jueves, 28 de febrero de 2013

TRAILER BOOK "EL DIA QUE FUIMOS DIOSES"




Ha sido un verdadero placer hacer este Trailer Book con Eva María Maisanava Trobo. Bueno, la verdad es que yo no he hecho apenas nada. Pero me gusta como ha quedado. Ahí va:








miércoles, 27 de febrero de 2013

PAGINAS ROTAS DEL DIARIO DE UN ESCRITOR: NOCHE DE INVERNO





Llegas a casa aterido de frío. Y de soledad. Los amores, desperdigados y lejos. Tú sabes cuán lejos. Metes la llave en la cerradura. La puerta se abre. Y notas un calor extraño. De un hogar que creías marchito. Pero todo funciona. Todo está en su sitio de nuevo. Ella ha vuelto. Hay un florero lleno de rosas en el salón y la calefación puesta. 
Te quitas el abrigo y dejas que escurra el paraguas. El loro en su jaula, con el silencio pétreo de la anochecida, te mira impertérrito. Y tú a él. Te gustaría saber qué ha pasado. Todo lo que él guarda en su memoria observadora y callada.

Antes de llegar al armario ves su nota. “He vuelto”. “Eso ya lo sé”, respondes en voz alta, como haría el loro, si hablara. Las preguntas sin embargo se quedan en tu interior. ¿Por qué? ¿Dónde estás? Y sobre todo “¿hasta cuándo?”
Entonces el pestillo vuelve a girar y aparece ella. Más hermosa que nunca. O tan hermosa como siempre, te corriges a continuación.

“Estás empapado”, la escuchas. “Anda, ven”.
El tiempo es una sucesión de estaciones. La abrazas mientras miras por el cristal cómo llueve en silencio. La vida es una sucesión de regresos. Y de despedidas. Mañana no hará sol. Y pasado mañana tampoco. Lo has consultado con tu móvil. Hace solo unos pocos años todavía tendrías la incertidumbre de la sorpresa. Hoy hasta la lluvia y las nubes obedecen a la tecnología.

Hoy es una noche de inverno. Y ella duerme entre tus brazos. Mientras la lluvia musita su dulce melodía tras los cristales. Es verdad. Mañana no hará sol. Y tú no sabes lo que pasará mañana. Hay una nota en el aparador: “He vuelto”, dice.
Pero no es la primera vez. Tampoco es la primera noche de este invierno.
En febrero llueve mucho. Y las parejas vuelven a su nido. Y encienden la calefación.

Nadie entiende por qué se enfrían, se acatarran, los corazones. Y por qué, cuando el viento silba y se abren laos paraguas, todo parece empezar de nuevo.
El inverno lo sabe bien y el loro mete su cabezas bajo el ala. Y se dispone a dormir.
Todo está en su sitio. Otra vez.

 www.eldiaquefuimosdioses.blogspot.com/ Francisco Rodríguez Tejedor

miércoles, 20 de febrero de 2013

A TRAVES DEL CRISTAL (I)




Hoy entras en la ciudad después de un viaje de vacaciones. Es una suerte que no conduzcas el coche, así puedes esparcir tu mirada por las aceras, esos ríos por donde navega la vida, cada uno en su canoa. Y la velocidad hace que todas las fotos encadenadas de la gente que pasa conformen como una película de esa vida que palpita.

Puedes ver entre semáforo y semáforo al bebé en su cochecito, cómo se duerme al sol, sin que sea consciente de que ése será uno de los sueños más placidos de toda su vida. Unos pasos más adelante unos niños se persiguen entre risas y acelerones mientras la luz, que llega por entre las hojas de las acacias, dora su pelo con un brillo lleno de inocente alegría. Unos portales más allá dos adolescente se besan
como el torero espera al toro de rodillas en la puerta de chiqueros, entregando el alma al destino caprichoso e impredecible.

Y un chaval abre la puerta de un coche aparcado de mala manera. Sus amigos entran en él a continuación fumando y haciendo chistes. Ojalá la celebración de ese primer título oficial que es el carnet de conducir no acabe contra un árbol y todo quede en una experiencia primigenia llena de humo de tabaco, chicas con minifalda que pasan y la sangre en las venas acelerándose…

www.eldiaquefuimosdioses.blogspot.com/ Francisco Rodríguez Tejedor.

sábado, 16 de febrero de 2013

COMO ENTRE LIMONEROS DE UN PATIO DE SEVILLA



     A Albada me une el hecho íntimo e importante de haber dado nuestro primeros pasos literarios juntos en aquel blog pionero en sus primeros tiempos que era el Eskup del diario El País. Luego fuimos también pioneros en aquel experimento fundacional del blog literario 280ypunto.Relatarium donde recalamos una panda de amigos virtuales que nos habíamos disfrutado mutuamente en El País y queríamos seguir haciéndolo. Después fuimos disgregándonos, como no podía ser de otra forma, y la mayoría de nosotros fundamos nuestros propios blogs en un afán de crecimiento.

    Pero queda el poso de aquellos orígenes, ese légamo hecho de infancia, de aroma primigenio pleno de las primeras intuiciones, de las primeras sensaciones literarias. Hoy, Albada nos ofrece una valoración de mi novela hecha para Lenka21, que rescata la esencia, ella que me conoce tan bien, de todo lo que uno quiso decir en ese primer libro en el que te vuelcas de una forma tal como, quizá, no lo volverás a hacer nunca.  Un abrazo y gracias Albada por todo ello y otro por escribir tan bien.



http://lenka-21.blogspot.com.es/2013/02/el-dia-que-fuimos-dioses-de-rodriguez.html

"Es una novela con una narrativa poética muy marcada. Con personajes de vuelta de demasiados dolores y quebrantos de esquinas.

Un escritor convive con personajes marcadamente humanos, que en la prehistoria de sus días se sintieron, como dioses, en un edén que acabó por ceder a la realidad.

Sus letras tratan con el mismo mimo a todos los personajes, incluso los secundarios. Ese exquisito trato que la sensibilidad arropa por cada rincón de la novela.


Contiene intriga, amor, paisajes españoles y extranjeros, amor y desencantos, pero por encima de todo, como en un bodegón de personas y aromas enquistados en cada una de ellas, consigue un equilibrio de formas y contornos, donde Machado pudiera perderse, como entre limoneros de un patio de Sevilla.


Recomendable para perderse de la mano de un escritor en plenitud, por callejuelas de episodios vitales, Y asímismo para encontrarse, en alguna esencia de la juventud, que aún late dentro de nuestra piel, aquella que alguna vez nos vistió, a nosotros, de pequeños dioses."

lunes, 4 de febrero de 2013

ANDANDO EL CAMINO



     En apenas un mes el Cortometraje protagonizado por Imanol Arias y dirigido por Nacha Cuevas, basado
en la novela "EL DIA QUE FUIMOS DIOSES", de Francisco Rodríguez Tejedor, ha iniciado con fuerza su camino por los festivales más importantes de España y el extranjero, lo que dará más fuerza al proyecto de película en marcha.

    Nominado para "El mejor Corto del año de Promofest". (no conseguido el premio final)
    Nominado para el Festival de Cine de Mujeres (Femcine) de Chile. (Pendiente del fallo)
    Nominado para el Festival Cortos por el Amor al Arte (España). (Pendiente del fallo)

http://www.youtube.com/watch?v=xbq9O0uD2jI


 


 

jueves, 31 de enero de 2013

EL FINAL




En el principio nació la vida y con ella el tiempo. La vida no
existe sin el tiempo y mucho menos el tiempo sin la vida. La vida
y el tiempo crearon una casa, un humilde hormiguero, donde la
hormiga pasa un tiempo, es decir una vida. En el jardín de la casa
del tiempo y de la vida crece una extraña y misteriosa flor, el cuidarla
y cultivarla es la única misión que tiene la hormiga. Cuando
esa flor florece el tiempo y la vida no pasan y la hormiga piensa
que su casa es el sitio más bonito del mundo. Cuando esa flor se
agosta o se malcría o, simplemente, se muere, dicen que se muere
el amor, pero al fin es el tiempo y la vida que terminan / aunque
la vida y el tiempo continúen / recorriendo día a día su jardín / y
llorando por todas sus esquinas.

Álvaro Artola se inclina sobre la balaustrada del Sea and Sky
Dreamer y mira al mar.
—¿Por qué no aquí y ahora? Estas aguas fueron navegadas y
dominadas durante muchos años por los venecianos. ¡Venecia!
Ah, Venecia, Venecia... Anegada siempre en agua. La cuna del
Renacimiento.
Se queda con esta última palabra que coincide con lo que él
lleva dentro.
—Para que algo renazca primero tiene que morir y dónde mejor
que en el mar, cuando empieza el día. El mar, que un día lejano
nos alumbró, nos va recogiendo ahora, a todos sus hijos,
que regresamos vencidos y, tal vez, fecundos. Como a Fio Yaram,
como a mí mismo.
Abrázame, padre eterno / que ya no puedo con mi estrella.
/ Abrázame, padre bueno / y quítame el alma, que me pesa. /
Déjame que repose, otra vez, en tu sueño. / Déjame que me duerma,
otra vez, contento...

Entonces Álvaro cierra los ojos y se deja caer al vacío con
los brazos abiertos, como un pájaro. Algún día fuimos aves o,
solo peces voladores que, luego, más tarde, conquistaron la tierra
firme.
Cuando entra en el agua, fría pero estimulante, siente que regresa
a un mundo que ya conoce. Abre los ojos mientras desciende
y la luz se va apagando lentamente, allá arriba. Pronto,
en la oscuridad más absoluta, él se dormirá en el regazo marino
para descansar de su intenso viaje. Luego, se irá deshilachando
en pequeñas briznas de vida, cada vez más diminutas, hasta disolverse
enteramente en la corriente de energía que navega entre
las aguas.

—¿Recordará algún niño la luz de mi sonrisa / cuando me
haya ido? / ¿O, tal vez, susurrará mi nombre la brisa / cuando
mueva los geranios, hasta alcanzar tu oído? ¿Notará alguien en
su corazón / como un latido extraño / un lejano eco / un poco
de vacío? ...

http://www.youtube.com/watch?v=xbq9O0uD2jI





EL DIA QUE FUIMOS DIOSES/Página 145 y siguientes. /Francisco Rodríguez Tejedor)

miércoles, 26 de diciembre de 2012

NOCHE DE PAZ Y FIN DE AÑO


FIN DE AÑO


Llega el final del año y, no sabes por qué, un sentimiento agridulce te embarga. El calendario te mira con el fiel indeciso de su báscula del tiempo, que te juzga. Pisas por las aceras las hojas húmedas del otoño que ya pasó. También tuvieron su primavera. Pero, quién la recuerda ya. 

El tiempo es un devorador de instantes felices. Y tristes. Qué más da. Es como el camión de la basura que tritura los detritus del pasado. Los restos de los manjares de las mesas ricas, o las humildes hojas de lechuga. Parece tener todo el mismo fin. Desaparecer.

Escucho a mi corazón. Tal vez hacía tiempo que no lo hacía. Quizá a él también le corroe el tic tac del reloj tiempo que no se cansa nunca, ni se cansará jamás, de hacernos más y más viejos.


Todo es como una letanía, mil veces repetida todos los años en estas fechas. Tal vez es la sinfonía de la vida con sus allegros y sus adagios, incansable , recurrente y eterna.


Observo a mi loro en su jaula, que tiene un cerebro que es una centésima parte del mío. Probablemente no sabe que es fin de año y por eso canta, salta de un palo a otro, disfruta jugando con los rayos de sol, que son un regalo en estas fechas. Es feliz con su vida de pájaro. Limitada y enjaulada. Pero feliz.


Y algo en mí también se remueve. Busco, incesante, esos rayos de sol que doren las esquinas de los momentos aciagos y tristes, o de los momentos bonitos, que ya no se repetirán.


Porque el tic tac de los relojes es como el latido de tu corazón. Les gusta moverse en el filo del instante, en la maravilla sin igual de un rayo de luz que cruza el aire limpio de una mañana cualquiera. Jugando entre los barrotes de tu jaula y entre las fechas caducas del calendario. Que son como rayas de tiza escritas en la blancura eterna del tiempo, como líneas que tú dibujas en el mar, entre una ola y otra. Y otra más.

www.eldiaquefuimosdioses.blogspot.com



Estaré fuera de cobertura unos días, así que anticipo mis deseos, para todos vosotros, de paz y felicidad.

NOCHE DE PAZ





El día y la noche son como el corazón del hombre, que ofrece a veces la luminosidad de sus buenos deseos y, otras, los momentos tenebrosos de destrucción y dolor. Pero, por una vez, la noche se llenará del resplandor de las estrellas de los hombres de buena voluntad, que hoy seremos todos Y solo habrá luz y alegría en las pupilas de los niños que la vivirán por primera vez. Y también en todos aquellos que alguna vez fuimos niños.


Yo os deseo una Noche de Paz. Porque la literatura nos hace niños de nuevo soñando e imaginando mundos inocentes donde nadie muere de verdad y donde nosotros sólo somos los magos de las palabras, que crean la fugaz ilusión de poder vivir otras vidas y otros mundos, donde solo hay días luminosos y una sola noche como ésta.


Francisco Rodríguez Tejedor/www.eldiaquefuimosdioses.blogspot.com