viernes, 2 de enero de 2026

¡FELIZ 2026! PROYECTOS.



Empieza el Nuevo Año y algo dentro de ti te empuja a pensar en nuevos proyectos. Los dejo reposar en mi interior y, al poco, ya los tengo, más o menos, estructurados:

LITERATURA: Como creo que ya he comentado, pretendo sacar adelante este año “Destellos”, un proyecto literario y visual que me apetece mucho. Aunque ya sé que todo lo que no sean novelas, tiene un público más minoritario, yo, como también he dicho en más de una ocasión, me considero un escritor de minorías, con libertad absoluta para escribir lo que me pide el cuerpo, ¡y el corazón! Pero, también, a veces, escribo para el gran público, buscando conectar con el mayor número de lectores posible. Este año espero ver publicada mi novela sobre algunos problemas de las mujeres en el mundo de hoy y empezaré otra con este título provisional “Tiempos de soledad”, el mismo que el del documental que escribí y dirigí en el 2024 y que se nutrirá de aquellas experiencias. Una novela también de mujeres. Espero que el Nuevo Año me dé las fuerzas y la clarividencia suficientes para aportar valor añadido sobre este problema tan del mundo de hoy.

CINE: El año pasado me lo pasé en blanco, a beneficio de inventario, por deseo propio. No quería que ningún proyecto que no dependiera exclusivamente de mí interfiriera con la boda de mi hija. Y el cine, si te embarcas en él, es una nave con muchos tripulantes y no puedes abandonarla a su suerte cuando a ti te plazca. Tengo una conversación pendiente con mi productor un día de estos, cuando terminen las fiestas. Veremos si casan nuestras agendas, con la colaboración en algún guion o como director en algún documental de carácter social como “Tiempos de soledad”. Me apetece volver al cine en un proyecto grupal y profesional, aunque, cada vez me gusta más el cine artesanal y personal que practico para mi canal de you tube y para mis canales interiores. Siempre he sido, en temas artísticos, un animal libre e independiente. Cada día más.

VIAJES: Desde joven he amado los viajes. La gente dice que son caros, que son como una antorcha que se quema y luego no queda nada. ¡Ay, como la vida misma, digo yo! Me gusta sorprender a una retina ya cansada, que el corazón palpite de nuevo con fuerza inusitada en una tierra extraña, sí, dar cuerda de nuevo a un añoso corazón. A veces percibo ya la pereza que se sienta a mi lado, para que desista de mis intenciones, e incluso el temor a que me pueda pasar algo alejado de casa, la salud va requiriendo, cada vez más, cuidados domésticos. Pero, en esto, y en otras cosas, yo sigo el mantra acuñado por Clint Eastwood, ese genio de la vejez que ha cumplido ya los noventa y cinco y sigue dirigiendo películas, “¿Cómo lo consigue?”, le preguntan. Él siempre responde: “Cada mañana se acerca el viejo que hay en mí, pero yo me niego a abrirle la puerta de mi casa. De momento, he conseguido que no entre”. Yo, trato de hacer lo mismo, aunque no sea el gran Clint. Así que si nada lo impide, tendré ración doble este año para que se entere ese viejo que me tienta con su pereza y temor: las cataratas del Iguazú, probablemente con una visita a Buenos Aires y quién sabe si a los glaciares del Calafate (no sé si podré convencer a mi chica), Bali, ah, Bali, Bali… ¡se me ha quedado a trasmano tantas veces!, No sé si Filadelfia, siempre que no le entretengamos a mi hijo que estará en la Wharton terminando su MBA y buscando su trabajo postmáster, que es lo más importante, y, algún viaje toda la familia para celebrar la graduación en sus MBA´s de nuestros dos hijos, tal vez a Islandia, país que no conocemos y que promete. A lo mejor, todo al final se queda en nuestras visitas a El Sauce y a buscar el mar en Alicante. Pero, por soñar, que no quede.

Y, sobre todo, vivir, con amor y paz esta etapa dorada que es, si la salud te respeta, una de las más maravillosas de la vida, alejado ya de la competitividad y de la ambición desmedida. Sí, es la penúltima etapa, en estas últimas semanas han caído algunas personas a las que he tratado mucho, poco más mayores que yo, hoy mismo, otra. La muerte, que es una parte de la vida, no cesa de llamarnos. Ojalá al otro lado de la puerta, se despliegue un mundo maravilloso, yo creo que ¡nos lo merecemos!

Aquí va, para este diario literario y personal, un vídeo sobre los primeros momentos de este 2026. Ojalá se cumplan mis deseos, los de mi familia, ¡y los vuestros!, en él. En unas semanas se marchará mi hijo a Estados Unidos, me quedo tranquilo, la sonrisa, la juventud y la alegría de Sofi le protegerán. ¡Porque así sea! ¡¡¡Viva el 2026!!!

https://youtu.be/Kg0LVnt89Cw