sábado, 9 de febrero de 2019

OCÉANOS DE AUSENCIA













OCÉANOS DE AUSENCIA

Me sumerjo en este universo
líquido y azul
donde todavía existe la magia
de tu presencia.

Y el dolor huye por momentos

Mientras las burbujas
y los delfines
juegan, alegres,
y tranquilos,
en el mundo de la bondad
y de la inocencia
que nunca se terminan.

Y me llega, todavía,
entre las corrientes subterráneas
de la ausencia,
como luz de luna,
la fuerza de tu sonrisa.

Y, como enhiesto faro,
la alegría de tus ojos verdes,
y tus ganas de mirar,
y de vivir, ¡siempre!

Sé que nunca estaré huérfano
porque hay mundos que nunca mueren
Aquí, bajo las aguas,
donde nosotros nos vemos
a escondidas.

Y seguimos recorriendo de la mano
este paraíso que nos reúne
hoy y siempre
entre las algas de nuestros recuerdos.

Porque ni el tiempo, ni el olvido,
podrán nunca separarnos. ¡Nunca!

Ni romper este cordón umbilical
que nos ata en este océano íntimo y azul,
recóndito y misterioso,
donde tú me esperas cada día
y yo corro, como  niño inocente y feliz,
                                      a tu encuentro.




Escrito el nueve de febrero, día de tu cumpleaños.


           

viernes, 8 de febrero de 2019

LIBROS DE REGALO Y PARA REGALAR







ME INFORMAN QUE MIS PRINCIPALES LIBROS ESTÁN EN LECTURA GRATUITA DURANTE 14 DÍAS EN LA PLATAFORMA STORYTEL.
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UNA ALEGRÍA OBSERVAR QUE HAY FACILIDADES DE ESTE TIPO PARA LA LECTURA.... Y AUDICIÓN

lunes, 28 de enero de 2019

NUEVO ARTÍCULO DE OPINIÓN PARA EL PERIÓDICO IBEROECONOMÍA : ¿VUELTA AL NACIONALISMO?










LOS RETOS DEL MUNDO FUTURO: ¿HACIA UN MUNDO GLOBAL, O VUELTA A LO LOCAL?

            Decía Séneca hace 2000 años: “No he nacido para un solo rincón. Mi patria es todo el mundo”. Y, ¿cómo no estar de acuerdo con el viejo y sabio filósofo romano en el día de hoy, donde el transporte y las comunicaciones y, sobre todo,  la conectividad inmediata hace que ya nada en la aldea global nos sea ajeno? Deberían ser tiempos, efectivamente, gloriosos para la comunidad global.
            ¿Por qué entonces este brote actual de nacionalismo, de proteccionismo, que recorre los principales países del globo y que pretende reafirmar lo propio y olvidarse de lo ajeno? Dice Donald Trump: los americanos, primero. Dicen los defensores del Brexit:  los británicos, primero. Pero, también, los rusos, los brasileños, los italianos, los chinos… en una marea que hoy por hoy no hace sino crecer.


jueves, 24 de enero de 2019

INVITACION CONFERENCIA ICADE ASOCIACION













INVITACIÓN CONFERENCIA ICADE ASOCIACIÓN: "EMPRENDER Y SOÑAR, ¡Todo es empezar!
Resérvate el próximo miércoles 30 de enero para acompañarnos a conocer quienes son los Emprendedores Soñadores, porque EMPRENDER Y SOÑAR ¡Todo es empezar!
De la mano de Francisco, Alicia y Guillermo Rodríguez Tejedor, autores del libro "Soñadores", en el que presentan las interesantes vidas de 27 emprendedores, conoce las lecciones aprendidas de todos ellos y en particular de Cayetano Ortiz Nieto (WiiHotels y Vidahorro) y Lorenzo Palomares del Cerro (ChineSpain) que nos acompañarán en la sesión.
Icade Asociación te invita a acompañarnos en esta original sesión en ICADE Business School (Rey Francisco, 4) Madrid el día 30 de enero a las 19:30 horas. Asistencia gratuita previa inscripción.


