viaje de dos años de preparación.

Ahí va aquel videoclip entrañable. ¡Brindo por el siguiente, donde recoja todo lo que ha estado sembrando!




Llega el día de Nochebuena. ¡Tan especial! ¡Único en el año!

Recupero lo que una vez escribí:

NOCHE DE PAZ 

El día y la noche son como el corazón del hombre, que ofrece a veces la luminosidad de sus buenos deseos y, otras, los momentos tenebrosos de destrucción y dolor. Pero, por una vez, la noche se llenará del resplandor de las estrellas de los hombres de buena voluntad, que hoy seremos todos Y solo habrá luz y alegría en las pupilas de los niños que la vivirán por primera vez. Y también en todos aquellos que alguna vez fuimos niños.

Yo os deseo una Noche de Paz. Porque la literatura nos hace niños de nuevo, soñando e imaginando mundos inocentes donde nadie muere de verdad y donde nosotros sólo somos los magos de las palabras, que crean la fugaz ilusión de poder vivir otras vidas y otros mundos, donde solo hay días luminosos y una sola noche como ésta.



Y en Navidad, son típicos los regalos. Aquí va uno para los amantes de la lectura en papel: www.franciscorodrigueztejedor.com

lunes, 22 de diciembre de 2025

UN AÑO MUY ESPECIAL (III)

 

Tras los nervios de los días previos, llegó el momento. Ya solo recuerdo la emoción inmensa, el amor y la alegría que respiramos aquel 26 de abril que ya siempre quedará en nuestra memoria. Sentimientos compartidos con las familias y amigos de ambos. ¡Alicia y Rubén, que seáis inmensamente felices!

Ahí va, para este diario literario y personal. este recuerdo imborrable de aquel día, las imágenes más importantes, las de dentro de la iglesia, quedan como es lógico para nosotros.

https://youtu.be/EnwHqTOSUwg

viernes, 19 de diciembre de 2025

UN AÑO MUY ESPECIAL (II)

 

Sigo recordando los momentos luminosos de este año que ya se nos va de entre las manos como el agua de una cesta. Pero, se quedan en nuestra retina, en nuestro corazón, formando parte intrínseca de lo que somos, de lo que vamos siendo según el tiempo nos va cincelando, como un escultor amoroso a su obra.


18 de mayo.

TODOS LOS BESOS

Todas las emociones. El tiempo, las estaciones, solo son una suma de emociones, de momentos pegados a los sentidos, alguien dijo, ahora no me acuerdo quién, que los sentidos son las ventanas del alma. Y el alma es esa incandescencia, ese rescoldo íntimo, que da calor, luz y energía a todo lo que somos.

Todos los besos. Besos de luz, de música, en la caída de la tarde. Hace tres semanas se casó mi hija. A ciento cincuenta metros de nuestra casa. La casó el mismo cura que a sus padres y ella llevaba la misma diadema de flores que su madre. El tiempo pasa pero no se va. Se queda prendido en las emociones de una tarde.

Hoy vuelve mi hija de viaje de novios y he querido regalarle a ella y a su marido este manojillo de imágenes, de luces, de besos y de emociones, de cuando salieron de la iglesia.  Han sido, no sé, seis o siete móviles diferentes, cuyos dueños han sido tan amables de enviarme las imágenes que grabaron de forma espontánea.  Mezclarlo todo ha sido un reto. Y un disfrute. El recuerdo es abrir de nuevo la caja de las emociones. Yo soy solo un artesano de lo que vi, de lo que sentí. Y me siento muy afortunado.

Ahí va, para este diario literario y personal, celebrando este día de regreso:TODOS LOS BESOS PARA ESTA JOVEN PAREJA:  https://youtu.be/82QexMZMJwU

Lo veo una última vez y me acuerdo de otro regalo que le hice poco antes de su boda. Sí, el tiempo no pasa. Solo es la misma emoción que gira sobre su eje, como hace la tierra todos los días. Pero, el tiempo sí nos da la oportunidad de intentar cumplir nuestros sueños.  Y yo le deseo que cumpla los suyos en él: 

https://youtu.be/Odmi8bXXbSQ?si=ebxLFwHuxsFVx5vP

viernes, 12 de diciembre de 2025

UN AÑO MUY ESPECIAL


Llega el fin de año y es hora de recordar y de revivir aquellos momentos luminosos que nos ha dado. El que más, sin duda, la boda de nuestra hija. Así vivimos los momentos previos. Momentos literarios  adornados con imágenes que se nos han quedado en nuestra retina, en nuestro corazón. Aquí van, en abierto, por unos días:

16 de abril de 2025


¡SE CASA MI NIÑA!

Yo tengo una niña

que se llama Alicia,

¡y es tan bonita!

que solo con verla

las penas quita.


Yo tengo una niña

y la quiero tanto

quiero todo lo bueno

y nada de lo malo...          ¿recuerdas esta nana?


Aunque aún falta, he preferido hacerte hoy este regalo.

Porque a partir de ahora todo tiene que ser futuro. El tuyo. El vuestro.

¡Brindo hoy por él!


Apuesto porque será luminoso.

