viernes, 13 de septiembre de 2019

NUESTRA PELÍCULA "SEMILLAS DE ALEGRÍA" SE ESTRENA EN MADRID.






Anoche tuvimos el preestreno en los CINES VERDI de MADRID, donde los miembros del equipo  hicimos realidad el sueño de visionar juntos en la gran pantalla nuestra peli. Un servidor como uno de los Productores Ejecutivos del film en el que, además, me animé a hacer un cameo como actor, ¡Dios me pille confesado! Lo pasamos muy bien, hubo photocall, prensa y discursos. ¡Y, sobre todo, mucha emoción!

La película se estrena en estos mismos cines de Madrid y Barcelona mañana sábado 14 de septiembre, ver también calendario de proyecciones en otros cines de Madrid y de España en la web: https://www.semillasdealegria.es/calendario/

Rodada en Angola, Colombia y Aranjuez(España), narra la historia de varios niños y adolescentes de estos países que tratan de sacar sus sueños adelante. Os animo a verla, lo pasaréis bien.

La peli se proyectará además en buena parte de los colegios de España,  de forma gratuita, como una forma más de educación en valores, con el apoyo de varias organizaciones y una campaña de crowdfunding para el público en general que desee participar. Información en la web.


Un placer para mí haber tenido la oportunidad de participar en este proyecto, gracias a la invitación de Manuel Serrano, responsable de la productora "Tus Ojos" y a la directora del film Cristina Linares. 

Algunas fotos personales del preestreno:


Con Raúl Mota, director de fotografía y productor, con el que colaboro en otros proyectos



Mi musa, también cinematográfica, en el photocall.












domingo, 8 de septiembre de 2019

TE QUEDAS CONMIGO










TE QUEDAS CONMIGO

            Cuando te fuiste me dijeron los familiares y amigos: “Ahora tendrás que aprender a vivir sin él”. Pero ha pasado ya el tiempo suficiente para saber que no será así, porque te quedarás siempre conmigo.  Me diste tu nombre y un millón de cosas más que fui descubriendo con el tiempo, inclusive sigo haciéndolo todavía ahora, quiero decir ahora inclusive más.
            En mi libro “Memorias del Sauce Curvo”  sabes que escribí que los primeros años de nuestra vida generalmente están iluminados por el resplandor de la madre, pero que cuando la figura del padre emerge, se destapa por fin, te das cuenta de que su influencia será igual de significativa y tremendamente especial si eres también hombre. En dicho libro, aunque es una novela de ficción, cuento muchas anécdotas verdaderas que tuvimos juntos, como aquella en que me salvaste la vida cuando nuestro carro volcó en los verdes campos del Unquer.
            Muy pronto descubrimos juntos que yo sentía, me emocionaba, mayormente como mamá, pero que mi cabeza, mi manera de pensar, eran terreno tuyo. Y a eso te dedicaste con ahínco y perseverancia. Durante toda tu vida, sin cejar ni un solo día en tal empeño.
            Me enseñaste a leer textos varios años antes que en la escuela y, sobre todo, números interminables de trillones y trillones.  A tocar la guitarra, aunque nunca se me diera bien, que tú sabías de oído como músico de ronda del pueblo que eras y a jugar a las cartas en las tardes lluviosas de invierno. A ser un buen hortelano y a cuidar la tierra, a disfrutar del buen comer y del buen vino pero, también, a dejar de fumar si te lo propones y, sobre todo, a amar los libros, de los que tú te leías en tu última época más de cuarenta al año,  principalmente de la Guerra Civil.  Y, por supuesto, todos los míos y varias veces, porque has sido sin ninguna duda mi mejor lector. Un lector elogioso y animoso pero, también, exigente y crítico.
            Me disteis una gran formación en momentos dificilísimos para vosotros,  y te preocupaste de encaminar mis primeros pasos laborales. Puedo decir que lo más importante que sé de los negocios lo aprendí, no en la universidad, sino contigo, cuando tú cerrabas las compraventas o los alquileres inmobiliarios que te agenciabas, y yo, un joven estudiante entonces, me encargaba de redactar los contratos. “Pero, papá, yo no domino esto, solo corto y pego de aquí y de allá.” “No te preocupes, hijo, lo más importante es la cara de la persona y este no nos va a fallar”, decías. Y así era.
            Hemos tenido millones de conversaciones durante todos estos años, y hemos dado miles de paseos en Madrid o en El Sauce Curvo,  y puedo decir, sin miedo a equivocarme, que no me he tomado con nadie tantos vinos y cervezas como contigo, en los innumerables bares y cafeterías en los que quedábamos para hablar de tu vida, de la mía y de esta en general, y a las que tú acudías con tu inseparable periódico “El Mundo” bajo el brazo para llevar ventaja e intentar ganar todas las batallas dialécticas. Porque los hijos, ya lo sabes, crecemos más rebelándonos contra nuestros padres que acatando sus consejos. Y nosotros discutíamos tanto como nos queríamos, es decir, muchísimo. Pero siempre nos fuimos leales el uno al otro, empezando por la misma mujer que ambos amábamos. ¡Qué hubiera sido de mí, sin ti!
            Tomamos el último vino el día anterior a tu breve y postrera estancia en el hospital y me demostraste que es posible  esperar la muerte sentado tranquilamente a la puerta de tu casa, como se espera al autobús que llega puntual a su cita. En tu caso pasados ya los noventa y cuatro años. Una vida completa.
            Siempre fuiste para mí, y sigues siéndolo, una roca gigantesca, un cimiento lleno de amor propio, de resistencia, de fortaleza y de ambición para tu familia, curtido en una época dificilísima y llena de escasez.
             Y sé, además, lo más principal de todo: que yo he sido, y soy, (como mi hermana, por otra parte, lo es en hija), el hombre más importante de tu vida...   ¿Por qué entonces voy a vivir a partir de ahora sin ti?
             Si ahora además es inclusive más fácil todavía, porque ya no tengo que coger el teléfono para llamarte, ni tú ponerte los audífonos para  entenderme.
             Ni siquiera, ya lo ves, tengo que ir a tu casa, o tú a la mía, o a una cafetería, para estar un rato juntos.
            Y hablar de nuestras cosas y del mundo. Como hemos hecho  siempre.
           Porque tú nunca me has abandonado, digan lo que digan. Y yo sé, además, que siempre te quedarás conmigo.



