jueves, 18 de enero de 2018

TIEMPO Y PROGRESO




     He recuperado esta vieja foto de cuando yo tenía diecinueve o veinte años, al hilo de un reencuentro con una compañera de aquellos tiempos.  Por aquella época, el antiguo Banco de Bilbao, donde yo trabajaba,  lanzó a los cuatro vientos: “El Banco de la Mujer”. Pero no por ninguna ocurrente campaña de marketing, sino porque, por primera vez en la historia de España, se permitía a la mujer tener abierta a su nombre una cuenta bancaria. Hasta entonces necesitaba también la firma del padre, si estaba soltera, o la del marido, si se había casado.




      Hoy todo esto nos parece como si habláramos de las colonias. Pero no fue hace tanto. Bien lo saben todas aquellas mujeres que sufrieron hasta entonces la esclavitud económica.

      El tiempo pasa. Que es algo terrible, pero también maravilloso,  para la vida de cualquiera. Yo no tengo ya veinte años, sino veinte arrugas más, pero, también, en compensación, un hijo que tiene ahora, precisamente, veinte años.

      El tiempo es el carburante del progreso, que se alimenta de aquel y de la inteligencia y  también de la justicia, que siempre es lenta y no suficiente. Por eso la máquina del progreso tira y tira de la locomotora del tiempo y de la vida, en pos de un futuro mejor y más justo.

      Para mí, en el siglo pasado el acontecimiento más importante, y con diferencia, fue la revolución de la mujer que continúa todavía con virulencia hasta hoy. Donde todavía no se ha alcanzado la igualdad, ojalá no se llegue a la uniformidad, pero se está avanzando mucho y está en puertas.

      En este siglo presente la revolución será la del hombre. La del nuevo hombre. Junto con la de una paternidad compartida y responsable, en la que previsiblemente el papel de la mujer, inclusive físicamente, por los adelantos técnicos, se reducirá.

    Habrá que encontrar nuevos equilibrios. Y mantener, al mismo tiempo, la atracción por lo diferente. Por los ángulos y contraángulos que aporta cada cual en la pareja.

       Ese será, fundamentalmente, trabajo y objetivo de los chicos y chicas que hoy tienen veinte años. A ellos también les cogerá en volandas el tren del progreso que, además, con las nuevas tecnologías, más que correr volará vertiginosamente.

      Pero también a los demás, que no podremos escaparnos ni escabullirnos  a pesar de que, en pocos años, hemos visto ya pasar tantas cosas. Y, de alguna manera, hemos contribuido a ello. A que pasaran.


      Y esa es nuestra suerte y también nuestra carencia. Haber aportado al progreso nuestro buen hacer y nuestra inteligencia y, también, desgraciadamente, tener que lamentarnos por habernos quedado todavía a medio camino en muchas cosas. 

     Por ello tiene también sentido el tiempo que nos queda, para seguir empujando el tren del progreso y, cuando nos falten las fuerzas, orientar con nuestro ojos,  ¡que han visto tanto!, a los que  ya poseen  toda la energía para conducir los tiempos nuevos.


domingo, 7 de enero de 2018

HÁBLAME DE LA ESPERANZA





Háblame de la esperanza
De  la que se visten los pájaros
 El rumor de los regatos
Y el silencio de la nieve blanca

Háblame de la esperanza
De la que trae la primavera
 La flor de los almendros
Y la  alegre luz de las ventanas

Háblame de la esperanza
Que habita en la mente de los niños
 En las alas de las mariposas
Y en la claridad del agua

Háblame de la esperanza
Que duerme en los buenos sueños
En los pasos de las gacelas
Y en la  bondad de las  hadas

Háblame de la esperanza
Que huele a vino y a rosas
A masa de hacer el pan
Y al viento fresco en la cara

Háblame de la esperanza
Que hoy no quiero ver las sombras
Ni la soledad de las cuevas
Ni el tiempo terrible que pasa




Háblame de la esperanza
Que lleva a las verdes praderas
A la cima de los altozanos
Y al calor de tu casa

Háblame de la esperanza
Que hoy no quiero ver llorar
Sino llover
Solo agua fresca y clara

Háblame de la esperanza
Que  se aleje el falso ruido
Y la negra pena
Y la pesada carga

Háblame de la esperanza
Con palabras verdaderas
Que sosiegan el latido
Y acarician  con dulzura
     La soledad de tu alma.

Sí, háblame de la esperanza.


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lunes, 1 de enero de 2018

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domingo, 31 de diciembre de 2017

PROPÓSITOS DE FIN DE AÑO



Se acerca el final de año. La mejor época, sin duda, para hacer balance y, a continuación, pensar en los proyectos para el año siguiente.

Yo me acuerdo de lo que decía Abraham Lincoln: “Al final , lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años”. Mantenerse vivo, curioso, expectante, generoso y útil, que es en lo que yo traduciría la frase del viejo presidente.

Ya lo manifestaba también el importante médico y literato español Gregorio Marañón: “Vivir no es solo existir, también crear, saber gozar, saber sufrir y no dormir sin soñar”. Seguro que, como médico, también hacía hincapié en ello mirando nuestra propia salud: física y también mental.

