miércoles, 28 de octubre de 2026

EL OPTIMISMO. DE SEGÚN COMO SE MIRE TODO DEPENDE. (PARA EL PROYECTO DESTELLOS).

 

Ah, el optimismo... ¡Si fuéramos conscientes de que depende en una grandísima parte de nosotros!

"Veo el vaso medio vacío, o medio lleno", decimos. Y no es lo mismo. ¡Lo sabemos bien! Pasa como con los decimales que, al final, redondeamos, resumimos: un 4,4 es un 4, y un 4,6 es un 5. ¡Aprobado y pase al curso siguiente! Y el otro, qué pena, ¡a repetir!

Nada se ha conseguido nunca sin entusiasmo, nos dejó dicho Ralph Waldo Emerson. Y ese nada incluye enamorarse, ganarse un amigo, escribir una novela o construir un puente. La fe mueve montañas, y el pesimismo nos entierra debajo de ellas, añadiría yo.

Yo tenía un buen amigo cuando estaba en la universidad. Íbamos a correr juntos a la Casa de Campo y nos contábamos nuestra vida. Cuando terminamos la carrera empezamos la mili al mismo tiempo y, lo que son las cosas, al poco conocimos cada uno a una chica. Eran chicas interesantes, pero en aquella época los dos pensábamos lo mismo.

-No me apetece la idea de una relación larga, seria y formal. Bastante hemos estado estos putos cinco años casados con la carrera, para ponernos ahora otras esposas. No quiero ninguna obligación - nos decíamos.

Pero, claro es. Veníamos a Madrid con un permiso y las llamábamos. Siempre estaban disponibles y cada vez más ilusionadas.

Pero, ninguno de los dos lo veíamos nada claro, así que dábamos lo mínimo.  Y, además,  nos decíamos:

–Uf, y encima esta distancia. Vete a saber qué hacen cuando nosotros estamos en Córdoba o en Valladolid. Esto no puede acabar bien. Yo sigo con el freno echado.

 En lo que no pensábamos nosotros era en que aquellas chicas también podían hacerse la cuenta de que a lo mejor estábamos perdiendo el tiempo con ellas y que se quedarían más solas que la una cuando aquello del ejército terminara.

Así que aquellas relaciones, que podían ir mejor, iban a solo a medio gas. Un poco más que una amistad. Que, en el fondo, era lo que nuestro pesimismo nos exigía. 

Lo cuento, muy literaturizado, en Lejos del Sauce Curvo. Al final, aquello acabó como el rosario de la Aurora y en ambos casos de una forma similar. Acabaron ambas con dos antiguos novios, auque eso sí, sin decirnos ni palabra y jugando con dos barajas por si. Es decir, la profecía autocumplida.

Lo hablamos él y yo muchas veces cuando terminamos la mili y volvimos a correr juntos. A lo mejor las cosas hubieran terminado, en todo caso, con ruptura, eran dos chicas interesantes, pero quizás no adecuadas para nosotros, a las malas se acaba conociendo uno muy bien. Pero, aquella parte hermosa que nos unía y que nos podía haber enriquecido a ambos en aquellos meses tan especiales, quedó diluida en nada por falta de entusiasmo y de una predisposición y visión negativa de aquellas relaciones. Cuando en una situación de distancia como aquella  se exigía todo lo contrario: mayor cercanía y mayor comunicación.

Yo recuerdo aquella época de forma muy triste y muy gris. Quizás lo único positivo es que me juré que jamás iniciaría una relación con el entusiasmo enterrado bajo cien cascotes y prevenciones.

Sí, ese ponerse la venda antes que la herida, es el primer síntoma del pesimismo. Claro, si tienes una persona muy inteligente a tu lado y que te quiere mucho, las cosas se reconducen. En aquel caso no tuvimos esa suerte.

Así que, aprendí, aprendimos,  que cada plan, cada proyecto, cada relación, exige unos cimientos de partida que pasan por meter en nuestra cabeza su mejor versión. Y apostar por ella. 

Y el optimismo es contagioso, y el pesimismo también, como lo fue en la experiencia que cuento arriba, y esa suma de entusiasmo de tus compañeros de proyecto no es solo una suma, es una multiplicación que te lleva en volandas hacia el futuro.

¿Podemos caer en el ilusionismo? ¿En no darnos cuenta de la realidad y perseguir sueños imposibles o irreales? Es un riesgo que se corre, pero que tiene fácil solución: hacer una evaluación cada cierto tiempo poniendo los pros y los contras en un papel y cómo van evolucionando en ese proyecto de vida en el que te has embarcado.

Y, cuando aprendes a navegar por los mares del optimismo, todo tiene otra luz, otra energía, otra belleza y otra bondad.  Para mí la vida tiene dos piernas con las que la debemos caminar: la ilusión y la esperanza.

La primera, para acometer con entusiasmo nuestros proyectos y la segunda para tener el deseo y el pálpito de que van a terminar bien. De que la luz es siempre superior a la oscuridad y la bondad a la maldad. 

Y si alguna vez las tornas se viran y vienen las malas rachas, todavía será más necesario el optimismo para dejarlas atrás lo antes posible. Ya nos lo dijo Voltaire: "Ser optimista es la locura de insistir  en que todo está bien  cuando eres desgraciado".


VAMOS A PASARLO BIEN.

Creo que ya he contado en este diario literario y personal que hace un par de años para celebrar nuestro 35 aniversario de casados, nuestros hijos nos propusieron desposarnos de nuevo en la famosa y entrañable capilla Graceland de Las Vegas.

Estas cosas de citarse de nuevo con el pasado y rememorarlo, cuando ha pasado tanto tiempo, pueden provocar escepticismo. Contra ello, hay una vitamina que siempre funciona: "Vamos a pasarlo bien" y no preocuparte de nada más. Porque entonces se reúnen en tu mente los bonitos recuerdos del pasado  con la ilusión por hacer también un recuerdo inolvidable de los que vienen.

Una vez que decidimos hacerlo, fuimos aplicando este "Vamos pasarlo bien" en cada paso y todo funcionó: desde la preparación y compra del vestido y traje de boda, hasta el visionado de nuestro primer casamiento para recordarlo, la boda en sí, mucho más hermosa de lo que yo me esperaba, o quizás es que la belleza ya la llevaba ya dentro, la compañía de nuestros hijos,  el viaje de novios todos juntos por la Costa Oeste americana, en fin, una gran idea acometida con esta ilusión básica y sencilla: "Vamos a pasarlo bien". 

Desde entonces yo le digo a mi mujer que somos unos recién casados. ¡Y tenemos que comportarnos como tales! ¡Y funciona! Aquel viaje produjo un rejuvenecimiento en nosotros y una renovación de nuestra ilusión por estar juntos. Y la ilusión y la esperanza siempre empujan con entusiasmo al tren del amor.

Este verano realizamos un viaje en coche por las Rías Bajas, hace 37 años hicimos otro recorrido memorable por ellas, en nuestras primeras vacaciones de casados unos meses más tarde de la luna de miel.

Fue estupendo tratar de localizar, por las fotos y vídeos que nos hicimos en su día, estos lugares entrañables para nosotros y recordar de nuevo los sentimientos que nos embargaban entonces. No somos solo lo que fuimos, sino mucho más: nuestro presente y nuestro futuro mejoran con los buenos sentimientos que recuperamos a la luz de tan bellos paisajes.

Con permiso de mi mujer, incluyo un minuto de este viaje. "Vamos a pasarlo bien" par este diario literario y personal.  Con esta disposición tan sencilla ya tienes la mitad del camino ganado.

Ahí va ESTE ROMÁNTICO RINCÓN...: https://www.youtube.com/watch?v=5DXd5I7wTIs

TODO DEPENDE DE SEGÚN EL COLOR CON QUE SE MIRE:

Pero, no se trata solo de estos momentos especiales, de viajes únicos e inolvidables, sino de nuestro día a día. En el que nos ocurrirán decepciones y aciertos, frustraciones y éxitos, y, sobre todo, en los que nuestro margen de maniobra será muchas veces insignificante y deberemos adaptarnos y aceptar lo que se nos viene encima. 

Ah, el optimismo... Yo he escrito mucho sobre él, que es otra forma de aprendértelo, de interiorizarlo y, además, de compartirlo con los demás. Mis libros "Mil palabras para el optimismo" y "Soñadores", coescrito con mis hijos, dan buena fe de ellos.

Y, pensando en todo esto, ciega mis ojos el recuerdo de una canción que es un destello  de ilusión, de esperanza, de aprender a ver las cosas de otra manera, en su mejor versión.

Sí, todo se encuentra en nuestros ojos, en las gafas que nos pongamos en todo momento. Para saber ver o no que todo depende de según el color con que se mire.

Ahí va este temazo de Jarabe de Palo: DEPENDE. Os invito a escucharlo con frecuencia. Seguro que vuestros ojos y vuestro corazón os lo agradecen.

https://www.youtube.com/watch?v=dgf5QlcyTFY



En el Círculo de los Deseos de Sanxenxo este verano.Un buen lugar para practicar el optimismo.