           ¡SIEMPRE EN MI MEMORIA!

jueves, 15 de agosto de 2019

AGOSTO EN MADRID



Me pides que te escriba
desde la poesía.

Y yo lo hago cerrando
 las barras de los bares
y abriendo las puertas de las jaulas
para que salgan afuera 
todas las palomas.

Esas que están hondas, 
y que sabes
que me pican en el pecho.

Espero una madrugada blanda,
de las que convierten los sentimientos
en una capa de rocío
que brilla en el césped de los parques.
O en las escuetas y verdes camisetas
de las chicas de pecho leve
y sonrisa enigmática
que ya no me esperan.

Desayuno bajo el palio de los toldos
de esas cafeterías imposibles
llenas de camareros suplentes
y de clientes como momias
sobre los que se posan las moscas,
o tal vez los buitres gigantescos y sombríos
que se comen la tristeza.

Deambulo errático por las aceras
yendo de sombra en sombra,
como lo hacen los vencejos por el cielo
saltando de estrella en estrella
para que no los derrita este sol
implacable y fiero.

Y son la misma todas las esquinas
a las que me lleva este GPS
 desorientado y febril
que es Madrid en agosto.

Donde el asfalto se licúa a nuestro paso
y nos va convirtiendo en agua.

En este sudor inagotable
que solo es el llanto
por todos aquellos que nos duelen,
y que ya no están en este Madrid hostil y vacío,
poblado únicamente de ausencias.

Esas que nos arden por todos 
los rincones de nuestro corazón,
que es el sitio
desde el que te escribo,
en este banco solitario.

No sé si desde la poesía
o  desde la poca tinta que me queda,
cuando se acerca  de nuevo la noche
           y otro día se despide por fin.

De POEMAS DEL ÚLTIMO CAMINO Y DE LAS ÚLTIMAS FLORES.







sábado, 13 de julio de 2019

LAS ÚLTIMAS FLORES





Ya las mariposas no vuelan
 ebrias de lontananzas.
¿No ves qué dulcemente se mueren
ahogándose entre las aguas
              que arrojó la tormenta?

