lunes, 30 de diciembre de 2024

"TAL COMO ÉRAMOS"

 



Termina este año especial, único, para nosotros. En el que hemos hecho un alto en el camino y hemos echado la vista atrás.

Ahora no caigo en quién dijo que los recuerdos no son un sofá en el que tumbarse y solazarse con la nostalgia que producen, sino una palanca de crecimiento para el tiempo presente y el futuro.

Para mí, son algo más. Me gusta reconstruir el pasado, ser artesano de lo que fuimos, cincelar tu imagen de entonces, de cómo eras, de cómo te miraba yo. Es una forma especial de quitarnos de encima la herrumbre que han criado sobre nosotros el tiempo y las circunstancias. Y llegar hasta nuestro núcleo. Descubrir con una alegría inmensa que eso no cambia, que seguimos siendo nosotros.

Los fotogramas de entonces me traen: tu sonrisa, tu alegría, tu amor. El bien que me hacían, y el bien que me siguen haciendo. Somos dos planetas girando en nuestro destino, colgados todavía de la ilusión y de la esperanza de un cielo eterno y azul. Todo lo que buscaba entonces, lo sigo encontrando ahora, un poco más sordo, un poco más ciego, un poco más lento. Y un poco más enamorado.

He reunido las palabras para pintarte a ti en ese libro de “Treinta y cinco gramos de oro”, y ahora reúno las imágenes para hablarte en este “Tal como éramos”. He disfrutado haciéndolo un montón, buceando en nuestras fotos, en nuestros poemas y en nuestros recuerdos, que duermen en perfecto desorden, pero tan llenos de vida como entonces.

Me ha hecho tanto bien, que me propongo abordar cada año un trienio de nuestra vida juntos. Con un poco de suerte me ocupará el resto de mi existencia, cuando coincidan pasado y presente en esta obra artesana y personal, que dedico a ese bien que somos nosotros, que para mí tiene un valor inmenso.

Este año se termina, solo me ha dado tiempo a hacer la primera parte de este “Tal como éramos” en aquel trienio mágico de 1987, 1988, 1989, así que ya sé cuál será el primero de los objetivos para el año próximo: hacer la segunda parte y abordar el trienio de 1990-1992.

Muchas gracias por estos treinta y cinco años. En uno de los últimos fotogramas de “Tal como éramos”, puede verse, como fondo de nosotros, que nos acabábamos de casar, un establecimiento con el siguiente rótulo: “El premio gordo en esta casa. Lotería Nacional”. Eso mismo es lo que yo te puedo decir, tras todo este tiempo. Gracias por hacerme sentir tan afortunado.

Y brindo por otro año más: ¡Este 2025 que va a ser tan especial para nuestra familia! ¡No me lo pierdo! ¡Siempre a tu lado! ¡Siempre juntos!


https://youtu.be/4zTPBFiKzhQ

martes, 24 de diciembre de 2024

NOCHE DE PAZ

 




NOCHE DE PAZ 

El día y la noche son como el corazón del hombre, que ofrece a veces la luminosidad de sus buenos deseos y, otras, los momentos tenebrosos de destrucción y dolor. Pero, por una vez, la noche se llenará del resplandor de las estrellas de los hombres de buena voluntad, que hoy seremos todos Y solo habrá luz y alegría en las pupilas de los niños que la vivirán por primera vez. Y también en todos aquellos que alguna vez fuimos niños.

Yo os deseo una Noche de Paz. Porque la literatura nos hace niños de nuevo, soñando e imaginando mundos inocentes donde nadie muere de verdad y donde nosotros sólo somos los magos de las palabras, que crean la fugaz ilusión de poder vivir otras vidas y otros mundos, donde solo hay días luminosos y una sola noche como ésta.


sábado, 21 de diciembre de 2024

¡POR FIN NAVIDAD!






¡Muchas felicidades, queridos amigos! ¡Mis mejores deseos para vosotros y vuestras familias en estas fiestas! Un año más, se nos brinda la oportunidad de volver a encontrar la magia de nuestros recuerdos, como decía Dickens.


Yo pasaré unos días junto al mar con mi familia, esperando que las playas de Altea y del Albir me llenen la mente de nuevos horizontes para empezar a tope el Año Nuevo.

Aprovecho la oportunidad también para daros las gracias por la excelente acogida que habéis dado a mi última novela: REGRESO AL SAUCE CURVO.