Sin duda.

Como un día de domingo.

O como cuando amanece el sol.


https://www.youtube.com/watch?v=dsKq1jsB0HI


20 de Abril de 2025


QUE SE CUMPLAN TUS SUEÑOS

Ali, que se cumplan tus sueños. Las raíces de los sueños son los buenos recuerdos.

Como estos.

De toda la familia.

Un placer todos estos años.

¡Como los siguientes!

Momentos llenos de nervios pero, expectantes y bonitos, que vierto en este diario literario y personal, al menos por unos días.

Ahí van:

https://www.youtube.com/watch?v=Odmi8bXXbSQ


Sí, un año muy especial. No lo olvidaré nunca.



martes, 9 de diciembre de 2025

DOSCIENTAS MIL

 



Acabo de sobrepasar las 200.000 visitas en este blog. ¡Quién me lo iba a decir cuando empecé a escribir en él y no me conocía nadie! Solo hoy he tenido ya 195. ¡Un gran camino recorrido!

Por ello, quiero celebrarlo con mis lectores haciendo algo grande para los próximos días: podéis adquirir cualquier libro de los míos en edición impresa, a mitad de precio que el PVP de Amazon en España, dirigiéndoos a esta dirección de emal: infiserpal@gmail.com 

Deberéis indicar vuestro nombre y una dirección de envío. Os remitiremos el libro a esa dirección y os anticiparé fecha de llegada y justificante del envío. Previo recibo de este último, deberéis hacerme bizzum a un teléfono que os daré, respondiendo a vuestro email.

¡No dejéis pasar esta oportunidad única!









jueves, 4 de diciembre de 2025

AH, EL MAR, EL MAR...

 






Acabo de llegar a Madrid, tras unos días de cura, de sanación, de descanso, de paz, de renacimiento y de siembra de futuro, que todas esas cosas y más es para mí el mar. Yo soy de los que piensan que, sin romanticismo, sin idealización, sin sublimación y sin trascendencia, la vida sería un montón de actos repetitivos y aburridos. Quizás como el mar. Como el fru-frú de sus olas y su movimiento de voy y vengo eterno, pero sin moverse del sitio. Un día tras otro, una noche tras otra. Siempre o casi siempre igual.

Yo sé que el mar es, solo, todo lo que yo le pongo sobre sus olas cansinas y bajo sus fondos peligrosos y oscuros. Pero, es la foto que a mi alma conmueve. Remansa, dulcifica, también rejuvenece, estimula, la llena de vida y, por fin, que es lo importante, la inunda de futuro.

Debe ser el secreto de las aguas, la vida nació hace miles de millones de años en el mar y nuestra conexión con él permanece. Yo he escrito del mar muchas veces. De cuando lo vi por primera vez, aquella deflagración que fue como cuando me tropecé con el primer amor. Lo cuento en Lejos del Sauce Curvo, con las palabras de Germán, su protagonista. Es muy breve, pero resume todo aquello que sentí al verlo, cuando me despertó en el tren su grandiosidad, su luz y los latidos de su oleaje que son, mismamente, como los de nuestro propio corazón: vida.

“Llegó diciembre y yo no había cogido vacaciones en el banco, excepto aquellos dos días en agosto, por aquel medio año que llevaba trabajando, así que me dieron los trece días restantes que me correspondían. No en Navidad, claro, sino del uno al trece, para que no se me olvidara que yo allí era el último, por edad y por antigüedad.
Ya he dicho antes que, casi a mis dieciocho años, yo no había visto todavía el mar, casi me da vergüenza decirlo. Hoy, un chico a esa edad, del mar lo conoce todo salvo el fondo donde está el Titanic.
Eran otros tiempos, a mí me hizo una ilusión tremenda coger el tren Costa Brava, ¡qué nombre tan bonito y exótico, por Dios, me decía, ilusionado! Salía de Atocha a las nueve de la noche y llegaba a Barcelona a las nueve de la mañana del día siguiente, donde mi padre tenía unas tías que me enseñarían Barcelona y sus alrededores.
Nunca olvidaré cuando, al amanecer, descubrí la luz del mar, y sus olas, de un azul dorado, casi salpicaban el Costa Brava que circulaba, paralelo al agua, por el litoral de Tarragona. Fueron unos momentos mágicos e inolvidables. Dignos de haberlos vivido. ¡Solo por ellos merecía la pena haber cogido todos los días el metro para ir al banco y a la universidad!”


En “El día que fuimos dioses” hablo de todo lo que el mar iría significando luego para mí. Álvaro Artola, una vida fracasada, la indemnización del seguro es lo más valioso que puede regalar a las personas que ama, intenta quitarse la misma frente a él, sumergiéndose en su inmensidad. Aunque éste no está dispuesto a permitírselo…

* * * * *

—¿Desde cuándo existe el mar? —se pregunta Álvaro Artola, ahora que ya conoce el secreto de la muerte de Florián y, quizá, también, el secreto de su propia vida, el secreto de todas las vidas—. ¿Desde cuándo el río que nace en la montaña, de la pureza de la roca o del blanco deshielo, va descendiendo y enturbiándose con el légamo pestilente y la basura inmunda hasta llegar, corrupto y podrido ya, al mar purificante? ¿Alguna vez el mar dejará de absorber, de lavar y limpiar tanta podredumbre?
Álvaro Artola mira al cielo. Sabe que las aguas del mar, cuando se evaporan, forman grandes nubes que se condensan en las montañas, donde luego nacen los ríos de las más puras y cristalinas aguas y todo vuelve a empezar de nuevo.
—Ah, el secreto de las aguas, de las que todos estamos hechos.

