sábado, 11 de noviembre de 2023

LA VIDA PASA

 


A veces uno tiene la sensación de que la vida se ha pasado como un suspiro. Bueno, todavía no se ha pasado, nadie sabe nunca a qué distancia está de la muerte, pero, por edad media, cabría esperar un par de decenas de años más. Tampoco mucho más. No nos hagamos ilusiones. Además, que tampoco se trata de durar y durar, sino de aportar a la vida y no pasarla como un vegetal.

En cualquier caso, ya no es mucho lo que  queda, solo un cuarto de la vida en el mejor de los supuestos, por eso es tiempo de balance y aprovechar bien el tiempo que nos queda.

Pero, otras veces, uno es consciente de que la vida da para mucho. Yo he escrito dos novelas largas sobre el niño y joven Germán, con una biografía formal parecida a la mía y te das cuenta de que en la vida pasan muchas cosas, de que se ha hecho un largo recorrido, de que han sido toneladas de esfuerzo y miles de momentos buenos y provechosos, junto a un porcentaje de desagradables o desaprovechados, que es propio de humanos.

Como concluye Lejos del Sauce Curvo, no estamos solos en esta singladura. Procedemos generalmente de una familia que nos amó y nos sacó adelante y luego nosotros, enriquecidos y repletos de conocimiento y buenas intenciones, hemos formado la nuestra con mayor o menor éxito, ¿quién puede medir esto? , yo, hoy por hoy, me siento muy afortunado. Todos hemos dado cumplimiento a nuestro elegido destino y, a esta edad, nuestros retoños ya vuelan solos. También llevan a la espalda la mochila que nosotros hemos ayudado a construir y, en no mucho tiempo, si no lo han hecho ya,  ellos empezarán a hacer lo mismo. El ciclo de la vida que nunca se acaba, solo se regenera y avanza, una y otra vez, en este esfuerzo colectivo y gigantesco de llevar el mundo hacia adelante.

El otro día estuvimos en la boda de un familiar. Me gustan las bodas, como a todo el mundo, más que los funerales. Me gusta su alegría, la alegría de los comienzos, de los proyectos de futuro. Era la primera vez que asistíamos a una boda toda la familia completa: nosotros, nuestros hijos y sus parejas. También fue un comienzo para nosotros como nueva familia. Y fue un gran momento para hacerlo. ¡Alegrías que te da la vida en este última estación!
















Brindemos por ello, por estar juntos.





viernes, 10 de noviembre de 2023

UN DÍA DE UN ESCRITOR

 



UN DÍA DE UN ESCRITOR
El escritor se levantó pronto. Tenía una mañana ocupada. Y no con la escritura precisamente. Sino con el cine. Quería ayudarles a sus hijos en la revisión de los contratos de su participación en el documental “Puetas abiertas” sobre igualdad de género. El escritor, salvo excepciones, no contempla ya participar en la producción ejecutiva de ninguna obra cinematográfica más. Quiere retirarse de toda actividad profesional excepto escribir: libros y guiones de cine. Pero sus hijos quieren coger el relevo y él los está entrenando al respecto.
Dedicó luego un tiempo a madurar los proyectos literarios que materializará al año que viene. Al escritor le gusta que los mismos bullan en su cabeza durante un tiempo y, a través de un proceso de selección natural como en la propia naturaleza, venza el que resista más, es decir el que le convenza más.
Hay dos que llevan la delantera: el guion de “El donante” y la tercera parte de la serie “El Sauce Curvo”, que ya tiene nombre, se llamará: “El regreso al Sauce Curvo”. Pero, ya veremos, se dice el escritor. Todavía tiene tiempo de brujulear, de hacer pruebas y ensayos hasta enero.
Por la tarde tenía acto literario. Su novela “Lejos del Sauce Curvo” había sido nombrada “Libro del mes” en la Asociación cultural de El Espinar, Segovia. Pintaba un día lluvioso, ventoso y frío y tenía el hándicap de que el mes anterior había sido la novela “El cuarto de la plancha” de la gran Inma Chacón la nombrada. Se temía poca asistencia y un acto deslucido. Fue todo lo contrario, el salón lleno, mucho interés, casi toda la gente había adquirido y leído el libro, tanta, o más, que con Inma Chacón.
El escritor todos los días tiene correspondencia con sus lectores virtuales, siempre hay alguno, o varios, que le comentan sus impresiones sobre sus obras, pero ha de reconocer que el contacto personal, ese mirarse a los ojos, no tiene precio. Y firmar los libros, y dedicarlos. “¿Cómo te llamas” “Mercedes, pero ponme, por favor, Merce”. “Para Merce, mi querida amiga de El Espinar, este libro de recuerdos, esperando que te haga soñar. Un abrazo. El Espinar 9-11-2023”. Estuvo firmando un rato.
Luego, en el cóctel, la gente se le acerca. Quieren saber cuánto de él hay en el libro. ¡Cómo si él lo supiera! Todos los personajes de este libro tienen un trasunto real, pero literaturizado, piensa en su interior, pero no es lo que dice. “Es una novela, nada más. Inspirada en muchas cosas, algunas reales, otras oídas, otras imaginadas”. Y la lectora trata de calibrar la autenticidad de esa respuesta, en ese proceso de canibalización del autor, de llegar a sus más íntimas entrañas, que todo lector hace cuando lee la obra de alguien. Y el escritor piensa que no hay tanta distancia entre lo que piensa y lo que ha dicho: todo es solo literatura, que no es real ni irreal, sino un arte de crear mundos literarios para disfrute y reflexión de los lectores (y del propio autor).
Regresa de noche en compañía de su amigo, y presentador hoy, Javier de la Nava y, mientras cruzan la sierra de Madrid, solo intuida, más allá de la sombra que la oculta, se dice. “Otro día. Viviendo, disfrutando, de esta pasión que me llena. Mañana será otro. Otro día más”.
LEJOS DEL SAUCE CURVO: La novela para las personas a quienes importa dónde nacieron, quiénes fueron y quiénes las amaron amzn.to/3EweRMr

sábado, 4 de noviembre de 2023

EL PRIMER TRABAJO

 



      Ayer fue un día especial. Quedamos a comer en El Pardo muchos de los compañeros del Servicio Extranjero, en el antiguo Banco de Bilbao de la calle Alcalá de Madrid. Hace casi 50 años comencé a trabajar allí, con apenas 17 años.  Estuvimos juntos más de  ocho.  ¡Cuántos recuerdos! ¡Qué jóvenes éramos entonces todos! Ahora ya estamos jubilados y peinamos canas, y eso con suerte, aunque yo haya heredado el pelo de mi abuela Marcelina y tenga mucho todavía y poca nieve en él.

     Fue una comida de anécdotas y de nostalgias. De cariño y de recuerdos. También de entristecernos al enterarnos de que algunos compañeros y casi todos los jefes ya nos abandonaron para siempre. Aunque yo creo que no es para siempre, pero ese no es ahora el tema.

     También se habló de mi última novela "Lejos del Sauce Curvo" que recrea también aquellos años "en un banco de la calle de Alcalá", se recogen en ella algunas anécdotas verdaderas de aquella época entrañable. Por cierto, que ya empiezan a llegar las reseñas y valoraciones en Amazon y por el momento no pueden ir mejor.

     Coincidimos todos en que esta época de la jubilación puede ser, es, maravillosa, salvo por las inevitables goteras que empiezan a aparecer en nuestros tejados. Lo del pelo y los kilos es lo de menos, en confianza nos contamos nuestras artrosis, mala vista, peor oído y otras cosas que no se nombran. ¡En fin, fue bonito ser jóvenes juntos y, sobre todo, poderlo recordar ahora!

      La tercera es la edad de los recuerdos, sin duda. Por eso yo escribí esta novela, porque era lo que más me apetecía en estos momentos. Disfrutar de los recuerdos es vivir dos veces, con la ventaja de que en la segunda solo te quedas con los momentos buenos, los malos han desaparecido por las cañerías del olvido. ¡Qué bien!

      De mi departamento, aquel universo femenino de diez mujeres con solo un trío de chicos, fuimos tres  a la comida y nos hicimos unas fotos juntos, ¡cómo no!

      Con Alicia, aquella compañera que se casó el día que yo entré y que sigue estando tan guapa y alegre como entonces,  ahora tiene cinco nietos y es vecina mía y coincidimos en un cine cercano a menudo. Y con Pedro Pablo, que me llevaba a los estrenos de teatro a claquear, como aplaudidores contratados que éramos. También íbamos juntos a los archivos de temas antiguos del banco en Fuenlabrada, en unas naves enormes llenas de legajos, a pelearnos con las ratas para encontrar la documentación que buscábamos

     Nos hemos juramentado Pedro Pablo, Alicia y yo, para reunir de nuevo a casi todos los compañeros de aquel departamento, aunque tendremos que lamentar la ausencia del jefe y de alguna compañera que ya nos dejaron.

     En aquel departamento,  un chaval de pueblo, como yo, aprendí tantas cosas que podría escribir cinco novelas con ello.

     ¡Fue un placer la comida! Esperemos que el organizador, el entrañable Maximino, nos pueda reunir de nuevo al año que viene.




     




lunes, 30 de octubre de 2023

¿ESTAMOS SOLOS EN EL UNIVERSO?


 

La vieja pregunta sin respuesta. La pregunta más importante que el hombre se ha formulado desde siempre. Es decir, ¿hemos surgido por generación espontánea?, ¿por un cruce fortuito de moléculas que ha producido la vida en el fondo marino y, por evolución, nos ha llevado hasta la persona humana?

¿O, bien, procedemos, nosotros y todo el universo, de un creador  que lo organizó todo y vela por nosotros?

Hoy, podría pensarse, erróneamente como se verá después, que estas cosas no interesan, que son cosas del pasado, que es mejor pensar en los cuatro días que vivamos y, aquí, paz, y después gloria. Hoy parecería que todo el mundo vive, o malvive,  ajeno  a Dios El Creador. Estamos inmersos en nuestro hedonismo y en mirarnos el ombligo. No tenemos tiempo, ni ganas, en fés, ni en esperanzas y, mucho menos, en caridades. Vivimos nuestra vida hasta que se acabe, eso sí, lo mejor posible.

Me lo recomendaron y lo compré: el libro más vendido en Francia, también ha irrumpido con fuerza ahora en España y en otros países: "Dios, la ciencia, las pruebas". Un trabajo de investigación que reúne los trabajos al respecto de 260 grandes científicos y 62 premios Nobel, sobre la existencia de Dios.

El hilo conductor es el consenso general actual de que el universo tendrá un final, el fin por muerte térmica; las estrellas, nuestros soles, se irán apagando lentamente y el mundo entero se quedará sin energía y desaparecerá. Y si el mundo tiene un final es porque ha tenido un principio, un creador; la otra alternativa es el materialismo: la materia, la energía, es eterna y existe desde siempre y existirá eternamente. No es necesario un Dios creador.

La ciencia y la religión siempre han sido mundos contrapuestos. Es más, los científicos nunca la han tomado en serio. Este libro precisamente llega a la existencia de Dios a través de la ciencia.

Es una lectura muy recomendable aunque, a veces, es difícil, por su complejidad técnica: conceptos de termodinámica, de la teoría de la relatividad, etc., con las que el común de los mortales no estamos familiarizados. Pero vale la pena. Es una vía de llegar a Dios, más que por fe, por convencimiento, por prueba científica. 

La verdad es que reconforta, aunque uno no sea religioso, la prueba de que no estamos aquí solos y sin finalidad alguna. De que nuestra vida no acaba con la muerte, y de que volveremos a ver a nuestros seres queridos que tanto recordaremos dentro de unos días, cuando visitemos el sitio en el que los vimos, y nos despedimos de ellos por última vez.

Aparte de este libro, que os recomiendo, acercaos a mi última novela, sobre el amor y la vida precisamente: "LEJOS DEL SAUCE CURVO, una novela para aquellas personas a quienes importa  dónde nacieron y las personas que los amaron: En Amazon: amzn.to/3EweRMr



domingo, 22 de octubre de 2023

LA ESTRELLA DE VERÓNICA

 



LA ESTRELLA DE VERÓNICA

 

Hace unos días paseaba por la calle Víctor de la Serna, una localización habitual en mis novelas, con un amigo del barrio. Poco antes de llegar al Parque Berlín me dijo: “Mira, ese es el portal de la casa de Verónica Forqué, ¡donde se suicidó!”.

 

Me quedé impactado. Yo había leído la noticia, claro, cuando ocurrió hace unos meses. Pero no tenía idea de que éramos casi vecinos. Por ello, el que una mujer que poseía una de las sonrisas más cálidas y bondadosas del cine español, acabara sus días por su mano en aquel cuarto de baño al que ambos dirigíamos ahora nuestras miradas, me impresionó en aquel momento todavía más.

 

No sé qué pasa exactamente por la mente en esos instantes de infortunio. Dicen que sienten tanto dolor y que su vida vale tan poco que la mejor solución para ellos y para los que les rodean es su partida definitiva. 

 

Yo al día siguiente partía para unos días de vacaciones en Alicante, junto a las playas del Albir. Allí, entre El Albir y Altea, hay un paseo de la fama al estilo del de Hollywood, más modesto, claro, que acompaña a un Festival que hacen de cierto renombre. Hay en él un par de docenas de estrellas del cine español de todos los tiempos.

 

Confieso que la busqué con ahínco. Con el corazón en un puño. Deseando firmemente que su eterna sonrisa, que ganó cuatro Goyas, no hubiera desaparecido para siempre. 

 

Y allí estaba, para recuerdo de todos nosotros, bañada por la luz de la luna y envuelta en el ruido de las olas, con el faro del Albir de testigo al fondo. 

 

Me alegré sobremanera de que un mal traspiés no hubiera acabado, ni por asomo, con una de las actrices que nos hicieron soñar.

 

Junto a su recuerdo pasean las parejas, las familias y juegan de día los niños, mientras el mar brilla con ese azul inmenso que espanta a los malos hados, esos que, aunque lo crean, no pudieron borrar a Verónica y a su  sonrisa. Siempre estrella, siempre con nosotros.

 

 “Lejos del sauce curvo”, la novela del amor y la vida. Acércate a ella: amzn.to/3EweRMr

 

 

sábado, 14 de octubre de 2023

BUSCANDO EL RELAX

 


Justo acabo de regresar de una escapada a la playa. Cuando me entra el agobio de la gran ciudad huyo a mi cabaña de Alicante, entre Altea y las playas del Albir. Allí me olvido de todo, de la literatura, del cine, de los compromisos y de mi agenda, que siempre me mira, trasladándome sus urgencias. Que son suyas, me digo, me trato de decir, no mías.

Así que estaba yo tan feliz, playa, paseíto, cena, hasta anoche. En un pis pas recibí dos llamadas. La primera, de un antiguo compañero de trabajo del mundo de las finanzas. Él sigue todavía trabajando en uno de esos organismos dependientes del Banco Mundial y los últimos años los ha pasado en varias de esas entidades que podríamos asimilar a la ONU de las finanzas internacionales. Me dice: "Paco, me tienes que ayudar a escribir un libro sobre todo este mundo que yo tan bien conozco, no sabes la cantidad de sótanos de corrupción, de maniobras políticas,  y hasta de espías influyendo en la manguera de reparto de estos fondos por doquier, en cuanto me jubile, que va a ser ya mismo, quiero hacer una novela del ficción pero retratando fielmente todo este universo. Y, sin dejarme hablar, me dice: "Ahora estoy en Hong Kong, pero voy a Madrid a mediados de noviembre, que se me casa una hija, te llamo y hablamos, ¿cuento contigo, verdad, Paco?". Y yo, cogido por la sorpresa, y que no sé decir que no a ningún proyecto literario, le confirmé que hablaríamos a mediados de noviembre.

Casi sin colgar me llama uno de mis hijos, me dice que tenemos que retomar sí o sí aquel viejo proyecto de entrevistas a altos directivos del IBEX, que ahora tiene hueco en su agenda y que cuándo empezamos. Lo que no me pregunta es si yo tengo hueco en la mía, cuando estás jubilado todo el mundo te supone ready. En fin, otro cacao.

Me temo que el productor Manuel Serrano también me plantee algo, estará terminado de montar "Hoy es todavía" y empezará a pensar en el año que viene. ¡Miedo me da!

Total, que aquí estoy de nuevo en Madrid, con más agobio que cuando me fui. Mi mujer me dice que paciencia y que haga mi vida, así, como si fuera tan fácil. Total, que ya estoy mirando el calendario para ver cuándo huyo de nuevo a mi cabaña de Alicante, eso sí, ¡dejándome el móvil en el foro! ¡O, mejor, tirándolo por la ventana! ¡Casi, que el mundo de las finanzas era más relajado! 

Ah, no dejéis de leer LEJOS DEL SAUCE CURVO, pasaréis un buen rato, ¡y sin agobios!

amzn.to/3EweRMr

domingo, 8 de octubre de 2023

UN BOLO INOLVIDABLE CON LA GRAN ESCRITORA INMA CHACÓN


 


Me llamó mi viejo amigo, profesor y contertulio Javier de la Nava: "Hemos nombrado libro del mes de noviembre a "Lejos del Sauce Curvo" y este mes de octubre, que abrimos curso, viene Inma Chacón a hablarnos de su última novela "El cuarto de la plancha". ¿Qué te parece si para ir abriendo boca con tu novela nos ayudas a presentar en nuestra Asociación Cultural a Inma Chacón?".

No hago muchos bolos de escritor, sobre todo si hay que salir de Madrid, siempre ando falto de tiempo y pienso que, hoy en día, a través de las redes sociales puedo mantener un buen contacto con mis lectores y se puede llegar a más gente. Pero en este caso no me podía negar. Hice bien, porque este bolo, que hicimos el pasado jueves en El Espinar de Segovia, va a ser inolvidable en mi memoria. ¡Me lo temo! Vamos a ello.

Debido a unas obras en la calzada, empecé llegando tarde a la casa de Inma Chacón, pero mi amigo Javier de la Nava todavía se retrasó más e Inma, que bajó muy guapa, remató con otro retraso adicional. Así que salimos justitos de tiempo para llegar a El Espinar a las siete de la tarde.  Javier me decía, somos muy puntuales en la Asociación, cinco minutos de cortesía como mucho. Así que yo que conducía mi coche me peleaba con el tráfico infernal que había a esa hora a la salida de Madrid.

La cosa había empezado mal por la mañana, se me complicó y apenas tuve tiempo para pergeñar la presentación que tenía que hacer sobre Inma Chacón y su novela que acababa de terminar de leer. Bueno, me dije, en el coche trato de no hablar y pienso un poco en ella y, como iremos bien de tiempo, la repaso al llegar.

Entre el denso tráfico y que hilamos un tema de conversación fascinante: inventamos entre los tres la teoría de que la falta de vocabulario de los jóvenes de hoy, llevaba a un pensamiento escueto y ramplón, que se convertía en caldo de cultivo del populismo para sus mensajes simplistas e instintivos, llegamos a El Espinar a las 6,55. Se bajaron Inma y Javier y una persona del Espinar vino a acompañarme a aparcar, ¡casi a medio kilómetro! Cuando entré a la Asociación, donde había lleno a rebosar, ya me esperaban como agua de mayo.

En fin, bebí un poco de agua y me arranqué con la biografía de Inma, que es muy buena gente y, sobre todo, una gran escritora de la literatura española, finalista del Planeta, y autora de media docena de grandes novelas aclamadas por la crítica y el público. Eso me lo sabía de memoria. Bebí otro trago de agua y me arranqué con lo difícil, hablar de la novela "El cuarto de la plancha", una maravilla que todos los presentes se habían leído ya. Mi papel garabateado descansaba en la mesa, pero ya no me daba tiempo a mirarlo. Así que tiré de improvisación y, sobre todo, de corazón. A mí siempre me cuesta hablar en público, aunque luego me dicen que lo hago muy bien, ¡toma nísperos! Cuando terminé me dieron un largo aplauso. Le pregunté a Inma: "¿Qué tal?" "Me ha encantado, me dijo, y, además, sin papel, qué tío". Luego los presentes preguntaron a Inma todo lo que se les ocurrió sobre la novela. Inma es una escritora entrañable y el público lo pasó fenomenal. El acto fue un éxito.

En el cóctel posterior, yo ya muy relajado me tomé varias cervezas, se me acercó uno de los asistentes y me dio la alegría de la noche: "¿Sabes que esta primavera me fui a conocer Sacecorbo? ¡Quería saber cómo era de verdad El Sauce Curvo de tu libro!" (Yo había estado hacía algunos años presentando en esta misma asociación mi novela "Memorias del Sauce Curvo"). "Estoy como loco por leer la nueva, "Lejos del Sauce Curvo"”. A veces Dios se apiada de nosotros en nuestros días negros y nos ofrece, a los humildes escritores como yo, perlas como esta que me enorgullecen a mí y a mi pueblo.

Inma se me acercó: "Paco, mañana tengo otro bolo en mi tierra, querría llegar pronto a Madrid". Así que nos despedimos de todos y volvimos, ya los dos solos, Javier se quedó en su casa del Espinar, a Madrid. Por un momento me dirigí al baño a descargar las cervezas pero se me acercó otro lector, vi los ojos de Inma más allá y regresé con ella.

El viaje de vuelta se nos pasó volando. Agarramos el tema de: ¿qué hay más allá de la muerte?, donde Inma y yo tenemos posiciones antagónicas y estuvimos peleándonos hasta la entrada de Madrid, sin pensar en otra cosa. Allí, mientras cogía la M-30 y cerrábamos la discusión, recibí el primer aviso. Y el último. Las varias cervezas del cóctel me avisaban con urgencia que querían salir. Estuve valorando la situación: la premura de Inma en llegar, la dificultad de salir del túnel del Manzanares y mi resistencia.

Iba al límite de lo permitido pero el coche pareciera que no se movía. Empecé a pensar que no iba a poder llegar a la casa de Inma. Mientras ella me hablaba de que su hija pequeña, actriz, había roto con el novio y se había instalado de nuevo en su casa, toda una experiencia que daría para una novela, me decía, yo me apretaba discretamente la entrepierna y me devanaba dónde ir. Me acordé de una gasolinera que estaba justo en la salida de Costa Rica, cerca de mi casa y allí me encaminé. El GPS, con la dirección de Inma en su memoria, me corregía: gire a su izquierda. Inma me dijo: "Paco, es a la izquierda". Se lo tuve que contar, claro. Ella me dijo: "¿Estás seguro que allí hay baño?”. No  le contesté, hablar no me sentaba bien para mi problema. Ya me tocaba entre las piernas sin ninguna discreción, mientras Inma, muy inteligente, hablaba ella sola, tratando de distraerme: "Hacía cuánto que no nos veíamos, Paco, yo creo que unos seis años, ¿no? Pues hoy te he visto inclusive más joven que entonces, me tienes que dar el teléfono de esa dietista tuya con la que has adelgazado tanto". Yo sabia que, a su modo, trataba de darme ánimos.

Llegamos al desvío de Costa Rica y lo tomé, se veía la gasolinera a doscientos metros. Aquello fue la puntilla. Mi organismo a la vista de tan próximo remedio decidió acelerar su presión. No podía más. A riesgo de hacérmelo encima frené de repente en la curva de entrada a la Plaza José María Soler. A la derecha de la calzada, cercados por una valla, había unos árboles, su sombra me protegería algo y si no, me daba igual, con tal de salir de aquel suplicio. Inma se quedó con cara de pasmo en el coche y, justo detrás de él, descargué aquellas cervezas sobre los árboles, menos mal que no venía casi nadie, bueno, es decir, lo hice tan rápido que solo pasaron dos coches con unas chicas jóvenes que se quedaron mirando por la ventanilla.

Regresé al coche azorado. ¡Qué vergüenza, lo había hecho delante, digo detrás, de aquella insigne escritora, que además provenía de una familia aristocrática! Entré en él con la cabeza baja, pero allí  me esperaba la dulce sonrisa de Inma. "No te quejes, que has encontrado unos árboles, a mí me pasó en Lanzarote sobre un camello. Era después de comer, en una excursión y me ocurrió como a ti, se me pasó ir al baño. Me tuve que bajar del camello, no veas cómo se mueve el animal, y hacerlo en pleno desierto, a la vista de todos, porque allí no hay absolutamente nada tras lo que guarecerse". Ah, el consuelo de Inma, una mujer dulce e inteligente como pocas.

Llegamos a su casa. "Ves por qué no me gusta esto de los bolos, le dije, luego pasan estas cosas y encima no escribo". "Ah, Paco, ahora sé que eres un escritor auténtico, como yo, porque tienes necesidad de escribir cada día, ¿verdad?". "Sí, le contesté, como el respirar". Me miró con cariño: "Me ha gustado mucho lo que has dicho de mí en la presentación, que creo mundos literarios, donde el lector entra y vive en ellos como un personaje más, y aprende, aprende a cómo ser feliz, o, si ya lo es, a serlo todavía más y por más tiempo. Nunca me había dicho nadie algo tan bonito". "Es la verdad. Me lo dijiste tú la última vez que nos vimos", le contesté. "Si es que tengo una cabeza... Anda, dame el teléfono de tu dietista".... me pidió mientras la noche se dormía a la puerta de su casa. Salimos del coche y nos despedimos hasta la próxima. El próximo bolo. Hasta entonces, en el recuerdo, la sonrisa de Inma.

No dejes de leer mi última novela  "Lejos del Sauce Curvo", te lo pasarás bien:  amzn.to/3EweRMr