Besos y abrazos. www.franciscorodrigueztejedor.com

HISTORIA DE NAVIDAD

Le habían encargado hacer aquel año el belén. Era un belén de musgo, verde y suave, de terciopelo, de los de verdad. Lo fue a buscar por las rocas de las veredas, entre regatos y escarcha. Cuando lo tuvo creó con él aquel paisaje de suaves colinas y de ríos con agua cristalina que trajo de la fuente.

Puso las casitas blancas de tejado rojo y, en el prado, los pastores con sus rebaños. Tras una loma venían los tres reyes con su séquito y, en el centro, aquel humilde portal, hecho con cuatro trozos de corteza de pino, y un burro y una vaca de ojos fijos y brillantes, que daban su calor a aquella joven pareja con niño rubio.

Fue inmensamente feliz cuando terminó aquel mundo en miniatura que ocupaba todo el aparador del salón. De premio, sus padres le dejaron, por primera vez, ir a la hoguera gigante de Nochebuena que hacían en la plaza. Nunca olvidaría aquellas vivas llamas que serpenteaban hasta el cielo, ni aquel cálido resplandor.

Tal vez por eso, cuando fue haciéndose mayor, orientó su vida hacia la arquitectura. Construiría nuevos mundos como aquel primero y todos los inviernos podría celebrar renovadamente aquella primera Navidad.

Y así ocurrió, durante muchos años. Primero fueron unos cuantos chalets, luego un pequeño polígono en el barrio y, últimamente, una urbanización entera que se denominaría «La llamarada», en recuerdo de aquella primera que, por mucho que intentaba, no lograba equiparar.

Hoy pasea, aterido de frío, por un esqueleto de andamios y grúas mudas, que rodean a centenares de casas sin terminar. Los jardines, aquellos elegantes parterres vistosos de las maquetas hechos con verde musgo, son un desolado cementerio lleno de escombros, de ladrillos y cascotes por los que deambulan las ratas. Y recorre con su mirada todo aquel mundo que él había diseñado y sólo encuentra deudas, hipotecas sin pagar, ambiciosos y especuladores huidos precipitadamente y un tiempo de efervescencia, de descorche, de burbujas, que se acaba.

Mañana será Navidad y, antes de llegar al coche y cruzar las grandes puertas de entrada enmarcadas con muros de piedra, se detiene junto a ellas y, en la umbría, observa cómo un musgo de un verde intenso, de estreno, se cose a la pared con la ilusión de todos los años.

Para él será la última Navidad, piensa, mientras se agacha y recoge el musgo de las piedras. Está acabado y sin fuerzas para continuar. Ya no habrá jamás navidades como aquella primera, que no ha olvidado, ni olvidará jamás.

Así que cuando llega a su casa hace un belén pequeño con aquellos trozos de musgo y se prepara para pasar con los suyos aquella noche, como si fuera la última de verdad: no habrá tiempo para los recelos, ni las ofensas, ni las preocupaciones, sino sólo para celebrar que están vivos y juntos, que se acuerdan de todo lo que les une y de los que ya no están…

Y, quién sabe por qué, le va creciendo dentro el calor que le sube como una gran llamarada, hasta que se cuelga en sus pupilas el espejo de aquel resplandor, de aquella lejana hoguera de cuando era un niño… Mientras él se repite, una y otra vez, para no olvidarlo nunca jamás, el secreto que acaba de aprender: celebrará siempre su Navidad como si fuera la última, tal vez lo sea. Ese cálido latido, especial y único, que te acerca, por veredas de musgo verde y suave, a aquella primera Navidad.



viernes, 13 de diciembre de 2024

¡BIENVENIDO, CAMPEÓN!


 


BIENVENIDO A CASA

Vuelves como los antiguos expedicionarios, aquellos que iban en barco a descubrir nuevos mares. Sobre uno de ellos, escribirte tú un relato literario, ¿recuerdas? Vuelves en Navidad como los que emigran a abrir nuevos caminos, más amplios y de más recorrido, por los que luego transitar. Vuelves también para tomar un respiro y cargar las pilas para esa pelea por conseguir tu reto.

Y, nosotros, felices de verte de nuevo, aunque estemos en contacto a diario, podemos tocarte, abrazarte, estar juntos y pasar buenos ratos, lo mejor posible.

Así que, ¡bienvenido, campeón!

He preparado con el iMovie que tú me enseñaste a manejar, rebuscando en el desorden de cintas y fotos que tenemos, este homenaje para ti. ¡Ya apuntabas maneras entonces!

La digitalización que nos hicieron de las cintas no es muy buena, pero, aun así, brillas con todo tu esplendor. ¡Bienvenido a casa de nuevo! ¡Te queremos!

Ahí va, beautiful boy:







He tenido que bajar mucho la calidad para colgarlo en el blog, pero se ve, más o menos. Y, sobre todo, ¡se siente!

sábado, 7 de diciembre de 2024

DESNUDOS SOBRE LA CAMA (EL OTOÑO LLEGÓ)


Desnudos sobre la cama
oímos cómo caen las hojas,
que suenan a densos silencios
y a mutismos pétreos.

Mientras los árboles se desvisten,
bruñimos nuestras corazas.

El otoño llegó
y dejó sin secretos tu pelo
que, ahora, duerme
vencido sobre la almohada.

Tú cierras los ojos,
despierta,
y el viento se lleva nuestros recuerdos,
que son los puentes que unían
nuestras dos islas lejanas.

Y yo no tengo
nada que hacer.

Enciendo un cigarrillo,
por recordar una llama.

Mientras llega la noche,
por la ventana.

Música: https://www.youtube.com/watch?v=QFCSuHDcBAE

DE MI LIBRO DE POESÍA Y MÚSICA: "POESÍA, VIDA MÍA"

Si no quieres perder nunca el amor, lee mi última novela: REGRESO AL SAUCE CURVO: https://t.ly/05tJH

lunes, 2 de diciembre de 2024

LUCES DE NAVIDAD.





     A mí, cuando llegan estas fechas me gusta salir una noche a ver las luces, las luces de la Navidad.

     Sí, llegan estas fiestas, con todo ese cruce de emociones que nos embargan  a todos. ¿Por qué será?

     La Navidad tiene su magia, y tiene su luz. Única, en todo el calendario.

     Aquí va un poema que escribí, hace algunos años, bajo sus luces mágicas:


LUCES DE NAVIDAD


 Encenderán las luces,

 subirán hasta ellas

 como globos henchidos de aliento

 tus sonrisas de niño y trapo.


  Despertarán en el arca del desván

 de su sueño largo

 tus juguetes de inocencia, y de ilusión.

 Tus figuras de loza y barro.


   Volarán por la ventana

 en la noche oscura

 hasta los nidos de luz

 más allá de los tejados, 


 o se resguardarán en el suelo,

 bajo ese calor de los belenes

 luminosos

 de lumbre y paño.


 Tu gato y tu cordero,

 tu manzano y tu rosal,

 tu almohada de colores,

 la sonrisa de tu madre,

 brillarán de nuevo, 

 en el cielo oscuro

 y azul,

 estrellado.


Y eterno.


 La energía de tu padre,

 la paz de tus abuelos,

 ascenderán por la hiedra de destellos,

 que es esa escalera de luz

 que llega hasta el firmamento.


 Otro año más volverá la magia,

 el gozo y el dolor,

 la alegría y la tristeza

 del dulce recuerdo.


 Sí, encenderán las luces,

 y se apagará otro año,

 amargo, dulce,

 acabado.


 Paseas por las aceras.

 Ha llovido, el suelo está mojado,

 el cielo, lleno de estrellas,

 adornado.

 

Y desfilan ante ti

 todos los años que vendrán:

 concretos, intensos,

 escasos.


 Solo deseas convertirte ya en luz.

 Enamorar desde arriba

 a los de abajo,

 que pasearán un día como tú,

 con el alma rota, iluminada,

 bajo el brazo.


 Transformarte ya en esa magia de verdad,

 que hoy te envuelve con su halo.

 Y te hechiza.

 Convertirte en estrella

 no solo los días de Navidad.

 Sino ya siempre,

 solo luz,

 todo el año.  



     Y, en estos días en que la literatura me da un respiro, los aprovecho para poner en orden los recuerdos de este año que termina.

     Para mí ha sido un año muy especial. Único. Algunos momentos, entrañables, y divertidos, los recojo en este vídeocortometraje. Editado sin apenas herramientas. Solo arrimándole mucha paciencia, e ilusión, claro. Solo para los buenos amigos. Se llama: "SIEMPRE NOS QUEDARÁ LAS VEGAS":