Se cumple ahora año y medio desde que nuestro hijo se fue a vivir a Londres. A hacer un MBA, como paso previo para intentar convertirse en un financiero de pro en la city financiera de Europa por excelencia, y una de las más importantes del mundo: Londres.
Una gran alegría y un orgullo muy grandes por ver su ambición, su esfuerzo compitiendo con los mejores, su resistencia y su visión. Que compensan, y mucho, a la nostalgia de cuando estaba más cerca y podíamos tocarlo todos los días.
Y otra alegría inmensa: la de los días inesperados en que nos sorprende con una visita, o la de estas vacaciones navideñas en que lo disfrutamos a tope exprimiendo cada momento que podemos vivirlo juntos.
Yo le hice un vídeo homenaje a su voluntad y a su ambición cuando se fue, quizás todo estaba ya en sus raíces. Ahora le estoy preparando otro para cuando termine. En enero se va a Wharton (Philadelphia-USA) a especializarse en Private Equity en esa universidad, la más prestigiosa del mundo en finanzas. Y, luego, el reto de encontrar un trabajo acorde a sus méritos y esfuerzo, que compense todo este largo viaje de dos años de preparación.
Ahí va aquel videoclip entrañable. ¡Brindo por el siguiente, donde recoja todo lo que ha estado sembrando!
Llega el día de Nochebuena. ¡Tan especial! ¡Único en el año!
Recupero lo que una vez escribí:

