Gracias a todos los que habéis unido vuestras fuerzas para que estos primeros días de #RODAJE hayan sido Estupendos! Un equipo de lujo en todos los sentidos, un honor poder compartir y vivir éste maravilloso proyecto que nacía hace ya 7 meses! Sonido, Luces, Dirección de Arte, Vestuario, Dirección, Equipo de Producción y Reparto artístico: talentoso, cercano, fantástico...Un elenco de Vida que arranca con un fantástico Proyecto que llegará muy lejos! En nombre del equipo de Productores de #DELÍRIUM os damos las gracias a #TODOS!
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lunes, 11 de mayo de 2015
ACTORES
Acabo de regresar de Rascafría. Que es, con sus bosques, como el paisaje de aquella serie tan famosa que nos conmocionó a todos: Twin Peaks.
Y, allí, en un plató, ubicado para la ocasión en un garaje de un chalet de esta localidad, se han grabado las dos últimas secuencias de una presentación, o teaser, de una película de terror, más bien de suspense psicológico, que se llamará "Delirium" y que tiene muy buena pinta.
Hay actores importantes del cine y la televisión españoles como: Lydia Bosch, Juanjo Artero, Joaquín Climent, Carlos Mestanza o Natalia Rodríguez, bajo la dirección de Nacha Cuevas que también realizó "Victorita, Victorita..." basada en mi novela "El día que fuimos dioses" y fotografiada también por Raúl Mota.
Siempre he defendido que un buen actor no es solo la continuación de un buen escritor. Aunque también. Sino, sobre todo, es un escritor en sí. Primero piensa las emociones, las hace suyas, las siente, se empapa de ellas y, luego, las expresa ante la cámara. Lo mismo que hace un escritor ante el papel.
Me ha emocionado oír el llanto de Carlos Mestanza y Natalia Rodríguez en ese pequeño garaje, que simulaba un depósito de cadáveres, cuando el bedel del mismo, les mostraba los cadáveres de personas tan cercanas a ellos. Y repetir ese dramatismo, una y otra vez, como yo hago cuando repaso de arriba a abajo mis textos, hasta que adquieren la textura que yo busco, la profundidad y enfoque definitivos que busca la película, la historia que hay que narrar.
Lo que le pasa al buen actor, o al buen escritor, es que representan las vidas de otros, pero con una pose, con una impronta, que acaba siendo la propia destilación de la experiencia vital de ellos mismos. Que no de su biografía.
Y eso los actores lo llaman credibilidad. Un buen actor hace creíble un personaje. Yo, en los escritores a eso lo llamo autenticidad, que no autobiografía. Un escritor autobiográfico es un escritor pobre, por cuanto solo puede representar su propia vida y, encima, con los sesgos y subjetividad que ello comporta. Es un autor rígido y limitado. Un escritor auténtico pude escribir de casi todos los temas, pero siempre con su impronta, con su estilo, con su sensibilidad. Vertiéndose en sus personajes, y quedando retratado en ellos, como Cristo en el paño de la Verónica, por poner un ejemplo muy gráfico.
A mí me hubiera gustado ser actor. Y, por eso, quizá, me gusta tanto escribir. Que es, al fin y al cabo,
una forma de actuar, de mostrar, de sacarte fuera el arte que crees que llevas dentro.
Y, cuando no escribes, poder disfrutar haciendo posible de alguna manera que otros lo hagan. Aunque sea de forma modesta, formando parte de un gran proyecto de producción. Fue una tarde muy gratificante, que promete, además, interesantes frutos.
Os invito a visitar en Facebook la página de este proyecto:
https://www.facebook.com/pages/Delirium/1492136567734958?fref=ts
viernes, 1 de mayo de 2015
PÁGINAS ROTAS DEL DIARIO DE UN ESCRITOR ( 3) POEMAS DEL OLVIDO.
¿CÓMO LATE MI CORAZON?
Niña, ¿puedes oír cómo silba el viento ?
Yo puedo entender lo que dice.
Niña, ¿puedes cerrar los ojos y dormirte
esta noche?
Yo
sueño con vagar por el cielo estrellado.
Eternamente.
Veo
desde allí el camino.
Es
largo y la cuesta empinada.
Niña, ¿de qué color son tus recuerdos…?
…¿Pensarás alguna vez en mí?
Quizá cuando llueva y el agua
Arrastre las hojas muertas…
…También estuvieron un día
Mirando al sol.
Como yo.
Ya solo queda la fragancia del adiós
Y, dentro de poco, nada.
Niña,
¿tú sabes dónde está lo que tuvimos?
Yo vago desnudo por ningún horizonte
¿Quedará algo mío en ti?
O solo
esa lejana melodía,
A la que, poco a poco, apaga la
distancia.
Como a mí.
Sí. El camino será largo y duro.
Y la meta incierta.
Niña, ¿tú sabes cuál es el final de los
finales?
Yo pensé que todo conducía hasta ti…
…¿No te sientes nunca sola?
¿O es que nunca estuviste conmigo?
Por eso ahora llueve y llueve
Y la lluvia nunca me moja.
¿Es que no puedes oír cómo late mi corazón?
Francisco Rodríguez Tejedor para
el Blog "Los mejores 101 momentos de amor".
domingo, 26 de abril de 2015
PAGINAS ROTAS DEL DIARIO DE UN ESCRITOR (2): UN NIÑO EN LA PLAYA
Ya sabes que todo en esta vida es un acto fallido. Y, hasta a veces te lo dices, inútil. Es como sacar agua
del mar. Por un niño y en un pequeño cubo y almacenarla en un hoyo, que éste ha hecho en la playa. No lo resiste la lógica. Ni siquiera la
ilusión. Pero él lo hace. Y, además,
disfruta mientras se siente bañado por el sol y por, qué se yo, el empuje que
le hace sentirse importante.
A ti, si hay algo que te atrae
y por lo que luchas, es por continuar siendo un niño. Y, como él, seguir sacando
agua del mar que, luego, algo que no sabe el niño sin duda, siempre vuelve a donde tú la sacaste. Y queda todo igual.
Uniformado por la gran fuerza de los océanos y de las mareas. Que siguen
conformando esa inmensa mancha azul, que engulle todos tus pequeños esfuerzos e
ilusiones. Pero esa es otra guerra.
A ti te gusta la personal batalla de coger el cubo, llenarlo y verterlo en el hoyo que, con tanta
ilusión, has hecho en la arena. Y volver,
una y otra vez, a llenarlo de agua en el mar inmenso, mientras se consume una larga tarde. O, tal vez, la vida
entera.
Qué más da. De alguna forma hay que pasar el tiempo. O la vida.
Todo se consume y se agosta cuando cae el sol en un atardecer dorado en la
playa.
Solo permanece de nosotros el esfuerzo. Por llegar. Por sentir. No sabes el qué, ni a dónde.
Sólo quedan, al caer la noche, unos vagos recuerdos y el cansancio
de la lucha.
Y esos brillos que una vez sentiste. Mientras el afán y la fuerza
del empuje de la ilusión, te hicieron creer que te llevaban más allá.
A lo mejor lo hicieron. Quién lo sabe. Tú no podrías jurarlo, desde luego. Sino sólo
contarlo. Escribirlo.
Y, en el fondo, te sientes agradecido por ello.
FRANCISCO RODRÍGUEZ TEJEDOR.
Escrito para el blog www.eldiaquefuimosdioses.blogspot.com
y para Facebook, Linkedin y Twitter.
sábado, 18 de abril de 2015
MELANCOLIA
Cuando la melancolía te inunde, no te preguntes por qué. Es cosa de la Luna. De su fuerza misteriosa que mueve y remueve las mareas.
Así que sumérgete en el paisaje de tristeza que hay bajo las olas, en el silencio de los peces y en la mudez de las rocas.
Y, cuando ya no puedas más, cierra los ojos y déjate llevar por la corriente submarina que te lleva al comienzo del comienzo. Cuando solo eras una larva acuática y tenías todas las vidas por delante.
Y la inocencia todavía sin marchitar. En el tiempo de las aguas transparentes, de los ojos limpios, del claro cristal.
Del libro Los mejores 101 momentos de amor. El libro más popular de Editorial Alhulia en 2014 y 2015. Ver e-book en: http://www.casadellibro.com/busqueda-generica?busqueda=francisco+rodriguez+tejedor&nivel=5&novedad=-1&formato=-1&idcategoria=-1&tipoAccion=-1&edad=-1&tipoproducto=-1&condicion=-1&idioma=-1&valoracion=-1&encuadernacion=-1&estadousuado=-1&idlibrero=-1&precio=-1&idcoleccion=-1&tipolector=-1&estadolectura=-1&ordenar=10
sábado, 4 de abril de 2015
METAFORA DE VIDA
“DISTINTAS FORMAS DE MIRAR EL AGUA” – JULIO LLAMAZARES.