Álvaro Artola se inclina sobre la balaustrada del Sea and Sky Dreamer y mira al mar.
—¿Por qué no aquí y ahora? Estas aguas fueron navegadas y dominadas durante muchos años por los venecianos. ¡Venecia! Ah, Venecia, Venecia... Anegada siempre en agua. La cuna del Renacimiento.
Se queda con esta última palabra que coincide con lo que él lleva dentro.
—Para que algo renazca, primero tiene que morir y dónde mejor que en el mar, cuando empieza el día. El mar, que un día lejano nos alumbró, nos va recogiendo ahora, a todos sus hijos, que regresamos vencidos y, tal vez, fecundos. Como a Fio Yaram, como a mí mismo.
Abrázame, padre eterno / que ya no puedo con mi estrella. / Abrázame, padre bueno / y quítame el alma, que me pesa. / Déjame que repose, otra vez, en tu sueño. / Déjame que me duerma, otra vez, contento...

Entonces, Álvaro se sube a la barandilla de cubierta, cierra los ojos y se deja caer al vacío con los brazos abiertos, como un pájaro. Algún día fuimos aves o, solo peces voladores que, luego, más tarde, conquistaron la tierra firme.
Cuando Álvaro entra en el agua, fría pero estimulante, siente que regresa a un mundo que ya conoce. Abre los ojos mientras desciende y la luz se va apagando lentamente, allá arriba. Pronto, en la oscuridad más absoluta, él se dormirá en el regazo marino para descansar de su intenso viaje. Luego, se irá deshilachando en pequeñas briznas de vida, cada vez más diminutas, hasta disolverse enteramente en la corriente de energía que navega entre las aguas.
—¿Recordará algún niño la luz de mi sonrisa / cuando me haya ido? / ¿O, tal vez, susurrará mi nombre la brisa / cuando mueva los geranios, hasta alcanzar tu oído? ¿Notará alguien en su corazón / como un latido extraño / un lejano eco / un poco de vacío? ...
Cuando por fin, reducido a casi nada, ascienda Álvaro de nuevo a la superficie con la evaporación del agua, habrán pasado ya muchos años, solo unos pocos minutos marinos. Y, tal vez, diluido en unas nubecillas de vapor, será, entonces, arrastrado muy lejos por el viento. Quizá hasta las altas cumbres de la Sierra de Navacerrada, donde su familia suele esquiar en invierno.
—Eso es posible, ¿por qué no? Ver corretear, hecho nieve, a tus nietos y abrazarlos mientras resbalan en el blanco suelo.
O, tal vez, será empujado hacia oriente, en medio de las altas corrientes que chocan contra los Himalayas. Un poco más al sur los monzones riegan los valles del Yom y del Ping donde una joven huérfana, ingeniero agrónomo, de nombre Tashmina, quizá estudiará, con ahínco, cómo fertilizar más adecuadamente aquellas lejanas tierras.
Incluso le parece ver mientras desciende, a través de la neblina de las aguas, a Fio Yaram, a su querido Florián, que se acerca sonriente. Alguna vez pensó que todos los tailandeses parecen iguales, pero eso debió ser, piensa ahora, hace muchísimo tiempo.
—Sí, es sin duda Fio Yaram, qué alegría.
Se detiene por un momento en su descenso y es entonces cuando siente el abrazo fuerte y fraternal de Fio y él definitivamente cierra los ojos y se abandona. Se deja anegar por el agua que tanto le fascina y abre todas sus puertas para que lo posea, lo purifique y, ya limpio, lo haga suyo para siempre...

Acaba de amanecer un nuevo día y las aguas de los mares se desperezan estirando sus olas y el sol empieza, otra vez, a mostrar su paleta de colores en un estremecedor silencio. Pero hoy es un día especial y la sirena del Sea and Sky Dreamer silba con toda su potencia mientras los limpiadores de cubierta, que han acudido a su trabajo, animan con grandes gritos a Lee Tao que acaba de lanzarse al rescate de su amigo Artola, al que ha visto tirarse al agua.
Algunos dicen que lo conseguirá, es un gran nadador. Allá abajo nada se oye, solo dos sombras abrazadas se mueven en el mar dormido, en la profundidad de las aguas.


  * * * * *


Muchas gracias, mar Mediterráneo, por abrazarme de nuevo y llenarme de calor y luz para afrontar el final de otro año y hacer, ilusionado y feliz, mis pequeños planes para el año próximo. Que nos sigamos viendo muchas veces tú y yo, uno frente a otro, hablando de nuestras cosas, como hemos hecho siempre.