Y tu sonrisa azulada,
es, tras la borrasca,
solo un cristal más,
que flota en el mar de Tasmania.

Donde desaparece nuestro pasado
y se acaba el tiempo
     y todo lo que significaba.

La luna ya no me engaña.  
Ni su bufanda hecha de algodones
y de distancia…
y de pétalos de estrellas
         rotas, apagadas.

No me pidas que no salte
la pared de la última valla.
Ni que me aleje más despacio
en esta carrera corta,
        alocada.

¿No ves que las nubes ya no me gritan?,
únicamente son
el refugio del silencio, del olvido,
el humo que se eleva
tras el incendio del alma.
                
Ya  solo me queda
el último vaso de vino
y respirar la fragancia
de las últimas flores,
esas que se mueren cada día
al borde de  los caminos.

Y que me despiden
con sus pétalos abiertos
todavía de amor borrachas,
diciéndole adiós a la vida
casi contentas
¡Como si no pasara nada!


POEMAS DEL ÚLTIMO CAMINO: LAS ÚLTIMAS FLORES


            


jueves, 27 de junio de 2019

CERCA DE LOS JÓVENES




CERCA DE LOS JÓVENES






            Recuerdo que cuando era un chaval tenía una vecina ancianísima, no sé, ochenta y muchos o noventa. A veces cogía el ascensor con ella, y entonces la anciana cerraba los ojos, inspiraba muy profundamente y me decía: “Deja que me llene un poco el pecho de todo ese aire de vida que a ti te sobra”.
            Y a mí, que por aquella época no tenía un duro, me  embargaba entonces una sensación difusa pero potentísima, de ser el dueño de una intangible pero valiosísima riqueza.
            Aunque nosotros a quien admirábamos de verdad era a los ricos, también de verdad. O que a nosotros nos lo parecían en la distancia de los años.  Me lo decía un amigo de los de aquella época: “Paco, para qué querrán esos Mercedes, esos BMW, esos Jaguar, si luego van pisando huevos...” y entonces, se rebelaba,  pisaba fuerte el acelerador de aquel  bote que se caía a cachos y que conducía, y les pasábamos como una exhalación. “Qué mal hecho está el mundo, me decía luego, ellos deberían conducir esta mierda de utilitarios de segunda mano y nosotros disfrutar de sus cochazos”.
            Hoy mi amigo y yo, por esa inercia de la vida que decía arriba, conducimos ambos uno de aquellos coches que admirábamos entonces, y sabemos que el mundo está bien como está. Qué sería de nosotros si encima de ir ya para viejos estuviéramos medio arruinados, como cuando éramos jóvenes… Me lo decía un tío abuelo también de aquella época, al que yo solía hacer caso: “Lo peor de llegar a viejos es no tener un mínimo de dinero”. ¡Y aún así, viviendo acomodados, quién sabe por qué tenemos necesidad de acercarnos a los jóvenes!
            Ya lo decía San Juan Bosco: “Entre vosotros, jóvenes, es donde me encuentro bien”.
           Porque en la juventud, acierto a responderme,  todo es esperanza y, además, se cuenta con el tiempo necesario para materializarla. Y eso da una alegría, una vitalidad única, que es la que trataba de atesorar mi vecina cuando viajábamos juntos en el ascensor.
            Si quieres mantenerte joven, si es que eso fuera posible, arrímate a los jóvenes, porque ellos tienen a raudales la verdadera juventud. Mientras vamos aceptando, qué remedio, aquello que decía el gran Gabriel García Márquez: “El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”.