En el último libro de
Julio Llamazares se nos muestran diecisiete formas de mirar el agua que, en
realidad, serían diecisiete formas de mirar la vida. Porque si hay un símbolo
de esta última éste siempre ha sido, es y, probablemente, seguirá siendo en el
futuro, el agua.
Los astrólogos lo saben
muy bien cuando estudian el universo: para rastrear la posibilidad de vida en
él, hay que rastrear el agua.
El origen de la vida en
la Tierra también fue en el agua, donde empezaron las primeras bacterias y,
nosotros mismos, flotamos en el útero materno, relleno fundamentalmente de
agua, antes de nacer.
Pero Julio Llamazares
lleva al protagonista de esta historia,
un muerto que ya es solo un montón de cenizas tras su incineración, a que repose bajo las aguas de un pantano que
cubren el pueblo donde aquel nació y de
donde fue expulsado, precisamente por otra gran fuerza generadora de
vida, que es el progreso, y que bien pudiera representar la presa con la que se
construyó el lago.
Y cada una de las diecisiete
personas, sus familiares y seres más queridos, que lo despiden, echando sus
cenizas al pantano, solo hacen que rumiar, cada uno con distintas ideas en su
mente y sentir, con diferente dolor e intensidad en su corazón, esta paradoja
de nacer del agua y morir ahogado en ella.
O recordar las ilusiones
del principio de la vida y cómo te aparta de ellas el manotazo del destino,
bien, disfrazado de progreso, bien, desnudo y mostrando toda la aleatoriedad y
dureza de la que es capaz.
Porque el agua también
destruye la vida que crea, como el tiempo que nació con nosotros nos va
devorando día a día hasta terminar de aniquilarnos.
Ya en las entrañas del
libro de los libros, Dios anegó el mundo de agua para acabar con él, aunque
salvara a Noé y su Arca. Porque el agua
da la vida pero también la quita, como cada bocado de aire que respiramos nos
alimenta, pero nos va oxidando por dentro, hasta convertirnos en herrumbre. O,
como cada paso del progreso se lleva por delante a todas las víctimas que se
necesitan para darlo.
Así que estos diecisiete
testigos del naufragio de la vida del protagonista, se miran en el agua, pero solo para verse sus propias cicatrices
en el espejo. Tal vez busquen su propio
Arca de Noé, esa urna de latón, donde un
día reposarán sus propias cenizas, mientras se preguntan atónitos a sí mismos
qué sentirán los otros, tan inermes como ellos y si todo este embrollo habrá
merecido al final algo la pena.
Y esta metáfora es lo
que a mí más me ha gustado de este libro en el que, sin llegar a los decibelios
de “La lluvia amarilla”, puede oírse sin embargo, muy nítidamente, el grito de
la soledad y del infortunio humanos. Que
es el tema, a mi juicio, recurrente en la obra de este escritor tan singular.
Porque hay muchas más de
diecisiete formas de mirar el agua, tantas como hombres sobre la tierra, aunque
solo haya, al final, unas solas y únicas cenizas, que nos recuerdan, sin
embargo, que una vez fuimos fuego y brillamos en la oscuridad, mientras nos
duró la gasolina.
O, simplemente, es que vino el agua del pantano y
quedamos anegados por él.
Francisco Rodríguez
Tejedor
Escrito para el blog:
www.eldiaquefuimosdioses.blogspot.com
viernes, 3 de abril de 2015
BAJO LA LUZ DE LA LUNA
Hacía casi 3 años desde la última entrevista a la luz de la luna, que hice con un entrevistador tan especial. Nos henos acordado de nuevo, por la preciosa luna que hacía anoche y porque coincidía, qué casualidad, con el punto y final de mi nueva novela: "MEMORIAS DEL SAUCE CURVO".
Solo recomendable para fans de los claroscuros, noctámbulos y amantes de la literatura de este servidor.
https://www.youtube.com/watch?v=ajtM4iQu7X0
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