jueves, 17 de enero de 2019

CINE: SEMILLAS











            El otro día estuvimos visionando en la gran pantalla de la sede del EGEDA la primera copia, todavía en bruto y necesitada de retoques en el montaje, sonido y mezclas, de nuestra película, el largometraje “Semillas de alegría”.
            Una película rodada en Angola, Colombia y España, gracias a la ilusión de mucha gente, al apoyo del Gobierno de España a través del ICAA y de la Comunidad de Madrid y al empuje de sus promotores: Manuel Serrano y Cristina Olivares de “Tus Ojos”. Somos media docena de productores (yo tengo el 12,5%) que probablemente se ampliarán a más para afrontar la distribución y el marketing del estreno, previsto para octubre, como muy tarde.
            Al analizar los proyectos que tengo para este año, mientras visionaba de nuevo una copia de la peli en mi ordenador, se me ha ocurrido la idea de escribir un libro basado, como una adaptación muy libre, en el argumento de la  misma.  Volver a la infancia, que ya traté en mi novela “Memorias del Sauce Curvo”, me apetece en estos momentos muchísimo, y más en lugares tan especiales como Cartagena de Indias, Aranjuez o los alrededores de la angoleña Lubango.
            Será un libro breve y hermoso, de lenguaje sencillo y claro, como la mirada de un niño y de buenos sentimientos. Mi novela de género negro, “El astrónomo” que ya iba por la mitad, tendrá que esperar. El mundo lóbrego y oscuro de los bajos fondos y las complicaciones y los dramas de los adultos se pospone para después. Todo tiene su tiempo.
            Y una alegría verme en la pantalla como actor ocasional, en un pequeño cameo, haciendo de arquitecto, que recoge la foto.
            “Semillas de alegría”, buenas semillas de cine, casi fruto granado ya, que también tendrán su expresión literaria próximamente, antes del estreno si Dios quiere.



           ARRANQUE DE LA NOVELA "SEMILLAS DE ALEGRÍA"                                 


1

            Me llamo John. Como John Lenon,  o como John Boham, el mejor baterista de todos los tiempos.  Aunque yo no sé una palabra de inglés. En mi país ahora está de moda poner a los niños nombres ingleses, mejor dicho americanos, quizás porque el vecino país del norte, al otro lado del Mar Caribe en cuyas orillas yo nací, es muy importante. Y muy rico: los Estados Unidos de América.

            Pero, en mi caso, me pusieron John por otros motivos.  Hace trescientos años mi tatatarabuelo, que se llamaba Mazanu Ndabingui, llegó desde Angola como esclavo a estas tierras. Y lo vendieron a un terrateniente de origen irlandés que se llamaba John. Cuando mi tatatarabuelo tuvo su primer hijo, su dueño John el irlandés, tuvo el capricho de llamarlo con su nombre. De ahí, generación tras generación, a los hombres de mi familia como primer o segundo nombre nos llaman John.

            Así que a mí me pusieron John César Maldonado. John, para que no olvide nunca mis orígenes, ni los de mi raza africana, que ahora ya es aquí mestiza. Y César, supongo que para que llegue lejos y sea muy importante. Ese es el deseo de muchos padres. Tan importante como aquel emperador romano que llegó a dominar el mundo. Aunque yo, como mis progenitores, no lo tendré fácil, como ahora veréis, cuando conozcáis mi historia.

            Tengo doce años y todavía no he viajado a ningún sitio. Pero, a pesar de ello,  me siento tan orgulloso de donde nací que podría jurar que es el lugar más bonito del mundo. Porque lo es.

            Hoy he ido a pescar con mi padre a la laguna. Y la puesta del sol que entra, ya muy bajo, por los manglares y reverbera en las aguas que ya se disponen a dormir, es un espectáculo que te llena de belleza. Que te conmueve por dentro. Es más, te hace sentir más bueno, mejor persona, tener mejores sentimientos y luchar por un mundo mejor. Más brillante y tranquilo. Con esa paz y esa armonía que tienen las puestas de sol de la Laguna de Tesca, o de la Virgen, como también la llaman.

            El problema es que, como otros días, no hemos pescado a penas nada.  Antes la laguna era el paraíso de los meros, de los pargos, de los chivos grandes, de las mojarras , de las tisas y de los róbalos. Hoy en día hay pocos peces y son de pequeño tamaño. La laguna ha perdido la mitad de su profundidad, antes era de dos metros y ahora de  poco más de uno.
            Mi padre recoge las redes con un rictus amargo, cansado, derrotado. Yo lo veo y se me encoge el alma. Apenas podemos subsistir con lo que pescamos. Y no nos queda nada que podamos vender en el mercado. Y comprar con ello gasolina y redes nuevas. Y, mucho menos, adquirir una barca más potente que nos permita salir a mar abierto donde están los pescados más grandes.
       Él me ha dicho, mientras caía la noche sobre el lago y sobre nuestros corazones.
            -John, no podemos seguir así.
            - ¿Y qué podemos hacer, papá?
            Pero él ya no me ha contestado. A lo mejor no lo sabe. O a lo mejor sí, pero él piensa que lo que me diría a mí no me gustaría nada. Nada en absoluto. Y por eso permanece en silencio. ¡Qué pena, Dios mío!

            Pero, antes de irme a dormir, alejo la pena de mí. Y pienso en La Boquilla que, como decía, es el lugar más hermoso del mundo. La Boquilla  se halla en el distrito de Corregimientos, un barrio de la ciudad de Cartagena de Indias, que está en Colombia, entre la laguna de Tesca y el Mar Caribe. Una ciudad de una belleza inusual, llena de monumentos, murallas e historia. Rodeada de agua por todas partes y de una vegetación exuberante.  Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: ¡por algo será, digo yo!

             Sí, yo me encuentro muy orgulloso de Cartagena y de mi barrio de La Boquilla, con sus famosas playas de kilómetros de arena y mar cálido. Pero, sobre todo, me encuentro muy orgulloso de sus gentes, sencillas y cercanas,  y, sobre todo, de mi pequeña familia.

            Lo que pasa es que no puedo evitar un último pensamiento, antes de cerrar los ojos en mi camita y soñar con pescados grandes y platos gigantescos y llenos.
            - ¿Qué se propondrá hacer mi padre?
           Su gesto era de una gran determinación. Pero también de un dolor muy grande. O eso me pareció a mí.






viernes, 21 de diciembre de 2018

ÚLTIMA CARTA DE LA NAVIDAD



         “Mi querida esposa: cuando recibas esta carta, probablemente será ya Año Nuevo y yo ya no estaré aquí, en este mundo quiero decir, pero nunca dejaré de estar contigo. ¿Sabes lo que hay más allá de las adelfas, de la muerte, como tú la llamabas? Pues nosotros, seguimos estando nosotros. Donde vayas tú, allí estaré yo, donde tú llegues, allí me aproximaré, ¿recuerdas?” 


       “Contigo he vivido la sensación de caminar juntos, cortando el paisaje y mirando al sol, de trabajar codo con codo por sacar adelante nuestras vidas de una forma diferente, de conocer el secreto de la otra cara de la moneda, que eras tú, y, por la noche, de amarnos y unirnos como está escrito en las palmas de las manos y en la luz de las pupilas de un hombre y de una mujer y, luego, de cerrar los ojos y descansar, arrullado por la compañía de tu aliento, por la compañía de tu silencio, que eran el antídoto contra la noche, contra la soledad de la noche y del profundo miedo”.
      
       «Pero, mi amor, el hombre nace solo y estará solo el resto de su vida hasta la muerte. La soledad de nuestro destino anida en lo más profundo de nuestro corazón y, únicamente, el que está solo de verdad puede apreciar una buena compañía. Tú lo has sido todo para mí, mi querida esposa, he tenido todo a lo que puede aspirar un hombre, te he tenido a ti, que eres como un alma gemela mía, y he comprendido en ti la inocencia, el desvalimiento y la soledad de los que estamos hechos. Cuando llegó mi última hora pensé primeramente en compartirla contigo, como he hecho siempre pero, luego, algo muy profundo tiró de mí en otra dirección, debe ser la soledad desnuda de nuestro destino de la que te hablaba antes, debía vivir mi propia muerte yo solo, mi amor».
   
             «No sé si he sido un hombre valiente, pero cuando decidí enfrentarme solo a mi destino me sentí mejor. Te escribo esto con todo el amor y todo el respeto que te tengo. Así que me fui a despedirme del mundo, a escribir mi último libro que, por cierto, no logro empezar, a cruzar la última línea del horizonte, más allá de las adelfas. Pero como te decía, querida esposa, algo me indica que más allá de las adelfas seguimos estando nosotros, porque si no, ¿de dónde crees tú que podría llegarnos la poesía que inunda nuestros corazones solitarios?, pues de más allá de las adelfas precisamente, mi amor, por lo menos eso es lo que pienso, lo que siento yo en estos momentos finales».

       «A lo mejor todo esto es solo que yo soy una persona orgullosa, ya sabes, y que no quiero que me veas palidecer en mi final, deshilacharme en vida, perder la cabeza, arrugarme como una pasa y que ya no te guste, que no te conquiste, que no te enamore, porque yo siempre he querido ser algo especial para ti, ¿sabes? Aunque yo conozca perfectamente que hecho estoy del mismo barro que los demás, siempre he querido que me vieras como una pequeña joya, como un diminuto, pero valioso, diamante”

       “Tal vez haya sido esa mi forma de quererme también a mí mismo, porque si uno no se aprecia, no se quiere, ¿quién lo va a querer? A lo mejor únicamente por eso soy tan valiente de enfrentarme yo solo a todo esto. O, qué sé yo, tal vez resulta que es fácil para un hombre como yo jugar a estar solo, mi amor, cuando sabe que pertenece, para siempre, a una mujer como tú. Me voy más allá de las adelfas, allí te espero, mi amor, no tardes. Pero tampoco tengas prisa, y disfruta del próximo Año Nuevo y de todos los que te queden, porque para mí, a partir de ahora, el tiempo ya no tendrá sentido”.

       “Así que te envío esta, mi última carta de Navidad, con la cita de un escritor que a ambos nos gustaba mucho, Albert Camus: “El hombre tiene dos caras: no puede amar sin amarse antes a sí mismo.”

       “Para que, durante el Año Nuevo, cuando la leas, después de pensar en ti, pienses también un poco en mí. Porque la eternidad también me da miedo, y no tengo a nadie más a quien contárselo. Mil besos. Y adiós.”

         Escrito para la Revista de Todos: http://larevistadetodos.blogspot.com/
        Basado en la historia del personaje Peter Fleming de mi novela "El día que fuimos dioses".
            
       

domingo, 9 de diciembre de 2018

DOBLE CONMEMORACIÓN



     



        Hace treinta y cinco años recibí mi primer premio literario oficial que, en realidad, fueron dos, en los concursos de poesía y relato corto del antiguo Banco de Bilbao.

        Fueron unos certificados y unas bandejitas de plata con mi nombre grabado, que me entregó el director de RRHH Amadeo García de Salazar, ya desaparecido, además de la publicación en la revista Bancobao, que guardo con mucho cariño. 

        En la foto muestro un punto de seriedad y trascendencia que no deja de chocarme. Tal vez ya intuía en mi interior que no volvería a la literatura hasta 25 años más tarde. A la literatura pública, me refiero. Porque nunca he dejado de escribir en mi vida. Pero los pragmáticos números me absorbieron durante mucho tiempo.

        Hace 10 años aproximadamente mi vocación me llamó de nuevo,  ahora ya sí de una forma definitiva, con un proyecto ambicioso, mi novela "El día que fuimos dioses". Y, a partir de ahí, no he parado: 7 libros en solitario, varios colectivos y otros cuantos que tengo sobre la mesa esperándome.

       Pero hoy es tiempo de levantar la vista y celebrar esta doble conmemoración. 

      Y hacerlo, por supuesto, con mis lectores: con una promoción de mi obra sin igual, que podéis ver abajo y en mi página web.  Seguro que encontráis en ella algo que os gusta.

        


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