FOTO: Con Alicia Rodríguez Tejedor a las puertas de un casino de Macao, mientras discutíamos sobre el borrador de nuestro libro “Soñadores”, un libro sobre los jóvenes, por cierto.

jueves, 30 de mayo de 2019

"SOÑADORES" EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID



     Aquí podrás visionar el video presentación del librohttps://www.youtube.com/watch?v=QRmhjvlX0OU

     Aquí podrás ver la entrevista a los autores en el diario IBEROECONOMÍA:
https://iberoeconomia.es/emprendedores/entrevista-a-la-familia-autora-de-sonadores-una-obra-para-emprender/






     "SOÑADORES" EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID


Leer es la mejor forma de soñar. Y de viajar. Y la más barata. Porque soñar es cambiar de realidad, que es lo que hacemos cuando viajamos o, cuando sentados tranquilamente en nuestro sillón preferido, leemos y nos sumergimos en ese mundo nuevo que nos ofrecen los libros.
     Yo, claro es, soy un amante de los libros. Apasionado, celoso, acaparador. Me gustaría leerme todos los libros del mundo. Vivir todas esas vidas. Experimentar todas las emocionas que contienen sus páginas. Soñar con todos los universos que envuelven sus metáforas. Recorrerme el mundo, sin cansarme, ni aburrirme jamás.


     Porque a mí, desde niño, me enseñaron a soñar con los libros. A buscarlos, a hojearlos, a olerlos, a adivinarlos. Y luego a vivirlos. A tope. Y a recordarlos siempre, después.

     Visitemos, pues, el rincón de los sueños. En los domésticos anaqueles de las casetas y de las librerías, aparentemente dormidas, duermen tantas páginas que esperan una caricia nuestra para despertar y mostrarnos todo lo que esconden, remover nuestras conciencias, o hacernos más sabios, o más buenos, o más curiosos, siempre más cultos, más felices.

   Y si lo que quieres es APRENDER A SOÑAR y, sobre todo, APRENDER A MATERIALIZAR TUS SUEÑOS, independientemente de la edad que tengas, entonces debes conocer, si no lo conoces ya, el libro "SOÑADORES": una novela protagonizada por una familia como la tuya, que busca cosas nuevas, nuevas motivaciones para su vida que se ha quedado demasiado pobre. Y en la que sus miembros tendrán la oportunidad de conocer a 27 Soñadores de verdad de la España de hoy: empresarios, investigadores, artistas..., que, por una vez, se convierten también en personajes de novela y nos muestran  el verdadero camino de los sueños.

     En la Caseta 92, de nombre tan sugerente y poético: "El olor de la lluvia", lo encontrarás, y nos encontrarás, el próximo día 4 de junio a partir de las 19 h. ¡Hasta entonces!

     

sábado, 25 de mayo de 2019

ARENA Y CAL




            






ARENA Y CAL


            Hace bastantes años pasé un día con su noche en un sitio también bastante peculiar: la República de San Marino. Uno de los estados más pequeños del mundo, lleno de múltiples simbolismos, como el ser la república independiente más antigua que existe en el orbe y, además, totalmente rodeada por tierras del estado italiano, que ya tiene mérito.

        La pequeña ciudad-estado la componen unas calles estrechas y  de pendientes tremebundas, que trepan serpenteantes por las escarpadas laderas del monte Titanio que ascienden setecientos metros arriba, hasta llegar a la cumbre, coronada por un castillo fortaleza desde el que se disfruta de unas vistas increíbles y serenas que compensan de tanto esfuerzo por llegar a ellas.

            Estos últimos días he recibido una de cal y otra de arena: la Comunidad de Madrid va a apoyar, financiando la distribución, nuestra entrañable película “Semillas de alegría”, pero deja, para mejor ocasión, involucrarse en “Un mundo maravilloso”, un proyecto en el que habíamos puesto tantas ilusiones y que remitiremos ahora, en segunda instancia, al ICAA. Así que, el monte Titanio, no nos ha otorgado en esta ocasión la dicha completa de sus vistas.

            Aunque, como consuelo de última hora  y, quizás, para que sigamos acometiendo con ilusión y persistencia sus duras laderas, me llega la entrañable noticia de que la Diputación de Guadalajara ha solicitado a mi editorial un buen pedido para surtir con nuestro libro “Soñadores” las principales bibliotecas de la provincia y llenar de ilusión y sueños a los lectores que se acerquen a ellas.

            Nunca deja uno de aprender de estos enclaves históricos y esenciales, con un nombre tan sumamente bello: República Serenísima de San Marino, que te hacen ver todo con la adecuada perspectiva,  donde yo pasé, además, un día con su noche, en la mejor compañía posible. Y eso sí que nunca se olvida.
           
Arranque de “Soñadores”