sábado, 12 de noviembre de 2011

ANTONIO HERRERA CASADO. RESEÑA SOBRE "EL DIA QUE FUIMOS DIOSES"

     Antonio Herrera Casado es una institución en La Alcarria y en Castilla-La Mancha donde, recientemente, ha sido nombrado Hijo Predilecto. Tiene a sus espaldas una obra ingente donde explora, disecciona, analiza toda la historia, el costumbrismo, el patrimonio artístico y cultural de toda La Alcarria en sus diferentes pueblos.  Es también un referente cultural en la región.Hoy, con motivo de la firma de mi novela en la Librería Lua de Guadalajara he tenido la oportunidad de conocerlo y agradecerle la lectura de mi novela.  Precisamente en el día de hoy ha publicado una reseña sobre ella que, por su interés, reflejo a continuación. Animo al resto de los contertulios y visitantes de este blog a contrastar sus puntos de vista con esta reseña.



Viajes por el Mundo



La primera novela de un alcarreño


El sabado 12 de Noviembre, a media mañana, Rodríguez Tejedor firmará ejemplares de su primera novela “El Día que fuimos dioses” en la Librería LUA de Guadalajara. Sigue aquí su blog.
Acabamos de leer la primera novela de Francisco Rodríguez Tejedor, titulada “El día que fuimos dioses” y que ha editado “Alhulia” como número 112 de su Colección “Crisálida Narrativa”. Rodríguez Tejedor es un autor alcarreño, nacido en Sacecorbo en 1957, y ya curtido en los campos de la literatura tras muchos escritos de prosa y poesía. La novela, así, de entrada, es un monumento a la literatura, a las palabras medidas y conscientes, al orden lógico de las cosas, a los personajes ficticios y reales a un tiempo. Es un libro maduro porque se ha escrito a lo largo de mucho tiempo, se le ha repasado una y otra vez, se cimenta sobre otros versos y se ayuda de un gran literato, de Antonio Machado, que bulle en el fondo de toda la obra.
Aunque el autor alcarreño que hoy descubrimos tiene todavía mucho camino por recorrer, muchas cosas nuevas con que sorprendernos, la obra con que aparece en el mundo de las letras es muy valiosa, tiene sustento, es sólida. Quizás le sobran algunas páginas de excesivo lirismo, cuando los protagonistas ejercen sus soliloquios en torno a algunas ideas centrales, que se ve son las que al autor preocupan de verdad (como a muchos humanos que ejercitan el don del pensamiento) y que vienen a ser estos: el amor, los recuerdos, la preocupación por el tiempo que se va, etc.
La trama es buena, consistente: quizás se espera muy al final para darnos las visiones definitivas de las causas de tantos interrogantes. Pero eso es lógico: no nos va a servir la solución del enigma al principio. Quizás lo más bonito, literariamente hablando, de este “El Día que fuimos dioses” sea el recorrido que los protagonistas hacen por la España machadiana, desde Sevilla, a Collioure, pasando por Soria y Segovia. Es una especie de viaje literario, de perfecta ruta poética la que se entrecruza con las historias de los personajes.
Sorprendente, de verdad, la solución que se da a la trayectoria de dos personajes masculinos que centran la novela. Tiernos los trayectos de los personajes femeninos. Quizás falten aquí (es una manía de lector, supongo que habrá otras perspectivas) personajes de cuerpo entero, identificables en cualquier aspecto de su vida. O sea, protagonistas definidos humanamente. Pero repito: para ser la primera novela del autor, hay que aplaudirla porque lo merece, leerla con parsimonia, porque todo tiene su razón, y saborear el gran sentido literario del autor, que impregna cada página. Una apuesta magnífica que se ancla en el mundo literario de la Alcarria de la mano de un paisano.

AHC