Pero todo esto viene desde lejos. Desde la antigüedad. Porque estas cosas siempre han estado en la cabeza de toda persona, viviente y sufriente, que ha tenido que administrarse, lo mejor que puede y sabe, el siempre escaso tiempo que le toca a cada cual gastar en la corteza terrestre. Confucio: “¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir”

Pues eso, FELIZ AÑO PARA TODOS Y QUE REALICÉIS EN ÉL VUESTROS MAS ÍNTIMOS PROYECTOS.





Escrito para blog y redes sociales.

domingo, 24 de diciembre de 2017

NOCHE DE PAZ




       
 El día y la noche son como el corazón del hombre, que ofrece a veces la luminosidad de sus buenos deseos y, otras, los momentos tenebrosos de destrucción y dolor. Pero, por una vez, la noche se llenará del resplandor de las estrellas de los hombres de buena voluntad, que hoy seremos todos Y solo habrá luz y alegría en las pupilas de los niños que la vivirán por primera vez. Y también en todos aquellos que alguna vez fuimos niños.
         Yo os deseo una Noche de Paz. Porque la literatura nos hace niños de nuevo soñando e imaginando mundos inocentes donde nadie muere de verdad y donde nosotros sólo somos los magos de las palabras, que crean la fugaz ilusión de poder vivir otras vidas y otros mundos, donde solo hay días luminosos y una sola noche como ésta.



miércoles, 20 de diciembre de 2017

NO EMPEQUEÑEZCAS A LOS DE TU ALREDEDOR.




Dicen que la mejor manera de querer a alguien es, sin duda, aceptar y apoyar de buen grado su particular forma de ver la vida. Y, si haces algo más, debiera ser ayudar a su desarrollo en su particular camino, eliminando barreras, limitaciones y dificultades que pudiera tener, para que se sienta más importante a tu lado, con una mayor autoestima.

A veces algunos hombres empequeñecen a sus mujeres, día a día, de una forma consciente o larvada. Hasta que las anulan. Y, cuando ya no valen nada, acaban destruyéndolas hasta físicamente. Es la lacra de la violencia de género, por una masculinidad mal entendida. O, simplemente, porque se quieren engrandecer ellos mismos o, tal vez, protegerse de sus miedos y temores, a costa de empequeñecer lo que les rodea.

La cantante Rozalen lo explica muy bien en esta bellísima canción: "La puerta violeta". Y lo niños del colegio Juncal del Puerto de Santa María lo dibujan mostrando la verdad inquebrantable que muestra la mirada limpia de la inocencia.



Escrito para el blog: www.eldiaquefuimosdioses.blogspot.com 21.12.2017

viernes, 15 de diciembre de 2017

LA MAGIA DEL CINE




Un día vinieron los cómicos. Yo tendría cuatro o cinco años. Vinieron con un pequeño circo, qué se yo, dos leones famélicos, tristones y cuatro monos pizpiretos . Y aquellos payasos, calzados con zapatones, que se tiraban las tartas a la cabeza. Llegaron en un camión enorme, de catorce ruedas, que nosotros las contamos, una por una, varias veces, corriendo a su alrededor.
Yo llevaba sin dormir varios días, o durmiendo mal, quiero decir, preso de emociones y excitaciones sin cuento. Pero aquello del circo solo me dejó un poso de pena enjaulada, junto a los leones marchitos, y un deje de tristeza exhalada por los ojos brillantes de los payasos, maquillados de hambruna y desesperanza.
No sabía yo que la niñez, como la vida, era un desencanto permanente. Del que te recuperabas, entonces, eso sí, casi de inmediato. Con una nueva ilusión, con la que inaugurabas el mundo de nuevo, y la alegría, llena de luces, colgaba, otra vez, de los balcones de tus pupilas, tintineando como las campanillas de los caballos trotones. Porque a los pocos días vino la gente del cine.


Así que cuando, ya de noche cerrada, entramos en el salón del Ayuntamiento, el más grande del pueblo, y nos sentamos en aquellos bancos de madera, lo hicimos con el corazón expectante, mientras mirábamos fijamente a aquella pared blanca, sobre la que huían, atónitas, las arañas.
Entonces apagaron las bombillas y un chorro de luz inundó de color y de música aquella enorme pantalla de yeso blanco. A pesar de todo el tiempo transcurrido, de todas las ilusiones, de todos los desencantos, todavía me queda, adentro, aquella magia. No hay nada que me gustaría más que saber el nombre de aquella película, que no he vuelto a ver, por mucho que lo he intentado y ya no sé dónde buscar.
Había una pradera de un verde reluciente y extraño y una vaca con dos terneros tumbados en ella, durmiendo al sol. Entonces apareció una niña de cabellos dorados y vestido rojo, la niña más guapa del mundo. Tanto, que miré hacia atrás, al proyector, para buscarla entre las estrellas de polvo suspendido. Cuando regresé, enamorado, a la pantalla, un indio, en un veloz y gigante caballo, portaba en la grupa a la niña, que me miraba, pidiéndome ayuda, con el terror y la esperanza pintada en sus ojos azules.
Nunca la he olvidado. Y nunca la olvidaré. Después de todos los años que soñé con ella. Todavía, cuando veo una del Oeste, ya casi no las ponen, por un momento aparece el caballo veloz que me la trae de vuelta. Pero ya sé que solo es un instante y que nunca vuelve.
Sí, nunca he olvidado la magia del cine. Como la de la literatura. Dos árboles frondosos que echaron en mí sus primeras raíces entonces.


MEMORIAS DEL SAUCE CURVO: Échale un vistazo aquí: goo.gl/TuP55n: